“La USL no es una opción para nosotros”, dice el presidente del Cosmos

cosmos

El Cosmos del glamour, el equipo del jet set y el equipo del pueblo, el club que -contra corriente- hizo historia en el fútbol global nunca regresó. El recuerdo de las fotos descoloridas están, sí. El glorioso documental Once In A Lifetime también queda como testimonio de la hazaña. Y algunos hinchas originales -las víctimas de este asunto- también volvieron a agitar las banderas verdes y blancas cuando alguien compró el nombre, y lo hizo competir en la segunda versión histórica de la North American Soccer League.

Pero nunca éste Cosmos fue aquel Cosmos. Y esta NASL jamás se asomó al nivel de trascendencia que aquella NASL tuvo. El Cosmos y la liga pasan por su peor momento histórico. El club liberó de sus contratos a todo su plantel, despidió a buena parte de su personal administrativo y carece de un estadio donde jugar como local en 2017.

Si bien formalmente el vigente campeón no anunció todavía su salida de la liga los hechos hablan por sí solos. El New York Cosmos no volverá a la competición el año próximo. El club abre un hiatus indefinido, sin prometer una fecha de retorno.

El New York Cosmos en crisis, la NASL teme por su supervivencia

Mientras la liga se desgrana y pierde participantes cada semana a día de hoy es imposible asegurar que la NASL podrá reunir a media docena de equipos para armar su circuito. Nadie -NADIE- quiere ser asociado a día de hoy con una liga cuyo nombre parece maldito. La gran mayoría de los conjuntos que consigan sobrevivir terminarán casi con toda seguridad en la USL, casi la única tabla de salvación disponible para ellos.

En medio de este momento verdaderamente dramático el presidente del Cosmos, Seamus O’Brien (en la fotografía), concedió una entrevista al portal estadounidense del periódico británico The Guardian. El visceral dirigente respondió a algunas de las cuestiones más punzantes vinculadas con su equipo.

El New York Cosmos no quiere ser parte de una liga reducida: “Estamos en una situación en la que la NASL quedó reducida de lo que originalmente se planteaba como una liga de 13 equipos a una de potencialmente siete participantes. Ante esta situación el Cosmos tiene que tomar decisiones ahora. No puedes esperar hasta febrero o marzo para saber si vas a jugar en abril. Es una decisión empresarial que hay que tomar ahora. [Jugar en una liga de siete equipos] no es una opción para nosotros”.

Tampa Bay Rowdies deja la NASL para sumarse a la USL

El club no tiene intención de unirse a la USL: “El Cosmos no podría jugar en la tercera división; simplemente no podríamos hacerlo”, aseguró O’Brien. “En este momento no hay manera de que consideremos a la USL, que es claramente una liga de tercera división. La USL puede ser una opción para otros equipos, pero no en esta ciudad. Simplemente no es una opción para nosotros”. El presidente del equipo verdiblanco no quiso especular sobre la posibilidad de que la United Soccer League pase en los próximos días a ser considerada por la federación estadounidense como una liga de segunda división.

El futuro del Cosmos y de la NASL: “Muchos de mis colegas en la NASL creen en la liga, en sus opciones a futuro. No es que nosotros no lo hagamos. Pero nuestro club no puede jugar en una liga de siete equipos. Hemos intentado hacer todo de manera prolija para tomarnos un tiempo y ver cómo seguimos avanzando. Daremos ahora un paso atrás, analizaremos todas nuestras opciones, y decidiremos qué haremos en el futuro. No desapareceremos”.

Sin estadio, sin plantel, sin empleados. El Cosmos, salvo que de alguna manera la NASL consiga reunir a una docena de equipos en los próximos meses, estará fuera de toda competición en 2017. De hecho, el club ha vuelto a la situación en la que estaba antes de su ingreso a la segunda encarnación histórica de la North American Soccer League. New York Cosmos es hoy una marca, y eso es lo que Seamus O’Brien y Sela -el grupo inversor de capitales saudíes- pretenden proteger en estos momentos de crisis.

¿Podrá la NASL mantener la condición de ‘segunda división’ en 2017?

