NASL: La directiva del Rayo Vallecano da su versión sobre la crisis del Rayo OKC

rayo

El Rayo OKC está desde hace semanas en el ojo de la tormenta del panorama futbolístico norteamericano. En apenas ocho meses de existencia la nueva franquicia entró en una crisis económica y administrativa que podría ser terminal. Alberto Gallego -director ejecutivo interino del club de Oklahoma City– concedió días atrás una entrevista a The Inverted Triangle Podcast, conducido por el periodista Neil Morris, para dar la versión oficial sobre las dificultades que atravesó y atraviesa el filial del Rayo Vallecano en la NASL.

A continuación, algunas de las respuestas más interesantes que Gallego brindó durante su conversación con Morris.

“Todos los equipos necesitan un balance entre lo financiero y lo deportivo”, explicó Gallego“Rayo OKC es un nuevo club. Es un bebé que apenas tiene 8 meses de vida. El equipo no podía estar tan desbalanceado. Por eso estamos aquí”, señaló el ejecutivo español.

El Rayo OKC opera bajo mínimos

De acuerdo con su testimonio el ejecutivo del Rayo Vallecano llegó a fines de julio a Oklahoma para poner orden en su filial estadounidense. El equipo de la NASL, en palabras de Gallego, estaba mal administrado por los asociados locales del conjunto madrileño.

“Los pagos prioritarios estaban demorados. Todos ellos”, manifestó el provisorio gerente de la franquicia de la NASL. “Esa no era una forma responsable de manejar el club. Tuvimos que poner todas las cuentas al día. Aportamos mucho dinero”, se quejó el español. “Voy a ser honesto con usted”, confesó Gallego a Morris. “A finales de julio este equipo estaba financieramente muerto.”

Al tomar la administración del día a día de su ahijado norteamericano el Rayo Vallecano habría encontrado una situación bastante caótica. De acuerdo con Alberto Gallego la empresa Sold Out Strategies -la socia estadounidense del club español- habría falseado los datos económicos del Rayo OKC.

La crisis envuelve al Rayo OKC

“Necesitábamos más información sobre la administración local. Tuvimos que venir aquí a verificar todo”, relató el actual jefe del conjunto de la franja roja. “Lo primero que detectamos es que los datos sobre la asistencia a nuestro estadio no eran reales [Gallego denuncia que se regalaron o se vendieron a precio descontado muchas entradas].”

El emisario del club que hoy milita en la segunda división de España también quiso aclarar que no dejó sin trabajo a ninguno de los empleados del Rayo OKC“No hemos despedido a nadie”, dijo. “Lo que sí pedimos a nuestros empleados fue que aceptaran un recorte salarial. El 80% de ellos lo rechazó.”

Gallego, además, llegó a decir que el Rayo Vallecano todavía no logró completar su misión en Estados Unidos. “Queremos que el Rayo OKC sea un equipo fuerte para poder traer aquí a jugadores del Rayo B. Nos gustaría que se desarrollaran aquí, en una liga profesional”, valoró. “También podríamos traer al Rayo OKC a gente de Argentina o Colombia para que se prueben aquí antes de pasar a España. Pero todavía no podemos hacerlo. No estábamos al mando del equipo y reconocemos que fue un error no estar aquí desde el inicio.”

El Rayo OKC no es el único problema sobre la mesa de la NASL

Alberto Gallego sabe que regresará a Madrid una vez finalice la actual temporada de la North American Soccer League. Aunque todavía no tiene claro sabe si regresará o si será reemplazado por otra persona. Tampoco puede garantizar que en 2017 el Rayo OKC siga existiendo bajo las actuales condiciones.

“La mentalidad de Raúl Martín Presa [propietario del Rayo Vallecano] es la de seguir adelante con el Rayo OKC”, comentó Gallego. “Pero con todas las malas noticias que hay alrededor de la liga el pensamiento de Raúl puede cambiar, especialmente si quedamos en una posición débil.”

El directivo rayista hace referencia a los múltiples problemas que envuelven a la NASL. No solamente el Rayo OKC ha tenido graves inconvenientes económicos en su temporada de debut. Fort Lauderdale Strikers -un histórico de la liga- no puede afrontar por sí mismo ningún pago, por lo que la conducción del torneo decidió hacerse cargo de sus deudas. A día de hoy ninguno de estos dos equipos pueden asegurar que competirán en 2017.

