Podcast: 2018 x 31 | Atlanta United, un campeón único

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El proyecto de Atlanta United consigue el objetivo. Y la temporada 2019 empieza con el draft de expansión de FC Cincinnati. Analizamos la final y los últimos movimientos.

El podcast de esta semana puede escucharse de manera íntegra aquí y también en iTunesStitcher Google Play.

Fotografía: Facebook / Atlanta United FC

Además, quedan disponibles en la web el resto de los podcasts desde el episodio #27 en adelante:

#28: Portland y Seattle paralizan el ‘soccer’

#29: Se vienen las finales de Conferencia

#30: Atlanta y Portland, la última batalla

 

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La MLS y la Liga MX buscan definir al ‘supercampeón’ norteamericano

TORONTO FACEBOOK

La MLS y la Liga MX buscan la manera de consagrar al mejor equipo del fútbol norteamericano por fuera de la estructura de la Liga de Campeones de la CONCACAF. De acuerdo con el periódico The Washington Post las competiciones domésticas de Estados Unidos y México analizan llevar a cabo un partido anual entre los ganadores de los dos torneos de primera división.

El primero de los encuentros de este tipo podría disputarse a mediados de septiembre en el BMO Field de Toronto FC. El conjunto canadiense -que en diciembre alzó la primera MLS Cup en su historia- se mediría ante un equipo de la Liga MX [que sería el ganador del Torneo Clausura, actualmente en curso]. El supercampeón norteamericano sería el vencedor de ese único encuentro, sin partido de revancha.

Buscan una competición conjunta entre la MLS y la Liga MX

Las negociaciones están avanzadas y -de acuerdo con fuentes consultadas por The Washington Post– el acuerdo entre ambas ligas podría anunciarse pronto.

El fútbol de Estados Unidos busca de hace años -cada vez con mayor urgencia- equipararse con los clubes mexicanos, que históricamente han dominado casi a voluntad en las competiciones regionales.

En busca de la SuperLiga perdida

En años recientes la dirigencia de la Major League Soccer ha analizado la posibilidad de reflotar formatos competitivos conjuntos, como la desaparecida SuperLiga, que se disputó por última vez en 2010.

Fotografía: ¿Podría Toronto FC derrotar al campeón de la Liga MX? (Crédito: Facebook | Toronto FC)

 

Con el inicio de una nueva era, D.C. United dice adiós al RFK Stadium

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Este domingo se cerrará la temporada regular de la MLS 2017, y con ella se va un grande de la liga, que estuvo desde el inicio de la misma y en el que se vivieron algunos de los primeros momentos de gloria de la competición norteamericana.

El RFK Stadium -oficialmente denominado Robert F. Kennedy Memorial Stadium-, la enorme casa que el D.C. United ha empleado en sus primeros 22 años de historia en la Major League Soccer, será empleado de manera oficial por última vez ante el máximo rival histórico del conjunto capitalino, New York Red Bulls.

Será el fin de una era. El conjunto black-and-red se mudará en 2018 al Audi Field, el estadio específico que construye en el barrio de Buzzard Point, muy cercano al Capitolio y a la zona noble de Washington, D.C..

El complejo estará listo para ser usado a mediados del año próximo, pero eso no implica que la franquicia fundadora de la MLS jugará en el RFK hasta pocos días antes de poder abrir su nueva casa, sino que -previsiblemente- jugará una buena cantidad de partidos como visitante antes de instalarse en la moderna infraestructura.

Al no haber clasificado a los Playoffs en 2017 -la campaña de D.C. United ha sido francamente mala este año- el trayecto del equipo este año se detiene el domingo. Y con él, el vetusto RFK Stadium -aunque técnicamente no es tan viejo, fue inagurado 56 años atrás- pasará a ser parte de la memoria.

Allí se jugaron partidos de béisbol y de football americano. Pero el soccer -tanto el de la MLS como el de la selección de Estados Unidos, que se presentó en el estadio circular en múltiples ocasiones- ocupa un lugar importantísimo en su vida. Fue en el RFK Stadium donde se forjó el que fue el primer gran equipo de la primera división, el D.C. United que ganó los títulos de 1996, 1997 y 1999 en los albores del campeonato norteamericano.