“Es una gran marca”, dijo el viernes Don Garber, comisionado de la MLS, al mismo tiempo que descartó cualquier posibilidad de que su liga pudiera acoger a New York Cosmos. “Tenemos a dos equipos en New York [los Red Bulls y NYCFC]. No tendremos a un tercer equipo”, destacó Garber antes de la disputa de la final por la MLS Cup.

Entre ser una gran marca, una referencia de una época dorada -y llena de excesos administrativo-económicos- e intentar ser un equipo que jamás encontró su lugar en la ciudad de la que alguna vez fue rey. El Cosmos está a punto de volver a los archivos, una situación de la que le costará salir. ¿Cuántas veces será el exequipo de Pelé capaz de salir de la muerte? ¿Cuánto puede subsistir su recuerdo tras su apresurada segunda salida de escena?

Pelé quiere un Cosmos diferente

Pelé y Beckenbauer

Décadas después de su máximo momento de gloria el New York Cosmos sigue siendo considerado en muchas partes del mundo como el nombre más reconocido del fútbol estadounidense a nivel internacional. Prueba de ello son los partidos que el club ha jugado recientemente en Asia y Centroamérica, y el proyectado encuentro frente a la selección cubana en La Habana. El Cosmos sigue funcionando a la perfección como representante del antiguo star system del que formó parte en los setenta y los ochenta. Todavía retiene esa capacidad de atracción.

Aquel equipo, el que construyó la épica y el carácter mítico de su juego y sus conquistas, fue indudablemente el mejor de Estados Unidos durante la era dorada de la primera versión de la North American Soccer League. El New York Cosmos de 2015 no solamente no es el mejor representante del fútbol norteamericano en la actualidad, sino que es el tercero en importancia -con distancia- en el área triestatal, por detrás de New York Red Bulls y New York City. Del mismo modo, la actual NASL dejó de ser la liga más importante de Canadá y Estados Unidos para quedar relegada al estrato de Division II dentro del organigrama de US Soccer.

El pasado fin de semana el Cosmos jugó su primer partido como local en la Temporada de Primavera de la NASL. Para celebrar el inicio en casa de su tercera participación en la liga desde su resurgimiento en 2010 el club invitó a dos de sus figuras históricas más emblemáticas, Pelé y Franz Beckenbauer (en la fotografía). Los dos exfutbolistas participaron de eventos corporativos, actividades promocionales y benéficas y también hablaron con la prensa local y extranjera congregada para cubrir el inicio de la campaña del club como local.

En medio de toda la fanfarria y el entusiasmo que siempre genera su presencia en New York el astro brasileño realizó algunas observaciones que pueden ser consideradas como bastante críticas con la actual conducción del Cosmos. En pocas palabras lo que O Rei quiere para el club es una mejora del plantel, la construcción de un estadio propio, y la rápida llegada del equipo a la Major League Soccer.

Pelé, en declaraciones al New York Post, trazó una hoja de ruta para este New York Cosmos 2.0. “Primero, tiene que ganar torneos, campeonatos. Segundo, tiene que armar un buen equipo. Por supuesto, en mi época, teníamos a los mejores jugadores, pero el primer año fue un poco complicado. Luego nos organizamos con (Franz) Beckenbauer, Carlos Alberto y Giorgio Chinaglia.”

“Luego el Cosmos se hizo conocido, muy conocido, alrededor del mundo”, dijo el excapitán de la selección de Brasil. “Creo que eso es lo que debe hacer el Cosmos. Tienen que conseguir algunos futbolistas buenos, conocidos, y ganar. Eso es muy importante. Ahora tienen dos buenos jugadores como Raúl y Marcos Senna. Pero creo que eso no es suficiente para armar un buen equipo. Necesitan tener jugadores excelentes.

En 2013 -su primer temporada como equipo ‘reencarnado’- el Cosmos ganó el Torneo de Otoño y el Soccer Bowl (el trofeo de campeón anual) de la NASL. Pero el año pasado el club neoyorquino no obtuvo ningún título. El fichaje de Raúl González Blanco fue pensado como revulsivo y excusa de relanzamiento de un equipo que comenzaba a entrar en una fase de ostracismo y desaparición gradual en los grandes medios que cubren al fútbol norteamericano. Por ahora la presencia del exatacante del Real Madrid funciona en ese sentido.

