La democracia de Seattle Sounders

Seattle Sounders fans.

Seattle Sounders está en carrera para conseguir su primer título en la Major League Soccer. Desde su llegada a la liga en 2009 nos acostumbramos a verlo como un equipo fuera de lo normal dentro de la estructura absolutamente business oriented del torneo. Lo primero que impacta es el fortísimo poder de convocatoria que la franquicia tiene cada vez que juega como local en el CenturyLink Field, comparable al de los conjuntos más exitosos de Europa o América Latina. Pero quizás lo más destacable es el poder de decisión que el club pone en manos de sus aficionados.

La Ciudad Esmeralda debe ser un lugar especial. Seattle es desde hace décadas sinónimo de vanguardia e innovación en América del Norte. Es el hogar del gigante aeronáutico Boeing, la sede central de Microsoft, el lugar de nacimiento de la cadena de cafeterías Starbucks y el cuartel general de Amazon. Sin dejar de lado su enorme potencia en lo cultural; en Seattle nació el grunge, el último gran salto que el rock dio hasta el momento.

Desde mediados de los setenta el fútbol es una parte importante de Seattle. Y casi siempre estuvo ligado al nombre de los Sounders. La primera versión del equipo participó de la mítica North American Soccer League, entre 1974 y 1983. Luego -en su segunda vida- fue parte de la USL First Division entre las temporadas 1994 y 2008. Al año siguiente, y bajo el nombre de Seattle Sounders FC, se incorporó a la actual máxima categoría.

La opinión de los hinchas de los Sounders se hizo escuchar desde el anuncio de la llegada de la MLS a Seattle. En 2007 la liga concedió a un grupo empresarial radicado en esa ciudad la posibilidad de abrir allí un equipo en expansión. A principios de 2008 los propietarios de la franquicia animaron a los seguidores locales a que eligieran en internet el nombre del nuevo club. Las tres opciones disponibles eran ‘Seattle Republic’, ‘Seattle Alliance’ y ‘Seattle FC’.

Desde su inicio la Major League Soccer ha buscado no incluir en su competición a equipos que recuerden a los históricos de la primigenia NASL. Pero en Seattle esa política no tuvo éxito. Muchos hinchas manifestaron su disgusto por la omisión de la tradicional denominación entre las posibles marcas del representante de la ciudad en la liga. Finalmente se agregó a la encuesta una cuarta opción ‘en blanco’, para que el público pudiera proponer otras ideas. De los casi 15.000 votos emitidos casi la mitad mencionaba la palabra ‘Sounders’. El aficionado consiguió de esa manera que el nombre de toda la vida se mantuviera en la versión 3.0 del equipo.

Esa movilización de los hinchas causó un palpable impacto en el grupo de accionistas. Uno de los cuatro dueños de los Sounders es Drew Carey, comediante y presentador de programas de TV. El actor, un fanático del fútbol, realizó años atrás una serie de reportajes en España para su programa Sporting Adventures. Allí Carey descubrió que los socios del Real Madrid y el Barcelona pueden elegir entre varios candidatos al presidente del club. Esa particularidad -inexistente en el deporte profesional norteamericano- motivó al director del show ‘El Precio Justo’ a proponer al resto de los propietarios un sistema de ‘democracia’ que diera a los aficionados algo más que la posibilidad de animar a sus jugadores en el estadio.

La revolucionaria idea fue aceptada por Seattle Sounders. Joe Roth (productor y director de cine, propietario mayoritario del equipo), Paul Allen (cofundador de Microsoft, accionista minoritario) y Adrian Hanauer (dueño del Seattle Sounders que jugaba en la USL-1, también accionista minoritario) dieron luz verde a idea de Drew Carey. Así nació la Alliance, el órgano de representación de los aficionados en el manejo del club.

Todos los aficionados que posean un abono de temporada pueden participar de la Alliance. Quienes no sean abonados están habilitados a integrarse mediante el pago de una tarifa anual de 125 dólares. Los miembros de la Alliance cuentan con varios beneficios; el más importante de ellos es la capacidad de emitir un voto de confianza sobre el trabajo del General Manager (el director general, o secretario técnico) del club.

 

“Los miembros (de la Alliance) pueden dar su opinión sobre una amplia variedad de cuestiones, desde el juego del equipo hasta el desempeño de nuestra directiva. Pese a que los grupos de membresía como éste son nuevos en el deporte americano, son importante en clubes de fútbol de clase mundial como Real Madrid y Barcelona.” – Joe Roth.

