“División Cero”: ¿Fútbol profesional a pequeña escala en Estados Unidos?

JACKSONVILLE ROBERT PALMER

Seis equipos siguen siendo parte de la NASL, luego de que la federación estadounidense decidiera quitar a la liga su condición de torneo de segunda división. Pese a que esa resolución está todavía siendo discutida en la justicia, la North American Soccer League no está en actividad en estos momentos. Tras reformar su calendario, el torneo espera regresar en el verano boreal.

La NASL intenta sostenerse en base a una liga con seis equipos

¿Qué hace esa media docena de clubes durante la primera mitad de 2018? Con mayor o menor entusiasmo, todos intentan mantenerse en acción. Y uno de ellos, busca poner en marcha un plan que podría revolucionar a los estratos inferiores del fútbol profesional en Estados Unidos.

Jacksonville Armada decidió apuntarse en el primer semestre de este año a la National Premier Soccer League, uno de los dos torneos considerados como de cuarta división en el fútbol norteamericano. Esta liga -reconocida por U.S. Soccer– está presente en 29 estados, tiene alcance nacional, aunque enfoca el grueso de su competición en el enfrentamiento de clubes de una misma región.

En la práctica, para el Armada eso significa que en los próximos meses sus rivales dejarán de ser New York Cosmos o San Francisco Deltas, por ejemplo, para ser en su gran mayoría conjuntos semiprofesionales del estado de Florida.

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Por ahora, eso es lo que hay para Jacksonville. Un equipo que optó por no seguir los pasos de pares como Indy Eleven o Tampa Bay Rowdies, que abandonaron recientemente la NASL para unirse a la United Soccer League, ahora la segunda división en solitario del fútbol de Estados Unidos.

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El Armada espera sortear el temporal y que cuando llegue el otoño a América del Norte la North American Soccer League vuelva a abrir sus puertas. Pero si eso no ocurre, el propietario del equipo busca la manera de poner en funcionamiento algo más que un paliativo para los ahora desahuciados conjuntos de la antigua segunda división.

El empresario Robert Palmer lanzó hace pocas horas la idea de crear una liga profesional de ámbito nacional que podría operar completamente al margen de la federación estadounidense. Algunos la han calificado como una posible ‘liga pirata’, otros -buscando algo más de corrección política y empresarial- prefieren llamarla “División Cero”.

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El torneo estaría formado por equipos de ciudades medianas o pequeñas que busquen jugar fútbol profesional, pero que no reúnan los requisitos establecidos por U.S. Soccer. Si bien la federación exige que todo club cuente con un propietario principal que pueda demostrar tener un patrimonio de al menos 10 millones de dólares, la “División Cero” sería un modelo mucho más flexible en ese sentido. Según Palmer, entre 20 y 30 equipos ya mostraron interés en su propuesta.

“Cuando miro el panorama del fútbol ahora mismo, veo a muchos grandes equipos basados en sus comunidades que son exitosos”, señaló Palmer en declaraciones recogidas por la web del periódico The Florida Times-Union. “Son equipos que cuentan con grandes aficionados, tienen grandes patrocinantes, pero que no pueden jugar fútbol profesional, porque no tienen los requisitos patrimoniales establecidos por la federación”, agregó. “Lo que la ‘División Cero’ representa es un movimiento para poner al fútbol otra vez en el control de las comunidades y no depender del requisito de contar con un propietario con una cierta cantidad de dinero”.

“Si un club demuestra que puede funcionar con éxito, y tiene aficionados y auspiciantes que lo apoyan, ese club debería tener la oportunidad de convertirse en un equipo profesional”, continuó Palmer. “Eso hoy en día no es posible en este país, y creo que es algo que se debe arreglar”.

“Existe una gran necesidad de mercado. Hay cientos de clubes que quieren que esto sea así”, argumentó el inversor ante las cámaras del Canal 4 de Jacksonville. “No voy a debatir si el fútbol de Estados Unidos está preparado para tener ascensos y descensos ahora mismo, pero sí estamos preparados para dar a estos equipos una transición desde lo amateur a lo profesional. Ya es hora de que eso ocurra. Voy a ser la fuerza motriz de ese cambio”.

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La llegada de Carlos Cordeiro a la presidencia de la federación genera cierta ilusión al dueño de Jacksonville Armada. “Mi esperanza es que cuando presentemos este proyecto a U.S. Soccer y les digamos ‘Estos son los ocho equipos que tenemos. No contamos con los requerimientos patrimoniales a nivel individual para cada club, pero estos son nuestros patrocinadores, esta es la cantidad de entradas que vendemos, nos gustaría que nos admitan’… Me gustaría creer que Cordeiro estará abierto a eso”, manifestó Palmer. “Y si no lo está, estaríamos preparados para jugar de todos modos”. El plan del hombre de negocios es el de poner en marcha a esta potencial nueva liga en 2019.

