Cheick Tioté, posible recambio de Jermaine Jones para los Revs

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Ante la muy posible salida de Jermaine Jones, el New England Revolution no tiene tiempo que perder. Reemplazar a tu mejor jugador y cara visible es siempre una tarea complicada, y el hombre elegido tiene que estar a la altura del desafío. Las primeras versiones periodísticas indican que el recambio podría llegar directamente desde la Premier League.

Según The Mag, blog partidario del Newcastle United, los Revs estarían interesados en incorporar a Cheick Tioté, mediocampista de contención que viste la casaca de las Urracas desde 2010.

El internacional marfileño, de 29 años, tiene una larga experiencia en el fútbol europeo con las casacas de Anderlecht, Roda y Twente. En la Premier, suma 130 partidos con la camiseta blanquinegra. A nivel selección, es una cara habitual en las convocatorias de Costa de Marfil, con la que suma 53 presencias.

Dos elementos destacan a la hora de pensar a Tioté como posible reemplazo del Jones. En primer lugar, la diferencia de estilos. El internacional estadounidense es un box-to-box, capaz de cortar un avance rival y liderar el contrataque, mientras que Tioté es un volante puramente destructor. Luego, está el estado de forma. La temporada 2014-15 vio al de Yamoussoukro perder su lugar como fijo en el once primero de Alan Pardew y luego de Steve McClaren, disputando en total apenas 12 partidos entre todas las competiciones.

Su llegada, de concretarse, obligaría al club de Boston a ocupar una de sus plazas de jugador franquicia. Además, dado que el jugador tiene contrato vigente en Newcastle hasta 2017, los Revs tendrían que realizar un desembolso para poder hacerse con sus servicios.

Mientras tanto, el futuro de Jones sigue en el aire. El mediocampista declaró recientemente que busca firmar un contrato largo, a pesar de sus 34 años, y que analiza ofertas de clubes en Europa y Brasil. Extender su estadía en la MLS también es una opción, y siendo que su familia su encuentra viviendo en Los Angeles, un traspaso a alguna de las franquicias de la Conferencia Oeste no puede descartarse.

Didier Drogba, al rescate del Impact de Montréal

Didier Drogba

Didier Drogba ya está en Canadá. El veterano goleador marfileño -tras una multitudinaria recepción en el aeropuerto de Montreal– disfruta de sus primeras horas como una de las estrellas de la Major League Soccer.

Los objetivos que uno de los mejores futbolistas africanos de la historia tiene por delante son la clasificación con su nuevo equipo a los playoffs de este año y devolverle al Impact el apoyo popular y mediático extraviado tras la final de la Liga de Campeones de CONCACAF.

El exdelantero del Chelsea pone pie en la máxima categoría norteamericana con 37 años. Una edad en la que la mayoría de sus colegas ya se ha retirado. Pero, si bien lo último que Drogba ofreció en el fútbol europeo está distante de su mejor nivel histórico, parece fácil ver en el espigado goleador la calidad suficiente como para todavía marcar diferencias en el ámbito de la MLS.

De acuerdo con ESPN FC el contrato de Didier Drogba con el Impact de Montréal se extenderá por 18 meses (hasta el final de la temporada 2016 de la MLS) y reportará al flamante Jugador Franquicia algo más de tres millones de dólares por temporada.

La nueva contratación llega para cubrir el vacío que dejó en el equipo canadiense el retiro de Marco Di Vaio, autor de 34 goles en 76 partidos con la franquicia quebequense. Con la misma edad que actualmente tiene Drogba el italiano marcó 20 tantos con la camiseta de Montreal en 2013.

Drogba se suma a un Impact que -dentro de una ajustadísima tabla de posiciones- está dentro de los seis equipos de la Conferencia Este que a día de hoy entrarían en la postemporada. Dentro del plantel encontrará a compañeros de juego de buena calidad, como Ignacio Piatti, Dilly Duka o Andrés Romero. El símbolo de les Éléfants no debería encontrar problemas para hacer goles y ser el nuevo estandarte del club.

Pero el equipo de Montreal busca en Drogba más que buen rendimiento deportivo. En el pasado hablamos de los problemas de respuesta popular que tiene el Impact en los últimos años. En una liga que tiende al crecimiento en todos sus equipos tal vez el caso de la entidad presidida por Joey Saputo comienza a ser una de las escasas excepciones.

Tras el espejismo que representó llegar a la final de la Concachampions -torneo para el que el Impact se mudó al Estadio Olímpico, de mayor aforo- la realidad desde la decisión del título continental frente al América mexicano cambió mucho. Montreal dejó de estar en boca de todo el mundillo de la MLS para aparecer solamente en las conversaciones de la prensa y la afición local.