A Pelé también le preocupa la falta de una casa propia. Actualmente el Cosmos actúa como local en el Shuart Stadium, una instalación rústica, con una superficie de juego artificial, propiedad de la Hofstra University, de difícil acceso desde la ciudad de New York. “Necesitamos un estadio. Desde que jugué aquí el Cosmos tiene el mismo problema”, dijo Pelé. “Lo hemos discutido mucho, y se supone que yo debería ser parte de esto (El brasileño es presidente honorario del club verdiblanco). Es muy importante. Con el nombre del Cosmos, es muy importante tener nuestro propio estadio, sin dudas.” 

Hace años que el New York Cosmos intenta de que su proyecto de estadio en Belmont Park obtenga las autorizaciones administrativas necesarias para iniciar la construcción. La cuestión inmobiliara es realmente complicada para los equipos de la zona. Red Bulls tuvo que esperar 15 temporadas para poder mudarse al Red Bull Arena. Y NYCFC no tiene todavía una fecha estimada de salida del Yankee Stadium, su hogar temporal.

Pelé hurgó todavía más en las heridas que arrastra el Cosmos. El que fuera el mejor futbolista del planeta insiste; si el equipo pretende ser relevante dentro del mercado deportivo de New York es imperativo que sus directivos hagan todo lo necesario para migrar desde la North American Soccer League a la Major League Soccer. Cruzo mis dedos para ver al Cosmos alcanzar alguna vez el mismo nivel que el equipo tuvo cuando yo jugué aquí. Para llegar al nivel más alto tienes que ser un equipo capaz de ganar el campeonato. El Cosmos tiene un gran nombre debido a su pasado, entonces deberían tener ahora un gran equipo también. Deberían estar en la liga más importante porque el nombre del Cosmos es conocido en todo el mundo.

Pelé toca una cuestión urticante. La empresa que controla al CosmosSela Sport, de Arabia Saudí– negoció tiempo atrás con la MLS la posibilidad de hacer ingresar al equipo en el circuito de la primera división. Cuando parecía que las negociaciones estaban bien encaminadas los responsables del Cosmos sorprendieron al anunciar que el club comenzaría a competir en la segunda versión de la NASL. Desde ese momento en adelante la relación entre la Major League Soccer y el New York Cosmos (y por extensión, con la North American Soccer League) se ha tensado al máximo.

Hasta llegar al extremo de que las dos máximas autoridades visibles del Cosmos pretenden ignorar el hecho de que su club compite en una liga catalogada como de segunda categoría. El director de operaciones del club neoyorquino Erik Stover cuestionó abiertamente el hecho de que la NASL sea considerada como Division II por la federación estadounidense. “Cuando ves la manera en la que el fútbol está creciendo y cómo a algunos de nuestros mercados les está yendo excepcionalmente bien, esas asignaciones de las divisiones parecen arbitrarias e incluso caprichosas.”

Seamus O’Brien, presidente del Cosmos, fue más allá. “En mi mundo, el global de la FIFA, nosotros somos primera división”, disparó en la presentación de Raúl“Escogimos la liga en la que creemos. Escogimos el modelo de fútbol en el que creemos y que es el que conoce el resto del mundo”. La NASL aspira a ser una torneo de 20 equipos, con una duración de 38 jornadas, al estilo de las mejores ligas de Europa. Un modelo que resultaría en algo bastante distinto al que aplica la Major League Soccer.

Pero la realidad de la North American Soccer League está lejos de su ideal. Hoy es una competición que cuenta con apenas once participantes. Y no tiene una verdadera presencia a nivel nacional; no cuenta con ningún equipo estadounidense al oeste de la ciudad texana de San Antonio, pese a su esfuerzo por asentarse en alguna de las ciudades importantes de la costa del Pacífico. Sin una expansión y sin presencia real en el oeste norteamericano la NASL no puede plantearse pedir su recategorización a Division I. De hecho -de prosperar la iniciativa de la USL– la North American Soccer League podría perder su rótulo de segunda categoría, o podría tener que compartirlo con la que ahora es la Division III en Estados Unidos y Canadá. Hoy la United Soccer League no solamente cuenta con más equipos que la NASL (24 contra 11), sino que está asentada en mercados como Sacramento, Orange County, Phoenix, Seattle, Portland o Los Angeles, donde la NASL no tiene presencia todavía. Además -y esto no es un dato menor- la USL tiene un acuerdo estratégico de cooperación con la Major League Soccer.

