¿Acuerdo sobre la Copa América Centenario?

Rose Bowl

La disputa de la Copa América Centenario en Estados Unidos podría ser confirmada este viernes. De acuerdo con un informe publicado por ESPN ya existiría un acuerdo entre CONMEBOL, CONCACAF y la U.S. Soccer al respecto.

El torneo de selecciones sudamericanas se jugaría en distintas ciudades de Estados Unidos (¿Y Canadá?) durante el próximo verano boreal, y contaría con la participación de las diez selecciones afiliadas a CONMEBOL, más México, Estados Unidos y otros cuatro representantes de CONCACAF.

La edición especial de la Copa América 2016 celebra los 100 años de una de las competiciones en activo más antiguas del mundo.

La realización del certamen fue anunciada de manera oficial hace tiempo, pero la estela de corrupción del llamado FIFAGate salpicó a de manera contundente a Datisa, la empresa que financiaría el torneo internacional. Al mismo tiempo, directivos de alto rango en CONMEBOL y CONCACAF están siendo procesados por el Departamento de Justicia estadounidense dentro de la causa que investiga supuestos pagos de sobornos y lavado de dinero en ambas confederaciones.

Si bien hace un tiempo se había redactado una lista de posibles ciudades que podrían albergar a la próxima Copa América, una fuerte confirmó a ESPN que la final se disputaría en el Rose Bowl de Pasadena, en California (en la fotografía), mientras que una de las semifinales tendría lugar en el MetLife Stadium de East Rutherford, en New Jersey.

Hasta hace pocos días todo indicaba que Estados Unidos no aceptaría ser el país anfitrión si Datisa (el pool de productoras/promotoras formado por las empresas Full Play, Torneos y Traffic) seguía siendo parte del negocio.

Las dos confederaciones americanas se reunieron recientemente con quienes hoy controlan a Datisa y más tarde lo hicieron con la federación presidida por Sunil Gulati. Todo indica que los derechos que controlaban las empresas sudamericanas han sido vendidos o cedidos a otras promotoras o cadenas de televisión. No queda claro de momento quienes financiarán la Copa América Centenario ni quién se ha quedado con los derechos de comercialización de la misma.

 

Fotografía: Rose Bowl Stadium

 

Más incertidumbre alrededor de la Copa América Centenario

CAC

El Distrito Federal será la ciudad donde hoy se entrevistarán emisarios de CONMEBOL y representantes de CONCACAF. El objetivo de la reunión es el de terminar de acordar los detalles organizativos y financieros vinculados a la Copa América Centenario, un torneo que se debería llevar a cabo en Estados Unidos durante el próximo verano boreal.

‘Debería’, porque eso fue lo anunciado y acordado tiempo atrás. Pero hoy la el país parece estar cada vez más lejos de ser sede de ese torneo extraordinario y, de acuerdo con un periódico de primer nivel como New York Times, también está lejos de participar de la competición para selecciones de ambas confederaciones.

Según la publicación ningún representante de la federación estadounidense estará presente en el cónclave que se celebrará en la capital mexicana. Si Estados Unidos no es confirmado como sede de la Copa América Centenario es “probable” que el equipo de Jürgen Klinsmann no se presente en el país alternativo que sea designado. México parece contar con mayores opciones de ser el elegido, aunque la competición también podría recalar en algún país sudamericano.

El silencio ejercido por la U.S. Soccer desde hace meses hace presagiar que no hay interés oficial en este certamen. Mejor dicho, en medio del escándalo generado por el llamado FIFAgate resulta inconveniente dar oficialidad y prestar recursos para un torneo ideado por promotores y líderes federativos acusados por el Departamento de Justicia de haber cometido delitos federales a través de entidades financieras estadounidenses.

Siempre de acuerdo con el reporte publicado por el New York Times la U.S. Soccer no obtuvo de parte de CONMEBOL y CONCACAF la totalidad de condiciones y garantías que habría exigido para llevar adelante la organización del torneo.

Pese a que algunos de las mejores instalaciones deportivas de Estados Unidos ya habían sido comprometidas y un fuerte movimiento de publicidad y cobertura mediática ya estaban en marcha para generar un evento de alto impacto en algunos de los mayores mercados norteamericanos el sueño de la Copa América Centenario parece estar dispuesto a empacar y aterrizar en algún punto de América Latina.

¿Si no es en Estados Unidos, dónde? México tiene todos los boletos. Cuenta con una cantidad de estadios de primera línea, excelente hotelería, y el potencial apoyo de las siempre dispuestas cadenas de TV con sede en ese país, que encuentran en el fútbol (y especialmente en las presentaciones de la selección nacional) una de sus mayores fuentes de ingresos.

Sin el apoyo económico de las promotoras Traffic, Torneos y/o Full Play, ¿Qué federación sudamericana estaría en condiciones de montar en 8 o 9 meses un torneo como el que se ha proyectado? La Copa América disputada en Chile este año exhibió en menor medida los problemas que se pueden generar durante la competición ante la desaparición o la falta de aportes de estas empresas.