NASL: Se agranda la lista de potenciales bajas para la temporada 2017

Minnesota United FC abandonará la liga en pocas semanas para sumarse en 2017 a la MLS. Y tanto Ottawa Fury como Tampa Bay Rowdies parecen tener todo preparado para dar un salto inmediato a la USL, la liga de ‘tercera división’ en Norteamérica. La decisión de canadienses y sureños podría ser imitada por alguna otra franquicia más.

“Si solamente nos quedamos seis o siete equipos en la liga nos lo tendremos que pensar”, dijo Gallego durante la entrevista. Lo mismo vale para muchos otros equipos de la NASL, que este año contó con 12 participantes y que en 2017 sumará a un nuevo club, San Francisco Deltas.

Rayo Vallecano busca formas para “replegar velas” en Oklahoma City

Horas atrás la Junta de Gobernadores de la liga se reunió en la ciudad de Atlanta, con el objetivo de encontrar soluciones a estos hechos que ponen en peligro la continuidad de la NASL. “Creo que algunos equipos se marcharán porque ya han dicho que lo harán”, agregó Gallego. “Pero pienso que el comisionado Bill Peterson todavía tiene tiempo para reaccionar y explicar a los propietarios cómo será el futuro de la liga.”

“Si dejan todo tal como está ahora no será nada bueno. Realmente no se si podrán gestionar la próxima temporada”, finalizó el administrador del Rayo OKC.

Fotografía: Rayo OKC

 

 

El Rayo OKC opera bajo mínimos

Rayo OKC

Días atrás hablamos del impacto que se generó en el seno del Rayo OKC tras la salida del técnico Alen Marcina y del grupo inversor estadounidense que operaba la franquicia de la NASL. Las noticias recientes que llegan desde Oklahoma City no mejoran ese panorama. El club -ahora conducido de manera directa por el Rayo Vallecano– contaba hasta hace un par de días con apenas dos empleados.

De acuerdo con NewsOK el equipo madrileño envió de urgencia a Estados Unidos al dirigente Alberto Gallego para hacerse cargo del retoño en la ‘segunda división’ norteamericana. Al llegar a su nuevo destino Gallego supo que ocho de los diez empleados que tenía el club estadounidense habían abandonado su empleo luego de que se les pidiera recortar sus salarios entre un 25 y un 40%.

“Teníamos metas financieras que no se estaban cumpliendo”, explicó Gallego al medio local, para luego copiar al milímetro el argumento empleado recientemente por Raúl Martín Presa, accionista mayoritario de ambos equipos. “El grupo propietario presentó una nueva dirección para el club. Y el técnico Alen Marcina y la directiva local quisieron ir en otro sentido.” Tanto el entrenador como los inversores que operaban al Rayo OKC de manera cotidiana (Brad Lund y la empresa Sold Out Strategies) citaron “diferencias irreconciliables” para justificar su distanciamiento con el Rayo Vallecano.

El Rayo de Oklahoma City no volverá a jugar como local hasta el sábado 20 de agosto, día en el que recibirá en el diminuto Miller Stadium a Miami FC. ¿Tendrá el club para esa fecha el personal necesario para que el encuentro se pueda disputar en condiciones normales? ¿Requerirá asistencia de la North American Soccer League para poder lograrlo? ¿Contará con empleados eventuales? A esta altura nadie lo sabe a ciencia cierta.

“Todo esto me tomó por sorpresa, es una gran decepción para mí”, se quejó Sean Jones, el accionista minoritario del Rayo OKC, quien no tiene otra opción más que aceptar lo que ocurre dentro del club. Según lo publicado por NewsOK Jones comentó que fue el propio Marcina quien pidió a sus ya exfutbolistas que no renunciaran y se mantuvieran en el equipo hasta la finalización del año.

Quedan algo menos de 100 días para el término de la temporada 2016 y hay quien ya pone en duda el regreso del equipo en 2017. El único optimista parece ser Gallego. “Cada vez que me comunico con Presa hablamos del futuro. Todo lo que hacemos es para construir el futuro del equipo.”

Ver para creer.

Fotografía: Rayo OKC

Rayo OKC, una apuesta complicada para todas las partes involucradas

Rayo OKC

Una vez asimilada la noticia de que el Rayo Vallecano puso pie en América del Norte al convertirse en el accionista mayoritario del Rayo OKC -la futura franquicia en expansión de la NASL en Oklahoma City– es hora de analizar de una manera más detenida la operación entre el club madrileño y la empresa Sold Out Strategies.