En un sistema en el que no existen los ascensos y los descensos la federación de Estados Unidos asigna una división determinada a sus diferentes ligas profesionales de acuerdo con diferentes parámetros. Las variables empleadas para realizar esa asignación tienen que ver con la cantidad de equipos afiliados a un torneo, la calidad de sus estadios, la importancia de los mercados en los que está presente, y los niveles de inversión y las normas de operación exigidas.

En teoría nada impide que la NASL pueda convertirse en el futuro en una liga de Division I. Incluso podría coexistir como torneo de máxima categoría junto a la Major League Soccer en algún momento. Pero hoy está lejos de poder equipararse con la competición presidida por Don Garber. Las diferencas económicas, estructurales, de calidad de juego, de popularidad y de visibilidad entre uno y otro torneo son enormes. Imaginar una North American Soccer League que en un futuro cercano sea capaz de alcanzar el standard de la MLS hoy es mera especulación.

¿Por qué el New York Cosmos eligió a la NASL sobre la MLS? Las explicaciones que el club ha dado a lo largo del tiempo nunca van a fondo. En general se ha expresado que el modelo de negocio que ofrece la segunda categoría (sin topes salariales, sin un sistema de propiedad centralizada, sin que la liga tenga injerencia en los contratos profesionales, sin limitaciones para la figura del ‘agente libre’) se ajusta más a las necesidades y a los objetivos de desarrollo del equipo.

Con sus declaraciones ejecutivos como Stover y O’Brien ponen tierra de por medio entre el Cosmos y la Major League Soccer. El comisionado Garber tampoco se muestra dispuesto a tender puentes con el club neoyorquino. Es más, las dos partes -pese a la hostilidad del mensaje- parecen sentirse a gusto con este estado de cosas. New York Cosmos asegurando que no se siente un equipo de segunda división, y la MLS expresando que no tiene nada que debatir con una franquicia de una categoría inferior.

El deseo de ver al Cosmos en la liga más importante de Norteamérica quizás tenga que esperar. El Cosmos del siglo XXI genera demasiadas preguntas y especulaciones. Actúa en muchos aspectos como un auténtico equipo grande, y al mismo tiempo se atrinchera en una división que lo ata a un ambiente y a un folklore de ligas menores y de escasa trascendencia. Una contradicción que para el mismísimo Pelé aparece como evidente.

 

(Fotografía: http://www.nycosmos.com)

Qatar intenta hacer pie en New York

Red Bull Arena

Resta algo más de un mes para que comience la temporada 2015, y el rumor persiste. Pese a las desmentidas de la liga y del consorcio que maneja a New York Red Bulls, las versiones sobre el probable cambio de manos de la franquicia se consolidan con el paso de las semanas.

A la lista de posibles compradores del equipo de Harrison, NJ, habría que sumar al consorcio dueño de Paris Saint-Germain. No queda claro si el pool Qatar Sports Investments apuntaba meses atrás a quedarse únicamente con NYRB o con toda la operación futbolística del grupo Red Bull a nivel mundial. Pero, tal como publicó recientemente Empire of Soccer, el interés existe o existió hasta no hace demasiado.

Además de ser dueño del PSG el grupo con sede en el país árabe está al frente de otros emprendimientos relevantes. Por ejemplo, fue el responsable de que el nombre de Qatar Foundation estuviera impreso en la camiseta del FC Barcelona. También posee diversos complejos turístico-deportivos en Doha y otros lugares del país.

QSi no sería el primer grupo inversor de la Península Arábiga o el Golfo Pérsico con intereses en el fútbol del área triestatal. El New York Cosmos, en la NASL, es propiedad de la empresa saudí Sela Sport. Y el debutante New York City FC pertenece al City Football Group, liderado por el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, de Emiratos Árabes Unidos.

Fuera del área geopolítica de los petrodólares, otros actores hacen sentir su potencial interés en New York Red Bulls. El más activo de ellos seguramente es Jason Ader, un empresario vinculado a la industria del juego en Las Vegas, y cara visible de una de las dos propuestas que pretenden que el equipo #24 de la MLS resida en la Ciudad del Pecado.