La Alliance es dirigida por un cuerpo ejecutivo, el Council. Cualquier miembro de la Alliance puede ser elegido como integrante del Council. Los objetivos principales de esta asamblea son:

• Pronunciarse sobre la continuidad del General Manager cada cuatro años a través de un voto de confianza. La primera votación se llevó a cabo en 2012; la próxima tendrá lugar en 2016. (Los propietarios -sin embargo- se reservan el derecho de relevar al General Manager de sus tareas o de convocar a un voto de confianza en cualquier momento)

• Elegir a dos de las organizaciones de beneficencia que reciben donaciones y aportes de Seattle Sounders.

• Aconsejar a la directiva del club sobre situaciones que afectan a los aficionados durante los partidos jugados en Seattle.

• Decidir sobre otras cuestiones de interés para los aficionados, como la asignación de entradas entre distintos grupos de hinchas para los partidos en los que Seattle Sounders juegue como visitante.

El presidente de honor del Alliance Council es Drew Carey. “Estoy muy entusiasmado con lo que estamos haciendo en Seattle”, dijo Carey. “¿En qué otro lugar pueden los fans despedir al General Manager? Espero que esto se convierta en un modelo para toda organización deportiva profesional en Estados Unidos.” La pregunta del conductor no solamente va dirigida a las franquicias de la Major League Soccer. ¿En cuántos clubes del mundo los socios o aficionados cuentan con instrumentos reales y legales para pedir la remoción de un directivo de altísimo rango? 

La decisión adoptada por los dueños de los Sounders causó estupor en Norteamérica. “Recibí llamados de propietarios de equipos de otros deportes que me dicen que estoy loco”, afirma Joe Roth. “Lo que probablemente signifique que esta es realmente una buena idea.” El único ejemplo que tiene algún lejano punto de contacto con el caso del conjunto de fútbol de Seattle es el de Green Bay Packers. La franquicia de la NFL es desde 1923 una corporación sin fines de lucro, y es el único equipo profesional dentro de alguna de las grandes ligas norteamericanas que es propiedad de la comunidad (en su gran mayoría sus ‘accionistas’ son los habitantes de la ciudad de Green Bay, en el estado de Wisconsin) y no de un particular o de un grupo empresario.

 

Nota del autor: Parte del contenido de este post fue publicado en 2008 en la web de Latitud Fútbol, bajo el título ‘El fútbol en el país de Obama’.

¿Quienes son los ‘dueños’ de la MLS?

 

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Fuera de Norteamérica subsiste la percepción de que la Major League Soccer es una competición menor, cercana a lo amateur. El prejuicio y la falta de información identificaron hasta ahora a la MLS como un retiro dorado para dolientes y veteranas glorias del fútbol europeo. El paso de los años va corrigiendo de a poco la distorsión desde el punto de vista deportivo.

Pese a que hay mayor información sobre la Major League Soccer a nivel global la escala de los actores económicos que impulsan a la liga sigue siendo menospreciada y bastardeada. Si bien algunos de los valores que está imponiendo el fútbol chino quedan fuera del alcance de prácticamente cualquier otra competición -incluyendo a los principales campeonatos europeos- la MLS se consolida como una opción cada vez más atractiva para futbolistas latinoamericanos y del Viejo Mundo.

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De acuerdo con la revista Forbes al menos seis de los veinte equipos que hasta este año han competido en la Major League Soccer cuentan con propietarios con fortunas superiores a los mil millones de dólares. Y los dueños de otras dos franquicias tienen relación directa y familiar con patrimonios de esa misma envergadura.

La red de propietarios de los equipos de la MLS está formada por algunos de los empresarios más exitosos del mundo en materia deportiva.

Tomemos como ejemplo el caso de Stan Kroenke, propietario de Colorado Rapids. A fines de 2004 -cuando se hizo con el control del equipo- Kroenke ya era accionista mayoritario de Los Angeles Rams (NFL), y dueño de Denver Nuggets (NBA) y de Colorado Avalanche (NHL). Actualmente también cuenta en su haber a Colorado Mammoth, una de las franquicias más populares de la National Lacrosse League.

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El líder del conglomerado Kroenke Sports & Entertainment amasa una fortuna valorada en los 6.000 millones de dólares y está casado con una de las hijas del fundador de la cadena de supermercados Wal-Mart. El poderío de Stan Kroenke no se limita América del Norte, sino que desde 2011 su empresa posee la mayoría de las acciones del Arsenal FC, lo que lo convierte en un actor global en el mundo del fútbol.