Por eso la Operación Drogba era vital para el club. No para asegurar la supervivencia de la franquicia (la situación actual no es de tal gravedad) sino para volver a darle al Impact una nueva relevancia dentro de la liga y de cara a sus hinchas en el Quebec. El equipo entrenado por Frank Klopas es el único representante de la francofonía en la Major League Soccer, y es el símbolo de una región de América del Norte culturalmente bastante diferente al territorio que la rodea.

En ese panorama, en ese ambiente, la figura de Didier Drogba es más relevante que en otras regiones de Norteamérica. El delantero es uno de los futbolistas más reconocidos a nivel mundial de la última década, y habla francés. Llegar a un club que utiliza ese idioma como primera opción de comunicación fue, de acuerdo con algunos insiders, determinante para que el marfileño eligiera al Impact sobre Chicago Fire, que era el dueño primario de sus derechos en la MLS.

Montreal Impact bajó en un 20% la cantidad de espectadores en el Saputo Stadium en los partidos de liga con respecto a la temporada 2014. La proximidad geográfica con equipos galácticos como Toronto FC, New York City FC y franquicias de alto perfil a nivel histórico como Red Bulls y New England Revolution ponen a cuadro de Quebec en una situación en la que siempre ha tenido que batallar para poder destacar en la zona del norte de la Costa Este.

El fichaje de Didier Drogba está lleno de lógica. Montreal venderá más entradas a partir de que él esté en cancha, y sus rivales inmediatos en la Conferencia tendrán poner más recaudos frente al equipo azul en la recta final de la temporada regular.

 

St. Louis, ciudad oculta

St. Louis

La ciudad de St. Louis, el portón de entrada al Oeste. Durante mucho tiempo fue la última posta que exploradores, colonos y buscadores de metales preciosos visitaban antes de lanzarse a la conquista de la costa del Pacífico. Gracias a ese rol de enlace entre el Este y lugares como Nevada o California el estado de Missouri recibió desde mediados del siglo XIX a muchos inmigrantes europeos, particularmente del centro y del este del continente.

Tras la Guerra Civil -que finalizó en 1865- el soccer comenzó a asentarse en Estados Unidos. Primero en algunas de las universidades más prestigiosas de la Costa Este. Más tarde, y de manera masiva, fue permeando el resto del país gracias a los británicos que cruzaron el Atlántico para trabajar en astilleros, fábricas textiles, construcción de líneas ferroviarias y explotaciones mineras.

El deporte se hizo fuerte en varias de las principales ciudades de Estados Unidos. En St. Louis el juego se divulgó rápidamente entre extranjeros y locales. La ciudad registra la existencia de equipos de fútbol organizados desde 1890. Y el nacimiento de dos ligas locales a inicios del siglo pasado: la Association Foot Ball League en 1903, y la St. Louis Soccer League (el primer campeonato profesional del país) en 1907.

The Lou, como la llaman sus habitantes, es considerada como la cuna (o una de las cunas) del fútbol al norte del Río Grande. St. Louis incluso tiene un Salón de la Fama que da cuenta de la historia y de la tradición vinculadas al soccer que existen en la ciudad que, antes de ser parte de Estados Unidos, perteneció a Francia y España.

Pese a sus antecedentes este polo urbano de casi tres millones de habitantes no figura en el actual mapa de la Major League Soccer. Y tampoco parece tener opciones de quedarse con la franquicia #24 de la liga (en teoría, el último cupo en el futuro más o menos inmediato), por la que compiten los mercados de Las Vegas, Sacramento y Minneapolis.

Pese a todo, la avidez por el fútbol continúa. 2013 y 2014 fueron buenos años para el aficionado misuriano. Unos 50.000 espectadores se hicieron presentes en el Busch Stadium para ver los amistosos Manchester City vs. Chelsea y Real Madrid vs. Internazionale. La ciudad también fue sede de los partidos de la selección de Bosnia-Herzegovina frente a Argentina y Costa de Marfil.

Sin embargo, los hinchas locales reclaman algo más que encuentros de exhibición. Especialmente los St. Louligans, un grupo de aficionados organizados que abogan por la llegada de la MLS a St. Louis. En parte, sus plegarias fueron atendidas, porque a partir de 2015 el fútbol profesional -aunque en su versión más modesta- regresa a casa.

A partir de la próxima temporada la USL-Pro (la tercera categoría del fútbol profesional de América del Norte) tendrá una docena de nuevos equipos. Como ya comentamos en Jugador Franquicia, muchos de esos nuevos conjuntos estarán asociados a clubes de la Major League Soccer. Uno de los debutantes en la liga de Division III es el Saint Louis FCafiliado a una de las mejores academias del país.