Ader formaría parte también de un grupo de inversores de New Jersey interesados en el equipo. El capitalista -quien asiste frecuentemente a los partidos de los Red Bulls en compañía de sus hijos- conoce bien la realidad del club, que (pese al reciente anuncio de la creación de una filial en la USL-Pro) encara la temporada 2015 en medio de un palpable clima de reducción de gastos que se suma al inexplicable despido del técnico Mike Petke.

El director de Las Vegas Sands Corp. llegó al hueso en su intento por comprar el club. “El año pasado conocí a Oliver Mintzlaff (jefe del departamento de fútbol de Red Bull a nivel mundial), y le pedí que si existía alguna posibilidad de que el equipo fuera puesto en venta me lo hiciera saber”, señaló Jason Ader al periodista Dave Martinez.

“Le expliqué que me encantaría trabajar con él para hacer de New York Red Bulls algo mejor. Desde el desarrollo de jugadores hasta la relación con los aficionados. Le pedí que me hiciera saber cómo puedo ayudar. Quedó bastante claro cuando hablé por última vez con Oliver que el equipo no estaba en venta. Pero si cambian de opinión me dejarán ser parte del proceso para presentar mi propuesta económica.”

Crisis deportiva y económica al margen, NYRB -el equipo, su infraestructura, su presencia consolidada en un mercado potentísimo, su pasado como MetroStars, su colectivo de hinchas- es un bien valorado. Incluso sin un anuncio o procedimiento oficial de venta, la multinacional austríaca ya cuenta con varios postores por su franquicia en la Major League Soccer.

La liga de Raúl

Raúl González Blanco, en compañía de Marcos Senna y el técnico Giovanni Savarese.

Raúl González Blanco, en compañía de Marcos Senna y el técnico Giovanni Savarese. (Fotografía: http://www.empireofsoccer.com)

New York Cosmos confirmó la contratación de Raúl González Blanco. De acuerdo con el comunicado oficial del club el excapitán del Real Madrid y la selección de España se unirá al equipo por ‘varios años’, y el contrato entraría en vigor en 2015, dependiendo de los exámenes físicos a los que el futbolista será sometido. El veterano delantero llegaría a Estados Unidos en 2015 en la doble función de futbolista y director de la academia juvenil. Raúl -que cuenta con 37 años- jugó su último partido en marzo, defendiendo la camiseta del Al-Sadd en el fútbol catarí.

El del Cosmos es probablemente uno de los nombres más míticos del fútbol internacional. El ejemplo más perfecto de una época en la que, de buenas a primeras -y en base a nutridas chequeras y una mentalidad pionera-, Estados Unidos quiso igualar e incluso superar a las potencias del balompié de Europa y Sudamérica. Un proyecto único en el mundo, perfectamente explicado en el documental “Once In A Lifetime”. El equipo de la Gran Manzana fue el modelo más acabado de la primera versión de la North American Soccer League, que entre 1968 y 1984 fue la máxima categoría en Estados Unidos y Canadá.

La NASL no pudo resistir el retiro de sus grandes figuras y el generalizado descalabro económico que experimentaban sus equipos por los altos sueldos que se pagaban. Cuando la TV quitó su apoyo masivo la liga quedó sentenciada. El Cosmos y el resto de los equipos fueron desapareciendo de manera progresiva en la primera mitad de los ochenta. Durante una década -hasta el nacimiento de la Major League Soccer- el fútbol profesional estadounidense transitó el camino del olvido y el ostracismo. Y el club neoyorquino no fue la excepción. A lo largo de varias temporadas fue poco más que un sello de goma y una colección de trofeos guardados en cajas de cartón. En agosto de 2010 -tras un par de cambios de propietario- el New York Cosmos fue refundado y en 2013 entró nuevamente en competición oficial.

El Cosmos de 2014 es un pálido reflejo de lo que el equipo fue a fines de los setenta e inicios de los ochenta. Ante el comprensible entusiasmo que el anuncio de la llegada de Raúl está generando resulta conveniente efectuar algunas aclaraciones.