Alguien como Stan Kroenke no estaría en el lugar que hoy ocupa si en la MLS no hubiera existido un emprendedor como Philip Anschutz. El empresario es uno de los cofundadores de la liga y fue el primer propietario de las franquicias de Los Angeles Galaxy, Houston Dynamo, Chicago Fire, San Jose Earthquakes y NY/NJ MetroStars (Hoy, New York Red Bulls).

El millonario es el titular de AEG (Anschutz Entertainment Group), la mayor empresa mundial dedicada a la administración de equipos deportivos y a la producción de espectáculos. Además de su participación en la Major League Soccer el pool AEG es dueño -entre otros- de Los Angeles Kings (NHL), el Hammarby IF de la primera división del fútbol sueco, y equipos de hockey sobre hielo en distintas ciudades de Europa. También entran dentro de su inventario dos de los estadios cubiertos más reconocidos a nivel mundial: el Staples Center de Los Angeles y el O2 Arena de Londres.

AEG también es uno de los promotores de espectáculos musicales más importantes a nivel global; la empresa fue la responsable de organizar la fallida serie de conciertos de Michael Jackson en la capital británica bautizada como “This Is It”.

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Volviendo al soccer, en la actualidad Anschutz es únicamente dueño del Galaxy y hasta no hace demasiado controlaba el 50% de Houston Dynamo, hoy en poder de Gabriel Brener, Ben Guill y el exboxeador Oscar De La Hoya.

El ‘Golden Boy’ no es la única celebrity que participa de manera activa de la Major League Soccer como propietario. Steve Nash, la ahora retirada estrella canadiense en la NBA, es uno de los cuatro accionistas de Vancouver Whitecaps. Y el actor y comediante Drew Carey es uno de los cuatro dueños de Seattle Sounders, campeón de liga en 2016. La franquicia de la Ciudad Esmeralda también cuenta con la particularidad de tener a Paul Allen (cofundador de Microsoft, con una fortuna estimada en 15.000 millones de dólares) como uno de sus propietarios.

La democracia de Seattle Sounders

La máxima categoría del fútbol de Estados Unidos y Canadá también se nutre del aporte económico y empresarial no norteamericano. El caso más patente es el del austríaco Dietrich Mateschitz, propietario mayoritario del fabricante de bebidas energéticas Red Bull y -consiguientemente- del New York Red Bulls. Mateschitz, con un patrimonio personal que supera los 7.000 millones de dólares, es un entusiasta de los deportes y el marketing. Además de su potentísima presencia en la F1, Red Bull también administra equipos de fútbol que llevan su marca comercial como nombre en Austria, Alemania y Brasil.

Otro caso destacable es el de Erick Thohir, el entrepreneur de Indonesia que tiene la voz de mando en el D.C. United, una de las franquicias históricas de la liga. Luego de haber hecho carrera en Asia comprando y vendiendo medios de comunicación Thohir formó parte del consorcio que en 2011 adquirió la franquicia de Philadelphia 76ers, de la NBA. El empresario también posee un par de equipos de baloncesto en su país natal, donde también controla al club de fútbol Persib Bandung.

Pero quizás lo más relevante es que entre septiembre de 2013 y junio de 2016 Thohir (titular de un patrimonio personal superior a los 1.200 millones de dólares) fue el accionista mayoritario y presidente del FC Internazionale de Milán. A mediados de este año el magnate asiático vendió parte de su paquete accionario en el club italiano al pool chino Suning Holdings Group. Thohir y sus socios Jason Levien y William H.C. Chang están actualmente abocados a la construcción de un estadio específico para D.C. United.

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La directiva de la Major League Soccer ha intentado ser cuidadosa en cada proceso de selección de los dueños de sus equipos. En casi todos los casos ha optado por personas o grupos económicos con una probada experiencia en el deporte norteamericano. Prueba de ello son los casos de Robert Kraft (propietario de New England Revolution y del exitoso New England Patriots en la NFL) y de Clark Hunt (titular del FC Dallas y de Kansas City Chiefs, también de la NFL).

La liga siguió el mismo patrón en la creación de sus equipos canadienses. Toronto FC es propiedad de Maple Leaf Sports & Entertainment, el consorcio que administra a Toronto Raptors (NBA) y Toronto Maple Leafs (NHL). Y el Impact de Montréal -un equipo creado en 1993, con vida propia en la NASL y la USL antes de sumarse a la MLS en 2012- pertenece a Joey Saputo, desde hace unos meses propietario también del Bologna FC. El empresario es uno de los herederos de Emanuele Saputo, líder en la industria alimentaria en Québec y el resto del país. La familia Saputo -que desde hace décadas apoya la actividad deportiva en la región francófona de Canadá– tiene alrededor de 5.000 millones de dólares en sus cuentas bancarias.