Analistas locales señalan que el anuncio de la creación del Rayo OKC no llegó en el mejor momento posible. La principal fuente de ingresos en Oklahoma City y el resto del estado está vinculada a la explotación del negocio energético. En otras palabras, petróleo y gas natural. La actividad está en pleno retroceso en esa región de Estados Unidos y el la oferta laboral es mucho más grande que la que el mercado puede absorber. Eso equivale a pocos dólares en mano para gastar en programas de ocio (como el deporte) para muchos posibles aficionados.

Si bien el soccer vive un período de popularidad sin comparación en Canadá y Estados Unidos el estado de Oklahoma no es el mayor ejemplo de esa nueva prosperidad que experimenta el deporte más popular del mundo en Norteamérica. En OKC y su zona de influencia el deporte más popular es el football americano, concretamente el que se prectica a nivel universitario. Nada ni nadie puede arrebatarle la condición de preferido, ni siquiera el exitoso Thunder de la NBA. El béisbol de ligas menores (cuya cara visible a nivel local es el equipo de OKC Dodgers) ocuparía el tercer lugar dentro de la preferencia popular, lo que dejaría al fútbol en el cuarto escalón.

Y esa posición no es exclusiva para el recién nacido Rayo estadounidense, sino que -en el mejor de los casos- es algo a disputar frente a otro equipo de fútbol ya establecido en Oklahoma City. El Energy FC -una franquicia de la USL, el tercer nivel de fútbol profesional en el norte del continente americano- comenzará en 2016 su tercer año de existencia. Las demoras que el proyecto original del Oklahoma City FC (hoy bajo el nombre de Rayo OKC) ha registrado desde su primer anuncio generó que muchos de sus potenciales seguidores se unieran al equipo de la camiseta verde.

Otra adversidad para el filial del Rayo Vallecano está vinculada con la ubicación de su estadio. Mientras el Energy juega en el Taft Stadium -en el centro de la ciudad, de fácil acceso gracias al sistema de transporte público- el Rayo OKC será local en el campus de una escuela secundaria en Yukon, fuera de Oklahoma City, a una media hora de viaje en automóvil desde la urbe.

En la rueda de prensa de presentación del nuevo equipo sus responsables aseguraron que el Rayo OKC sería el equipo de la población latina en la ciudad. ¿Otro error? Los hispanos no llegan a ser el 18% de una población urbana total de algo más de 1,2 millones de habitantes. Y el nombre del Rayo Vallecano no representa demasiado para los aficionados de habla castellana en Oklahoma, quienes en su gran mayoría tienen raíces en México o han emigrado desde ese país.

Pese al anuncio oficial y a la presentación del Rayo OKC el ambiente fubolístico estadounidense analiza con bastante escepticismo a este emprendimiento. El comisionado de la NASL, sin embargo, considera como muy positiva la intervención del equipo español en su liga. “Hay que reconocer la participación de Rayo Vallecano en este tema, porque va a ser importante”, señaló a la prensa Bill Peterson. “(Rayo OKC) es un club que puede ser muy rápidamente uno de los mejores de Estados Unidos gracias a sus recursos, y me refiero a la experiencia que (Rayo Vallecano) puede aportar.”

Es comprensible que el número uno de la North American Soccer League haya decidido dorar la píldora al Rayo Vallecano, el primer inversor extranjero en esta nueva versión de la liga. Pero Peterson parece estar poniendo demasiado peso y responsabilidad sobre un club pequeño, humilde, sujeto a repentinos cambios societarios que son cada vez más frecuentes en el fútbol español y europeo en general.

Con muchos factores que a primera vista parecen jugarle en contra, el retoño Franjirrojo en Estados Unidos tiene que probar que la apuesta de la NASL, del grupo inversor local y de la directiva vallecana es viable dentro del por momentos agónico desarrollo de la considerada como ‘segunda división’ en el fútbol profesional norteamericano.

Fotografía: Rayo Vallecano de Madrid S.A.D.

Rayo OKC: Un pedazo de Vallecas en Oklahoma

Rayo Vallecano

Después de más de dos años de limbo e incertidumbre Oklahoma City volverá a tener un equipo en la North American Soccer League. Esta tarde el empresario Brad Lund -al frente de la empresa Sold Out Strategies– dará una conferencia de prensa para oficializar el anuncio.

Lund estará acompañado por Bill Peterson, el comisionado de la NASL, y por representantes del Rayo Vallecano, el club de la primera división española que, finalmente, hará posible el emprendimiento. El equipo madrileño comenzó a trabajar en conjunto con Sold Out Strategies a principios de 2015.