La misma MLS calificó en 2013 a St. Louis como ‘la futura meca del futbol en Estados Unidos’. Todo parece estar en su sitio. Tradición, interés por el fútbol, aficionados activos, la posibilidad de crear una ‘segunda Cascadia Cup’ (con la rivalidad que podría crearse en partidos ante las cercanas Chicago y Kansas City). Pero, una vez más, ahora mismo el mercado no cuenta con un grupo empresario sólido.

De una manera u otra la Major League Soccer ha intentado en más de una ocasión tener a St. Louis dentro del redil:

  • En 1993, cuando la liga tomó contacto con alrededor de 30 poblaciones que potencialmente podrían albergar a sus equipos fundadores, la ciudad se abstuvo de presentar una propuesta.
  • En 2007 el equipo de Real Salt Lake estuvo a punto de abandonar el estado de Utah por problemas inmobiliarios; su nuevo hogar iba a ser St. Louis.
  • En 2008 se presentó una propuesta para que la franquicia #16 de la MLS se instalara en Collinsville, en el suburbio este de St. Louis, pero políticamente dentro de Illinois (el río Mississippi separa a los estados de Missouri e Illinois); la ciudad ganadora de ese cupo fue finalmente Philadelhia.
  • Ese mismo año la liga abrió otro concurso para adjudicar dos nuevas franquicias, que entrarían en competición en 2011. Pese a que las candidaturas de Miami (respaldada en ese momento por el FC Barcelona) y St. Louis parecían las más sólidas, los ganadores fueron los grupos empresariales que impulsaban la entrada a la MLS de Vancouver y Portland.

Una y otra vez las posibilidades de St. Louis fracasaron por no contar con un grupo empresarial sólido detrás de su propuesta. Las últimas dos derrotas frente a otros mercados seguramente dolieron más de la cuenta, ya que las propuestas presentadas en 2008 contaban con la aprobación para financiar la construcción de un SSS en Collinsville con fondos públicos, algo nada común en las fases iniciales de un proceso adjudicatorio.

¿Pueden los otros clubes profesionales de la ciudad contribuir a la llegada de una franquicia de fútbol de primera división? Stan Kroenke, propietario de Colorado Rapids, es también dueño de St. Louis Rams, el equipo local de la NFL. La directiva de los Carneros sopesa mudar la franquicia a Los Angeles, y -además- la Major League Soccer no quiere regresar el sistema de multipropiedad que existió en el nacimiento de la liga.

Y así como la MLS no espera ayuda de los Rams, quizás tampoco deba esperarla de los Cardinals. William DeWitt Jr., dueño del equipo de la MLB, oscila entre el nulo y el escaso interés en el soccer, pese a que casi todos los grandes partidos internacionales que atrajeron multitudes en St. Louis se llevaron a cabo en el estadio de su club.

Otra institución de la ciudad –Budweiser– parece estar cada vez más lejos de querer financiar a un equipo de fútbol en América del Norte. La empresa, fundada en St. Louis a mediados del siglo XIX por las familias alemanas Anheuser y Busch, acaba de finalizar su contrato de sponsorhip exclusivo con la MLS. Su reemplazante será uno de sus mayores competidores a nivel global, Heineken.

Antes de vender su firma a un conglomerado belga-brasileño en 2008 los herederos de la familia Busch tuvieron relación con el soccerEn 1982 financiaron la construcción del mayor complejo para la práctica del fútbol en la ciudad, el St. Louis Soccer Park. Un lugar que entre 1985 y 2009 llevó por nombre Anheuser-Busch Center, y que desde 2015 será el estadio del Saint Louis FC en la USL-Pro.

Hoy Budweiser es uno de los principales patrocinadores de las Copas del Mundo organizadas por FIFA. Una relación que comenzó en 1986 y se extenderá al menos hasta 2022. Es lógico pensar que la multinacional prefiera en la actualidad consolidar su marca en este tipo de eventos antes que ser parte de una liga que estará embanderada con el logotipo verde y blanco de un potente rival comercial.

El St. Louis Stars fue el último club que representó a la ciudad en un torneo de primera división. El equipo de la versión original de la North American Soccer League dejó de existir en 1978, cuando sus propietarios decidieron trasladarlo a Anaheim y rebautizarlo con la etiqueta pop de California Surf. Demasiado tiempo para las ambiciones contenidas en la cuna del fútbol en Estados Unidos. St. Louis, ciudad oculta -al menos por ahora- para la MLS.