¿Quién reemplaza a Estados Unidos si el conjunto de las Barras y las Estrellas decide bajarse de manera definitiva de la Centenario? ¿Vale la pena seguir adelante con este proyecto que, de manera clara, ya está marcado por la sospecha? Las noticias que durante este jueves lleguen desde el D.F. irán aportando al menos algo de certidumbre sobre el confuso espectro de opciones que ahora mismo plantea la manoseada Copa América Centenario.

 

La Copa América Centenario como rehén

Copa América

Nadie sabe dónde se jugará la Copa América Centenario. Tampoco queda claro si existe real interés en llevarla a cabo en el norte del continente. El FIFAgate alteró de manera definitiva los planes originales, que establecían que la primera competición oficial para selecciones de CONMEBOL y CONCACAF se llevaría a cabo en Estados Unidos.

En diciembre dimos cuenta de un informe proveniente de Brasil, en el que se hablaba de las posibles sedes de ese torneo. Los principales mercados futbolísticos de Estados Unidos (exceptuando a las ciudades de Miami y Atlanta) estaban en esa lista preliminar. Todo auguraba el éxito mediático y económico de la iniciativa, en el mayor momento de popularidad del fútbol en la historia del país norteño.

Pero las investigaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos y el FBI que ponen en jaque a la directiva del fútbol internacional cambiaron el libreto. No porque la Copa América Centenario estuviera per se manchada, sino porque sus principales organizadores y las empresas que iban a financiar el torneo están en la mira de fiscales y detectives en New York y Washington.

No en un sentido figurado, sino concreto. Varias de las máximas autoridades de ambas confederaciones fueron acusadas de ser parte esencial de un esquema de tráficos de influencias y sobornos a nivel internacional. Varios de los principales nombres de la dirigencia del fútbol latinoamericano están procesados, e incluso detenidos. Lo mismo ocurre con las principales promotoras/productoras de eventos deportivos en el continente, Traffic, Torneos y Full Play -quienes iban a financiar la edición extraordinaria de la Copa América-.

La U.S. Soccer es, hasta que se anuncie algo en contrario, la federación huésped de la Centenario. Pero hace mucho tiempo que ninguna noticia surge desde las oficinas que la asociación tiene en Chicago. El FIFAgate -una cuestión sobre la que federación ya ha tenido que dar respuestas ante el Senado estadounidense- ha convertido a la Copa América 2016 en un evento políticamente incorrecto para el presidente Sunil Gulati y sus colaboradores. Los ideólogos del certamen (una cantidad de ellos, al menos) están acusados de haber cometido delitos perseguidos por la justicia federal, lo que los convierte en ‘indeseables’ para cualquier corporación que opera en América del Norte.

Así como el presidente de FIFA Joseph Blatter ha dejado claro que no volverá a pisar el territorio estadounidense (o sus países aledaños) por temor a ser detenido por enviados del FBI, los jerarcas de CONMEBOL (especialmente ellos, más que la directiva de CONCACAF) no desean entrar en Estados Unidos por temor a tener que afrontar una situación similar. Eso es lo que desde Asunción la Confederación Sudamericana hace trascender a través de distintos medios de prensa regionales.

Si U.S. Soccer no demuestra demasiado entusiasmo con ‘su’ Copa América y quienes mandan en CONMEBOL no tienen en su agenda la posibilidad instalarse en Estados Unidos durante lo que dure el certamen las versiones (no confirmadas) de que el torneo finalmente no se llevará en la Unión parecen tener bastante lógica.

Rápidamente las distintas federaciones sudamericanas se apresuraron a postularse como sedes sustitutas. Ecuador, Colombia, Chile y Uruguay fueron algunos de los países mencionados como probables organizadores. También surgió el nombre de México, un país que cuenta con una muy buena infraestructura en estadios y hotelería, y que podría aportar económicamente a la cita gracias al impulso que le daría el ingreso al negocio de Televisa y TV Azteca, sus dos grandes televisoras.

Pero las versiones que llegan desde el Distrito Federal indican que la Federación Mexicana de Fútbol tampoco estaría interesada en hacerse cargo de la cuestionada Copa América Centenario. De momento la única reacción oficial ante esta serie de rumores es la confirmación de un cónclave entre las máximas autoridades de CONMEBOL y CONCACAF, que se llevará a cabo el 17 de septiembre el la capital mexicana.

El periodista Martín Fernández publica en Globoesporte.com la breve respuesta que Juan Ángel Napout, presidente de la Confederación Sudamericana, le dio en las últimas horas sobre este tema. “La CONMEBOL apoya al 100% a los Estados Unidos”. El jerarca sorprendió al dar una nueva vuelta de tuerca sobre este cada vez más tortuoso asunto. El paraguayo fue un punto más allá al comentar que “todas” las federaciones afiliadas a la CONMEBOL quieren que el torneo se celebre en Estados Unidos.

Contradicciones, verdades y mentiras dichas a medias que minan (todavía más) la credibilidad de quienes mandan en el fútbol latinoamericano. La integridad, un valor escaso en las dos confederaciones americanas, vuelve a estar en juego y tiene al que de manera vigente es el torneo de selecciones más antiguo del planeta como rehén.