1) El New York Cosmos ya no es un equipo de la máxima categoría del fútbol de Estados Unidos y Canadá. Ayer como hoy, el club es parte de la NASL (la nueva versión de la antigua liga, que -más allá de compartir el nombre- no tiene ningún vínculo formal con los creadores de la original). Pero en la actualidad la North American Soccer League ya no es una liga de fútbol Division 1, sino que es considerada como la ‘segunda división’ del fútbol norteamericano. Un escalón por encima de la USL-Pro (la ‘tercera’) y uno por debajo de la Major League Soccer (la ‘primera’).

2) La organización del fútbol profesional en América del Norte impide que el Cosmos descienda o ascienda. Si bien la FIFA y las federaciones de Estados Unidos y Canadá establecen una pirámide jerárquica entre las diferentes ligas/divisiones, no existe ninguna conexión competitiva directa entre ellas. Son ámbitos estancos, deportivamente hablando. Un equipo de la NASL únicamente puede llegar a la MLS mediante la compra de una franquicia en esa liga. Una compra de esas características comienza por el pago del expansion fee (una ‘cuota de ingreso’ valorada actualmente en unos 100 millones de dólares, de acuerdo con lo visto en recientes operaciones de este tipo). La Major League Soccer desea tener 24 equipos en la temporada 2020, y solamente queda un cupo para un equipo en expansión que actualmente se disputan grupos empresariales en Minneapolis, Las Vegas, El Paso y Sacramento, entre otros. El N.Y. Cosmos, pese a la gran capacidad financiera de sus propietarios, no parece estar interesado en entrar en el circuito de la máxima categoría. El único torneo local en el que el nuevo equipo de Raúl podrá enfrentar a rivales de la MLS es la U.S. Open Cup.

3) La versión 2014 del Cosmos no cuenta con el glamour, el impacto social y periodístico que caracterizaba al equipo a fines de los setenta. Y eso -con toda seguridad- se debe a la diferente filosofía y manera de ser entre el antiguo propietario del club y quienes hoy ocupan su lugar. El mejor Cosmos de toda la historia era esencialmente un producto del gigante mediático Warner Communications, bajo el mando del ejecutivo Steve Ross y sus lugartenientes Nesuhi y Ahmet Ertegün. Fue Ross quien transformó al equipo (modesto y casi desconocido antes de la temprana adquisición) en una pieza principal dentro del catálogo de una de las empresas mas poderosas de América del Norte. En el momento indicado, en la ciudad indicada, y con auténticas estrellas de talla mundial. Durante algunos años el club fue parte del star system del mayor mercado estadounidense. Hoy New York Cosmos es propiedad de Sela Sport, un consorcio saudí que invierte en diferentes ámbitos del deporte. Los actuales accionistas cultivan el valor de la discreción y mantienen un perfil bajísimo, a años luz del despliegue mostrado por la administración de Ross. Y en el campo mediático libran una dura batalla. Pese a que el equipo tuvo un gran respaldo de la televisión durante su era dorada, hoy la actividad del Cosmos es cubierta por una cadena temática de pago no demasiado popular y por el canal oficial de la NASL en Youtube.

4) Al contrario de lo que ocurría con la primera versión del Cosmos, el equipo actual no es un éxito de público. Durante el segundo semestre de este año el club ha congregado a un promedio 4.500 espectadores cada vez que juega como local. Si bien es una buena cifra en el ámbito de la actual NASL, es un número diez veces menor que la cantidad de fanáticos que solían llenar el antiguo Giants Stadium a fines de los setenta. El club al que llegará Raúl juega en el James M. Shuart Stadium, una instalación marginal y de difícil acceso en comparación con los escenarios del pasado más glorioso del club y con lo que las dos franquicias de la MLS en el polo New York/New Jersey ofrecerán a partir de 2015. Pese a todo, el Cosmos espera conseguir la aprobación administrativa para construir un modernísimo estadio -acorde con los patrones de los SSS de la Major League Soccer- en las inmediaciones del hipódromo del Belmont.