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La liga está en permanente evolución. En 2015 entraron a la liga los equipos números 19 y 20. El New York City FC, una sociedad que en un 80% es propiedad del City Football Group (el consorcio encabezado por Mansour bin Zayed Al Nahyan -en la fotografía-, viceprimer ministro de Emiratos Árabes Unidos y titular del Manchester City FC) y en un 20% de New York Yankees, la franquicia deportiva más popular de la Gran Manzana y la más ganadora en la historia del béisbol norteamericano.

La capacidad económica de los inversores emiratíes, el know-how de uno de los clubes líderes de la Premier League inglesa, y el grado de penetración de una de las mayores marcas deportivas de los Estados Unidos se combinaron para buscar convertirse en una nueva potencia de la Major League Soccer. Pese a una mala primera temporada en 2015 bajo el mando del técnico Jason Kreis -marcada por la polémica generada alrededor de la contratación de Frank Lampard– en 2016, con la conducción de Patrick Vieira, el equipo fue uno de los animadores de la liga.

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El otro club que se sumó a la MLS en 2015 fue Orlando City Soccer Club. El equipo de la capital mundial de los parques temáticos -que durante cuatro temporadas jugó en la USL Pro, la liga de tercera división– es propiedad del empresario brasileño Flavio Augusto da Silva, que ganó 500 millones de dólares con la venta de cursos de inglés en distintos países. El equipo que tiene a Kaká como su máxima figura no estuvo en sus dos primeras temporadas de competición en la máxima categoría a la altura de lo que se esperaba de los Leones. En 2017 el OCSC inaugurará su estadio específico en el centro de la ciudad de Orlando.

En 2017 será el turno de otros dos nuevos equipos. Uno de ellos, Atlanta United FC, tendrá como dueño a Arthur Blank, uno de los fundadores de la cadena The Home Depot y propietario de Atlanta Falcons, franquicia de la NFL. El empresario estrenará el año próximo el Mercedes-Benz Stadium, un modernísimo estadio en el centro de la ciudad, capaz de albergar a 30.000 espectadores en los partidos de fútbol.

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El otro equipo que será parte de la liga a partir de la próxima temporada es Minnesota United FC, un club que hasta este año compitió en la NASL. El equipo del norte de los Estados Unidos es propiedad de manera mayoritaria de Bill McGuire, titular de UnitedHealth Group, uno de los prestadores médicos más importantes del país. Además, la franquicia cuenta con la participación de los accionistas mayoritarios de Minnesota Twins (MLB) y Minnesota Timberwolves (NBA). Minnesota United contará con su propio estadio específico en 2018.

La de 2018 será la temporada el equipo número 23 de la liga, Los Angeles Football Club. Una franquicia que tiene como propietarios a una miríada de estrellas de Hollywood y del mundo del deporte, liderados por los empresarios Henry Nguyen, Peter Guber y Tom Penn. El LAFC inauguró en el mes de abril el Banc of California Stadium, próximo al downtown angelino.

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Tras muchas idas y vueltas -y un cambio de integrantes en el grupo de inversores liderado por David Beckhamla MLS hizo oficial a fines de enero el ingreso en la liga de una franquicia en la ciudad de Miami, que entrará en competición la temporada 2020.

Antes que se confirmara el ingreso del segundo club del estado de Florida, la liga dio luz verde a la candidatura de Nashville, que contará en los próximos años con un equipo en la Major League Soccer. El grupo propietario estará comandado por John R. Ingram, quien cuenta como socios estratégicos a Zygi Wilf, Mark Wilf y Leonard Wilf, propietarios de Minnesota Vikings en la NFL.

Analizamos las candidaturas de Detroit, St. Louis y Nashville

La Major League Soccer -con nuevos y millonarios contratos publicitarios y de TV bajo el brazo- busca hacer realidad aquello de que para 2020 pretende ser una de las ligas de referencia a nivel mundial. Algunos de las mayores patrimonios y grupos empresariales vinculados al ámbito deportivo ya se subieron al barco de la MLS. Para muchos se trata de una apuesta a seguro.

Artículo actualizado el 6 de mayo de 2018.

Imagen: David Beckham, oficialmente dueño de una franquicia de la MLS.