Antes -mucho antes- de que en la liga estadounidense se vivieran fenómenos de enorme popularidad y arraigo popular como los que se registran en Seattle, Portland o Atlanta, primero estuvo D.C. United y su fiel masa de seguidores, que tuvo un gran impulso de parte de aficionados salvadoreños y bolivianos.

El RFK -que no será demolido de manera inmediata, aunque a medio término el gobierno municipal de la capital estadounidense planea construir en su lugar otras instalaciones- se va. Un lugar de otra época, que podría haber seguido activo si periódicamente hubiera recibido actualizaciones que jamás llegaron. Hoy -descascarado, despintado, con una tecnología que con suerte nos deja en la década de los ochenta- quedó muy lejos de los estadios específicos que imperan, son ley y, en gran medida, hacen crecer a la MLS.

Una parte de historia grande de la MLS quedará atrás el domingo. Cuarenta mil aficionados -una cifra completamente inusual en épocas recientes- serán protagonistas de la despedida y homenaje a la auténtica cuna de la concepción moderna de la cultura futbolera en Estados Unidos.

Fotografía: La cuenta regresiva hacia el último partido en el RFK Stadium. (Crédito: D.C. United)

Pase lo que pase, Atlanta United es uno de los ganadores de la MLS 2017

atlutd.pngAtlanta United surgió de la nada. Literalmente. De la nada. Sus primeros ensayos y partidos de práctica se disputaron en febrero de este año. Cinco meses después de su debut oficial en la Major League Soccer es el equipo que más gente lleva a su estadio, con cifras que lo emparentan a los mejores clubes de fútbol de Latinoamérica y Europa.

En promedio, Atlanta congregó a 46.318 espectadores cada vez que jugó en el Bobby Dodd Stadium, el espartano escenario que cedió la universidad de Georgia Tech a la nueva franquicia de la MLS. Esos más de cuarenta y seis mil aficionados supera con facilidad a la cantidad de gente que acude a los estadios de la NBA, la NHL, la MLB (y al resto de los clubes de la Major League Soccer, por supuesto).

La de Atlanta United no es una revolución tranquila. Todo lo contrario. Es un movimiento rompedor, que destruye la barricada del prejuicio y la forma de concebir a un equipo de fútbol en América del Norte.

Las Cinco Bandas, la nueva cara de la liga

La MLS ‘ordeña’ el concepto del millennial hasta el extremo a veces. Pero en el equipo de Atlanta United FC y en la ciudad de Atlanta todos los requisitos parecen estar completos. El Bobby Dodd y el Mercedes-Benz Stadium -al que el equipo se mudará en septiembre- están en el centro, en medio de todo, con fácil acceso a pie o en transporte público.

Y eso hace una gran diferencia. Especialmente para los adorados millennials, jóvenes profesionales, de buen nivel adquisitivo, que viven en el centro de la ciudad y que culturalmente se alejan cada vez más de los aficionados de las otras grandes ligas deportivas en Estados Unidos y Canadá.

Pero no solamente de esta fracción de seguidores vive Atlanta United. En los partidos en casa es fácil apreciar que la afición del equipo es -esencialmente- diversa. Hipsters, latinos, estudiantes universitarios, eurosnobs, europeos residentes o de paso y, lisa y llanamente, hinchas del fútbol en general. Un paisaje humano que no se repite fácilmente en otros eventos deportivos en el Sudeste de Estados Unidos.

Las Cinco Bandas -o Five Stripes, ese es el apodo del equipo en inglés- llenaron un vacío y dieron sentido desde el aspecto deportivo a algo que faltaba en Atlanta. Hasta comienzo de este año la ciudad más importante de América del Norte sin un equipo en la MLS.

Un éxito instantáneo

Muchos otros núcleos urbanos de Estados Unidos encajan con las características de Atlanta, pero pocos han conseguido lo que el club rojinegro está alcanzando en su temporada inaugural. De hecho, Atlanta United tiene mucho más en común con Seattle Sounders o Portland Timbers -dueños de las dos mayores y más fieles aficiones de América del Norte … Agreguemos a Toronto FC también, si quieren- que con LA Galaxy o New York City FC. La afición y el fenómeno social que se generó a su alrededor hacen del club del estado de Georgia un fenómeno casi único, una clase aparte. El fútbol se ha convertido en religión en esas ciudades-santuario.