5) La mayor diferencia entre aquel y este New York Cosmos se nota en la comparación de planteles. La primera versión del equipo tuvo en sus filas a algunas de las mayores figuras del fútbol mundial, como Pelé, Franz Beckenbauer, Johan Neeskens y Carlos Alberto. E incluso a un futbolista como Giorgio Chinaglia, que llegó a América del Norte en el mejor momento de su carrera. Hoy la situación es diametralmente opuesta. Raúl -sin haber jugado todavía un minuto en el Cosmos- ya es la máxima figura de la franquicia desde el comienzo de su segunda vida. El ‘7 de España’ encontrará como compañeros a dos compatriotas: Marcos Senna (38 años) y Ayoze, el defensa que pasó por Tenerife, Las Palmas y Sporting Gijón. El resto del plantel entrenado por Giovanni Savarese está integrado por futbolistas casi desconocidos a nivel internacional, de Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Camerún y Brasil, entre otros países. Dentro de ese collage internacional se encuentra el capitán de la selección de El Salvador, Andrés Flores, cuyo pase pertenece al club Isidro Metapán. El primer Cosmos competía contra equipos en los que actuaron figuras como Eusébio, Bobby Moore, Gerd Müller, George Best, Teófilo Cubillas y Johan Cruyff. Ninguno de los nueve competidores del Cosmos en la temporada 2014 de la NASL cuenta con un futbolista con una trayectoria medianamente relevante a nivel internacional, quizás con la excepción del español Nacho Novo, actual jugador de Carolina RailHawks.

¿Por qué Raúl? ¿Por qué en este momento? Estos interrogantes pueden tener varias respuestas:

a) Por una cuestión de supervivencia. La llegada en 2015 del New York City FC a la MLS podría (y quizás todavía pueda) dinamitar todas las opciones de subsistencia o viabilidad del New York Cosmos en una liga menor como hoy es la NASL. La contratación de una figura como la de Raúl es prácticamente la única opción que tiene el equipo verde y blanco para no ser ‘borrado’ del mapa en el mercado local. El nuevo contrato televisivo de la Major League Soccer dará a franquicias como Red Bulls y el nuevo cuadro celeste una visibilidad que para el Cosmos resultará imposible de igualar.

b) Porque el Cosmos todavía guarda esperanzas de entrar a la MLS. Un supuesto que -al menos ahora- es improbable que se cumpla. Pero, teniendo en cuenta la capacidad económica de las partes interesadas, no es totalmente imposible. A nadie se le escapa que antes de que los propietarios del Manchester City entraran en escena la liga analizó las posibilidades de otorgarle la segunda franquicia en New York al Cosmos. Tras reuniones, negociaciones y estudios de mercado el club sorprendió al anunciar que no entraría en competición en la MLS y que, en cambio, sí lo haría en la NASL. ¿Tres equipos de la Major League Soccer en una misma ciudad? Parece algo complicado a día de hoy en un torneo que hasta ahora ha probado -sin demasiado éxito- un único mercado con dos equipos en Los Angeles. La llegada del City activará la segunda ciudad con dos franquicias. Si en algún momento se confirma la versión  que indica que New York Red Bulls está en venta quizás estos últimos movimientos del Cosmos (incluyendo la posibilidad de que Steven Gerrard se sume a su plantel) comiencen a cobrar sentido. Otra opción -más lejana todavía- es que el NYC compre una franquicia ya existente y la transplante en la Capital del Mundo. 

c) Porque -tal como viene declarando el club desde su refundación- el Cosmos quiere tener el mejor equipo posible, independientemente de la liga o la división en la que juegue. Incluso en un ambiente futbolístico atípico como es el de Estados Unidos y Canadá las jerarquías importan. ¿Hasta dónde puede crecer un club ‘atrapado’ en un torneo o  categoría que no le permite trascender a una instancia superior? ¿Puede recrearse el New York Cosmos de los setenta bajo estas condiciones? ¿Puede la NASL soportar otra vez el supuesto de un Cosmos ampliamente superior al resto de sus competidores en la liga? Esto desafía la lógica empresarial y deportiva, pero solamente se puede intentar con la llegada de figuras ampliamente populares a nivel internacional, como es Raúl y como en un futuro más o menos próximo puede ser Steven Gerrard.

La primera NASL fue la liga del Cosmos y Pelé. Así quedó archivada en los registros de la historia. Esta sacudida del mercado podría convertir a partir de 2015 a la NASL 2.0 en ‘la liga de Raúl’, con el equipo neoyorquino como escaparate de privilegio. Para el club es eso, o perpetuarse como un landmark más dentro de la infinita propuesta turística que ofrece la ciudad que lo alberga.