Jesse Marsch cuestiona el gol de NER: «Fue vergonzoso»

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No es la primera vez que ocurre. No será la última tampoco. New England Revolution consiguió su primer triunfo en 2016 con un gol polémico. Kemar Lawrence -que el viernes por la noche inició el partido como defensa central en New York Red Bulls- se lesionó gravemente y cayó sobre el césped en el minuto 55, segundos antes de que Diego Fagúndez consiguiera abrir el marcador.

Ni el árbitro Mark Geiger ni los atacantes de los Revs detuvieron la jugada, pese que algún jugador de RBNY reclamó al referí por esa acción. Una actitud que enfureció a Jesse Marsch, head coach del equipo taurino.

«Es vergonzoso para mí», dijo Marsch en la rueda de prensa posterior al encuentro. «Se supone que un partido debe tener cierto honor. Pueden decir que no lo vieron en el suelo (a Kemar Lawrence), pueden decir que no se dieron cuenta que estaba lastimado… Fue tan claro como la luz del día. Él estaba tirado en la cancha. No solamente lo vio un jugador de ellos, todo el equipo lo vio», finalizó -muy molesto- el entrenador del club de New Jersey.

En el extremo opuesto Jay Heaps, estratega de New England, cargó toda la responsabilidad en la decisión del árbitro. «Siempre digo a mis muchachos, ‘Jueguen de acuerdo con lo que el árbitro vaya pitando’. Nunca voy a pedirles que no jueguen de acuerdo con las decisiones del referí», confesó el técnico. «Creo que existen algunas lesiones en las que el árbitro tiene que detener el partido, o en las que tienes que mandar la pelota fuera de la cancha. Cuando el partido está en marcha y Juan Agudelo recibe el balón en el área él tiene que jugar… Y yo espero que el otro equipo juegue también.»

«Lo que hizo New England es lo que hacen los equipos que están desesperados», manifestó en el vestuario visitante del Gillette Stadium el capitán de los Red Bulls, Dax McCarty. «Claramente, esa es la jugada que decidió el partido. Hay varias formas de verla. Tal vez fuimos un poco ingenuos y debimos hacer más para que el árbitro se enterara de que teníamos un compañero lesionado», prosiguió el #11 de RBNY.

«Uno espera que el equipo rival se de cuenta (de la lesión de Kemar Lawrence) y envíe la pelota fuera de la cancha», reflexionó McCarty. «En estos días la deportividad es un concepto del que nos encanta hablar, pero no creo que siga existiendo en este deporte.»

Juan Agudelo -delantero de New England Revolution, surgido de la academia de los Red Bulls- declaró después del partido sentirse «bastante mal» por lo ocurrido el viernes por la noche. «Pensé que Lawrence estaba a punto de levantarse, porque su equipo siguió jugando», manifestó en declaraciones a NE Soccer Today. «A partir de ahí todo fue instinto. Una vez que recibo la pelota, sigo mirando al balón, sigo con la jugada. Veo que mis compañeros se acercan y envío el centro a Diego (Fagúndez) para que haga el gol.»

De acuerdo con la normativa vigente el juego se puede detener para permitir la atención de un jugador lesionado únicamente si el árbitro lo considera necesario. El conjunto contrario al equipo de ese futbolista lesionado no tiene ningún tipo de obligación de enviar la pelota fuera del terreno de juego.

Fotografía: Stew Milne – USA Today Sports

Dax McCarty: «RBNY no tiene que convertirse en un equipo complaciente»

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HARRISON, New Jersey — En 2015 New York Red Bulls fue la Cenicienta de la Major League Soccer. El club había decidido no continuar con el idolatrado técnico Mike Petke, Thierry Henry comenzaba su retiro y cualquier vestigio de equipo caro (Tim Cahill, por ejemplo) terminó por desaparecer en las primeras semanas del año pasado, de la mano del nuevo director deportivo Ali Curtis.

El entrenador Jesse Marsch -con escasa experiencia en la MLS– formó un equipo de ilustres desconocidos, a excepción del capitán Dax McCarty, el arquero Luis Robles, el por ese entonces recién llegado Sacha Kljestan y el delantero Bradley Wright-Phillips.

Contra todo pronóstico RBNY hizo el pasado año una de las temporadas más sobresalientes de toda su historia. Fue el mejor equipo de la temporada regular, y consiguió su segundo Supporters’ Shield en los últimos tres años. La carrera triunfal del equipo de los toros se frenó, sin embargo, en la serie final de la Conferencia Este, en la que fue superado por Columbus Crew.

«En este momento eso ya no duele», aseguró McCarty a Jugador Franquicia. «Obviamente, no es divertido hacer memoria, recordar ese momento y pensar qué podríamos haber hecho de manera diferente. Me llevó un buen tiempo superarlo, pero estamos en un nuevo año y todos intentamos pasar la página.»

«Fue una serie durísima», rememora el capitán. «Si uno mira hacia atrás uno ve que Columbus aprendió a la fuerza en temporadas anteriores. Por eso nos pudieron superar. Nuestra experiencia del año pasado frente al Crew nos hará mejores de cara al futuro, estoy seguro. Ojalá que cuando este año lleguemos a los playoffs podamos ser mucho mejores.»