El futuro equipo de la segunda categoría del fútbol profesional en Canadá y Estados Unidos se llamará Rayo OKC, y jugará como local en el estadio de la Yukon High School, una instalación inaugurada hace cuatro años, con capacidad para 6.000 espectadores. El Rayo OKC tiene previsto entrar en competición en 2016.

Este anuncio plantea un interrogante a tener en cuenta. ¿Puede el mercado de Oklahoma City sostener a dos equipos profesionales de fútbol? Distintos y prolongados conflictos administrativos, accionarios y societarios impactaron de manera negativa desde hace temporadas en el desarrollo del soccer en la ciudad. Pero desde hace dos años la capital del estado cuenta con el Oklahoma City Energy FC, franquicia que milita en la USL, considerada como la ‘tercera categoría’ del fútbol norteamericano.

El experimento del Energy ha sido bastante exitoso hasta ahora. En 30 partidos jugados en calidad de local ha conseguido vender todas las localidades en la mitad de esos encuentros. ¿Cuenta Oklahoma City con suficientes aficionados como para alentar a dos clubes profesionales?

A ojos del lector latinoamericano o europeo la elección puede parecer sencilla a primera vista. El club de ‘segunda división’ debería conseguir más respaldo y apoyo popular frente a uno de ‘tercera’. Pero en el fútbol norteamericano las cosas no son tan sencillas.

Las tres principales categorías profesionales del soccer en Canadá y Estados Unidos son la MLS (reconocida por la federación estadounidense como Division I), la NASL (considerada como Division II) y la USL (Division III). Pero entre estas tres ligas no existe ningún tipo de relación de jerarquía o subordinación.

En lenguaje llano, el campeón de la NASL no asciende a la MLS — el último clasificado de la MLS no desciende a la NASL. Lo mismo ocurre entre los equipos de la NASL y la USL. La división en categorías es meramente administrativa; los distintos niveles se asignan siguiendo criterios como la cantidad de equipos que cada liga tiene, la presencia en distintos mercados en toda la geografía de Estados Unidos y Canadá, la cantidad de espectadores que cada liga tiene, el dinero que cada torneo genera, etc.

La North American Soccer League cuenta en 2015 con apenas 11 equipos. Y no tiene ninguna franquicia en la Costa Oeste, una de las zonas donde el fútbol más ha crecido en la última década. Esta previsto que en 2016 ingresen a la liga dos nuevos clubes (en Puerto Rico y Miami), a los que se agregarían la filial del Rayo Vallecano y probablemente representantes en las ciudades de Chicago y San Francisco.

Mientras la NASL busca crecer hasta llegar a ser un torneo de 20 equipos algunos de sus miembros establecidos tienen su continuidad en duda o ya tienen decidido marcharse a otras competiciones. El Minnesota United dejará pronto esta competición para convertirse en una franquicia de la MLS. El equipo de Atlanta Silverbacks corre el riesgo de desaparecer frente a la entrada en el mismo mercado de Atlanta United FC, integrante de la Major League Soccer a partir de 2017. Y las últimas noticias que llegan desde el estado de Texas hablan de un San Antonio Scorpions en serias dudas para el año próximo, luego de que su propietario decidiera vender su estadio.

Es en ese contexto de dura batalla de la NASL por su supervivencia en el que hay que analizar la llegada del Rayo OKC al fútbol norteamericano. La ‘segunda categoría’ suma equipos casi al mismo ritmo que los pierde, lo que hace temer por la el futuro de la liga. Si bien los abogados de la North American Soccer League amenazan con ir a los tribunales estadounidenses para obligar a que la U.S. Soccer reconozca a la liga que representan como un certamen de primera división, al mismo tiempo deben cuidarse de los embates de la USL, que buscan quitarle a la NASL el rótulo de Division II.

La USL es un torneo en crecimiento, con 30 equipos y una excelente representación geográfica. Desde 2014 algunos equipos filiales de franquicias de la MLS forman parte del sistema de la United Soccer League, y -algo que tal vez sea más importante para este análisis- casi todas sus franquicias son redituables y generan ganancias para sus grupos propietarios (algo que no siempre aparece de manera tan clara en la NASL).

El Rayo OKC jugará un partido crucial para la NASL. No solamente le ayudará a aumentar el número de equipos participantes (y paliar la sangría de bajas y salidas que se avecina), sino que será el modelo de prueba en un mercado en el que la ‘segunda división’ se siente obligada a disputar (y ganar) a la ‘tercera’. El Rayito del American Southwest tiene -en principio- un valor estratégico en el fútbol profesional de esta parte del mundo mucho más grande del que en primera instancia se le supone.

Fotografía: Rayo Vallecano de Madrid S.A.D.