“Creo que el futuro del fútbol profesional comunitario en Estados Unidos nunca ha sido tan brillante”, concluyó Robert Palmer. “Y Jacksonville Armada y la comunidad de Jacksonville estará a la vanguardia de esta idea”.

Fotografía: Robert Palmer, propietario de Jacksonville Armada e impulsor de la “División Cero”. (Crédito: Jacksonville Armada)

La NASL intenta sostenerse en base a una liga con seis equipos

NASL Ball In Field

La United Soccer League -la única liga de segunda división reconocida por la federación de fútbol de Estados Unidos- anunció días atrás que en 2018 contará con un total de 33 equipos participantes, salvo que se produzca alguna novedad de última hora.

La North American Soccer League -a la que meses atrás la USSF le ha quitado el estatus de segunda división- apenas puede exhibir en su web oficial a seis clubes dentro de su circuito. Una cifra sobre la que sería prudente -además- mantener cierta prudencia y no descartar de antemano ningún otro egreso.

El 8 de enero la NASL anunció que adoptaría el ‘calendario internacional’ de la FIFA -el que se emplea en gran medida en Europa y grandes ligas de fútbol del Hemisferio Norte-, y que su temporada 2018-19 comenzaría el 11 de agosto de este año y finalizaría el 1 de junio del año próximo.

La modificación -vale aclararlo- queda supeditada al resultado de la apelación que la North American Soccer League interpuso en contra de la U.S. Soccer luego de que la federación revocara su condición de liga de segunda división. En otras palabras, la NASL se queda sin competición durante el primer semestre del año, a la espera de novedades que den más certeza o terminen de aclarar su situación.

Tras la marcha de Indy Eleven a la USL, New York Cosmos y Miami FC son las dos teóricas potencias de esta NASL bajo mínimos. Por ahora los acompañan otros cuatro equipos, con urgencias de diferente grado.

Jacksonville Armada asegura que, pase lo que pase, no se quedará sin competir en 2018. Su presidente –Robert Palmer– manifestó que su club podría encontrar un lugar en las semiprofesionales National Premier Soccer League y United Premier Soccer League, al tiempo que no descartó unirse a la National Independent Soccer Association.

El Puerto Rico FC -que actualmente tiene tiene a un solo futbolista bajo contrato- salió a desmentir horas atrás que mantenga deudas con sus empleados administrativos. La mala situación general de la liga y el destrozo que en 2017 ha causado el paso de dos huracanes sobre la isla caribeña ponen en duda la sostenibilidad del club que es propiedad de Carmelo Anthony.

Del San Diego 1904 FC -el emprendimiento liderado por varias jugadores del fútbol europeo e internacional que estará ubicado en la ciudad fronteriza con Tijuana- poco se sabe. En teoría, el club será de la partida cuando la liga inicie la temporada 2018-19.

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Algo más misterioso es el estado del California United FC, que tiene previsto jugar en Fullerton, Orange County. Entre poco y nada se sabe en concreto sobre este proyecto que -al igual que en el caso de San Diego 1904 FC– todavía no ha completado los trámites que le permitirían jugar de manera oficial en la NASL este año.

¿Así, o más complicado? ¿Puede una liga de pretendido alcance nacional sostenerse en base a solo seis clubes? ¿Es capaz la North American Soccer League de congregar a nuevos equipos antes del inicio del curso 2018-19? Si el fallo de la Corte Suprema estadounidense es adverso, la NASL recibirá el tiro de gracia. Es altamente improbable que equipos con ambiciones grandes como Miami FC o el Cosmos acepten jugar en una tercera división. Tanto o más difícil aún será que decidan hacerlo en una liga completamente independiente y desafiliada de la federación de Estados Unidos.

La North American Soccer League todavía sangra por malas decisiones individuales o colectivas que desembocaron en la fallida aventura del Rayo Vallecano en América del Norte, o el hecho de que el vigente campeón –San Francisco Deltas– tuviera que disolverse tras apenas un año de competición, por dar apenas dos ejemplos de fallos muy recientes.

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Rocco Commisso, el propietario del Cosmos, está atrincherado en su posición de rebeldía frente a lo que él considera es una situación establecida y favorable para la Major League Soccer en el espectro del fútbol profesional estadounidense. Es, en muchos sentidos, una posición irreductible.

Riccardo Silva -la contraparte de Commisso en Miami FC– da la sensación de ser bastante más pragmático. No por nada los rumores que circulan cada vez con mayor insistencia indican que el club del sur del estado de Florida podría mudarse a la USL más pronto que tarde. Un movimiento que -de manera concluyente- dinamitaría a la manoseada NASL y a quienes todavía intentan sostenerla.

Fotografía: http://www.nasl.com