El optimismo impera en las entrañas del plantel, que -salvo por la salida de Matt Miazga hacia el Chelsea quedó intacto con respecto al de 2015. «Ayuda mucho el hecho de que este año el equipo sea casi el mismo que el de la temporada pasada. Es bueno que nuestros jugadores ya estén familiarizados con el sistema y nuestra manera de trabajar», agregó el implacable volante central.

Hace cinco años que el equipo no comienza una temporada como local. Este año Red Bulls tiene el privilegio de jugar en casa en el primer encuentro del campeonato. El rival será el reforzado Toronto FC, que tendrá por estandarte al mejor futbolista del año pasado en la MLS, Sebastian Giovinco.

«No debutamos en casa en la liga desde 2011. Yo llegué a este equipo a mediados de 2011, así que no se cómo es comenzar la temporada aquí», hizo memoria el #11. «Solamente he conocido la desazón después de nuestros primeros partidos, lamentablemente. Desde que estoy aquí no hemos ganado un sólo partido en la jornada inaugural.»

En 2015 el vestuario de RBNY fue una piña, un caparazón en el que los futbolistas del equipo de New Jersey se conjuraron para dar vuelta a los malos presagios que desde los cuatro puntos cardinales de la liga se levantaban en su contra. Literalmente, nadie creía en las opciones de Red Bulls de clasificar a la postemporada.

Durante todo el año pasado los líderes del plantel recordaron una y otra vez que salían a la cancha con un peso sobre sus hombros. Cada semana el equipo taurino se sintió obligado a demostrar que los pronósticos agoreros iniciales se habían equivocado mucho con ellos.

En 2016 Dax McCarty quiere asegurarse que ese espíritu de compromiso y revancha no se ha perdido en el camino. «Si perdemos esa mentalidad nos quedamos sin algo que nos hizo muy buenos el año pasado. Estamos un poco en la misma situación que en 2015, me parece. Obviamente, esta temporada nos tendrán algo más de respeto. Creo que ahora los rivales saben que somos un equipo duro, que tenemos talento.»

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En más de un sentido los Red Bulls siguen siendo un equipo no debidamente apreciado por el ambiente de la Major League Soccer«Estamos llenos de jugadores que son verdaderos jornaleros del fútbol. Que han pasado por instancias menores del fútbol europeo. No hay ninguna super estrella aquí», explicó el Ginger Ninja.

«Seguro, nuestros rivales pueden tener más calidad que nosotros», agregó el vivaz volante. «Por eso necesitamos seguir pensando que cargamos con un peso sobre nuestros hombros. Que estamos obligados a demostrar quiénes somos en cada partido. No tenemos que convertirnos en complacientes. Solamente por el hecho de que el año pasado tuvimos algo de éxito eso no nos tiene que convertir en un equipo complaciente.»

New York Red Bulls todavía no sabe qué es ganar un título de liga. Aunque en 2013 y 2015 estuvo cerca de tocar el cielo luego de quedarse con el Supporters’ Shield de esas respectivas temporadas. No pasó mucho tiempo entre una y otra conquista, pero existen diferencias abismales entre uno y otro plantel.

«Cuando ganamos el primer Supporters’ Shield teníamos en el equipo a grandes estrellas, como Thierry Henry, Tim Cahill», hace memoria McCarty. «Y se suponía que siempre teníamos que jugar bien si ellos estaban en la cancha. Nos sentíamos presionados a ganar cosas.»

«El año pasado había mucha menos presión sobre nosotros, para ser honestos. Nadie esperaba que ganasemos el Supporters’ Shield. Cuando tienes grandes nombres en el equipo la gente siempre espera que ganes, que te quedes con títulos, que siempre clasifiques a los playoffs, que siempre luches por la MLS Cup. Cuando no tienes ese tipo de jugadores la gente generalmente piensa ‘bueno, este año el equipo va a apestar’.»

«Hoy en día la mayor presión de este equipo surge de nosotros, los jugadores», admite el capitán. «Nos ponemos muchísima presión sobre nosotros mismos. Este año tendremos presión para superar la buena temporada que hicimos en 2015. En lo personal agradezco esa presión. Juego mejor cuando estoy bajo presión. La presión es buena. La presión nos va a ayudar a tener éxito.»

¿Está mejor Red Bulls sin ninguno de los astros que abundan en otros equipos? «No tener a ninguna super estrella en el plantel ayudó a nuestra mentalidad, nuestra forma de operar. Las super estrellas son geniales, no me entiendan mal. Nadie puede decir que Thierry Henry no fue muy bueno para este equipo. Es probablemente el mejor jugador en la historia de este club. Nadie puede replicar las cosas que él hizo en la cancha. Thierry nos hizo ganar muchos partidos.»

«Pero cuando él se marchó eso nos obligó a todos los demás a dar el 10 o el 15% más de lo que habitualmente podemos dar. En lo que respecta a Red Bulls, en lo que hace a su mentalidad, a su espíritu, a su carácter, no tenemos a ninguna de esas estrellas ahora. Y creo que en este momento eso es mejor para nosotros», sentenció el pelirrojo futbolista nacido hace 28 años en las afueras de Orlando, Florida. «Porque todos tenemos que dar un paso adelante e imponer presencia. Ahora ya no dependemos de un par de talentos, ahora el equipo depende de 7, 8, 9 futbolistas que nos pueden hacer hacer ganar en cualquier momento.»

Fotografías: New York Red Bulls