¿Cómo ocurrió el milagro en Atlanta?

El propietario del equipo es Arthur Blank, un magnate que es el dueño también de los Atlanta Falcons y fundador de Home Depot. El empresario -que quizás poco debe saber de soccer– vio la oportunidad económica que un equipo de la MLS podía aprovechar en la ciudad. El hecho de que el Mercedes-Benz Stadium ya estuviera en camino ahorró muchos pasos y contratiempos que muchos aspirantes a contar con una franquicia de la liga deben afrontar. Lo más sabio -por último- fue que Blank efectuó fue confiar su proyecto de fútbol a gente con un pasado acreditado en el deporte.

En gran medida, el management de Atlanta United fue importado de Europa. Hasta hace pocos años el presidente del club –Darren Eales– era un alto ejecutivo de Tottenham Hotspur. Blank e Eales confiaron en el poder del mercado, e hicieron una campaña de trabajo hormiga, buscando el respaldo de la afición local en diversos meetings y eventos. Ese fue el punto de disparo que finalizó con la venta de 22.000 abonos de temporada antes de que se pusiera en marcha la campaña de 2017, una cifra que hoy ronda los 35.000 adherentes.

Los escritorios, bien manejados. La cancha, bien manejada. El equipo contrató a Gerardo Martino para comandar el proyecto en lo deportivo. El argentino -más allá de lo que quien escribe o el eventual lector puedan opinar- es una figura reconocible a nivel internacional. En términos objetivos, la Major League Soccer jamás antes había contratado a un entrenador con una hoja de servicios similar a la del argentino, quien llegó inmediatamente después de trabajar para el FC Barcelona y la selección de su país.

Oficina europea, banquillo sudamericano. Una combinación que en Atlanta está resultando en la conformación de una inusual cultura de club. Más que una franquicia, el United es un club. Eales y Martino y Carlos Bocanegra -secretario técnico- acertaron desde el inicio al descartar cualquier opción vinculada al marketing para la conformación de su primer plantel. En lugar de incorporar a pasadas o vigentes glorias del fútbol de Europa, el equipo sumó a tres Jugadores Franquicia de menos de 23 años originarios de Sudamérica.

Atlanta United se propuso no importar estrellas sino -alguna vez- poder exportarlas. Y trajo a Héctor Villalba (atacante de San Lorenzo, ganador de la Copa Libertadores de América de 2014), Miguel Almirón (el mejor enganche de la primera división argentina, figura de la selección de Paraguay) y a Josef Martínez (el goleador ‘vinotinto’ que llegó desde la Serie A de Italia).  Tres figuras para pulir y mostrar. Y que están siendo determinantes este año para Atlanta -que araña la posibilidad de entrar a los playoffs– y que se ganaron el respeto de toda la liga.

Con la decisión de traer a su trío mágico -y a otros excelentes complementos- #ATLUTD dio por tierra con el ‘manual de armado’ de una franquicia en expansión de la MLS. En su nuevo equipo ‘Tata’ Martino está creando una MLS a su manera. Y, tal vez, esté plantando la semilla de una nueva concepción para los equipos por venir. Pocos clubes debutantes en los 22 años de historia de la liga han funcionado tan bien como Atlanta United lo está haciendo ahora.

La proyección del benjamín que todavía es este equipo es insondable. ¿Cuánto pueden tardar Martino y sus jugadores en convertirse un contendiente serio a la MLS Cup? ¿Cuánto pueden empujarlos los aficionados y la ciudad, que pueden haber hallado en la camiseta a bastones negros y rojos una nueva y fiel manera de expresarse? Pase lo que pase en los próximos dos meses y en la postemporada, Atlanta United ya es uno de los ganadores de la MLS 2017.

Fotografía: La afición de Atlanta United en un repleto Bobby Dodd Stadium. (Crédito: Atlanta United FC)

 

¿’Entregó’ Patrick Vieira el Supporters’ Shield a Toronto FC?

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¿Ya está? ¿Toronto FC fue el mejor equipo de la temporada regular y hay que entregarle el Supporters’ Shield? Eso es lo que asegura Patrick Vieira, entrenador de New York City FC, escolta en solitario del club canadiense tanto en la tabla de la Conferencia Este como en la de la clasificación general.

“Fue importante ganar porque creo que siempre es bueno estar cerca de Toronto FC, aunque creo que Toronto ya es campeón”, señaló el campeón del mundo con la selección de Francia en 1998. “Todos los otros equipos van a luchar por la segunda posición y Toronto ganará la liga”, continuó Vieira. “Son un equipo realmente fuerte y no creo que nadie pueda alcanzarlos”.

Son declaraciones efectuadas inmediatamente después de la agónica victoria de NYCFC sobre New England Revolution del pasado domingo. Veinticuatro horas más tarde del contundente 1-3 de Toronto FC ante un Chicago Fire que ostentaba una larga racha de encuentros sin derrotas como local. ¿Lanzó la toalla Patrick Vieira?

El entrenador -que está completando su segunda temporada al frente del conjunto celeste del Bronx– sabe perfectamente que finalizar el curso regular en la primera posición no significa ser campeón de liga. Son cosas sustancialmente diferentes. El Supporters’ Shield reconoce al ‘campeón’ de las 34 jornadas de la fase previa, pero la auténtica copa de campeón se entrega en el último partido de los playoffs, el encuentro final por la MLS Cup.

Supporters’ Shield vs. MLS Cup, trofeos con distinto significado

¿Qué quiso decir Vieira entonces? En primer lugar, el entrenador fue absolutamente honesto. No hay quien pueda negar en este momento que Toronto FC es el equipo más fuerte y más completo de la liga norteamericana. El técnico dijo en voz alta lo que muchos pensamos. Ahora mismo pocos -no más de dos o tres- rivales son capaces de superar al conjunto escarlata en un partido a todo o nada. Pero -reiteramos- esa es la realidad de hoy, 22 de agosto de 2017.

La enorme -desgarradora y entretenida- paridad que existe en la Major League Soccer hace que las diferencias se marquen por detalles. En lenguaje más concreto, por actuaciones individuales o colectivas sobresalientes, por encima de la media. Y Toronto FC, sin restarle nada de mérito al valor de su gran alineación y al trabajo táctico del cuerpo táctico liderado por Greg Vanney, pasa por una excelente racha. Todos los monitores del equipo de la provincia de Ontario están encendidos. Todo sale bien. Pero ninguna situación en la MLS es eterna. Así como la fase de dominio de Chicago Fire se extinguió, la de Toronto puede concluir también. Y Vieira -que ya tomó el pulso a esta liga- lo sabe de manera perfecta.

Hasta hoy -y la prueba más cercana en el tiempo es una constancia irrefutable- Toronto FC ha demostrado ser un obstáculo casi infranqueable para NYCFC, tanto en partidos de temporada regular como en los de postemporada. Al conceder la temporada regular a Giovinco, Altidore, Bradley & Co. lo que Patrick Vieira hace es quitar presión de los hombros de sus jugadores. Y -quizás- transferir ese peso al cuadro canadiense.

También es probable que el head coach de New York City FC esté poniendo en práctica una sesión de mind games, que él ha vivido tan de cerca durante su carrera como futbolista en Europa. Juegos mentales que practicaron y practican técnicos para los que Vieira trabajó y de quienes aprendió. José Mourinho, Arséne Wenger, Fabio Capello. El exvolante central tiene un poco de cada uno de ellos en su faceta como entrenador. ¿Por qué no pensar que ha puesto en marcha uno de esos experimentos mentales, que buscan generar fisuras en la confianza del rival?

Locales en tierra extraña

En algún momento tenía que ocurrir. A través de un comunicado oficial New York City FC anunció que no podrá el partido como local del sábado 23 de septiembre frente a Houston Dynamo en el Yankee Stadium.

El estadio es propiedad de New York Yankees, que además, es propietario del 20% del conjunto celeste de la MLS. El Yankee Stadium es el lugar en el que NYCFC juega como local… pero lo hace en condición de inquilino. El dueño de casa -en todos los sentidos imaginables- es el equipo con mayor cantidad de títulos en la historia del béisbol profesional.

El estadio de la calle 161 cambia su conformación de manera regular. De soccer a béisbol, de béisbol a soccer. Es un proceso que demora en cada ocasión algo más de un día. Los Yankees han tenido que reprogramar un encuentro que no se pudo jugar en su momento por malas condiciones climáticas y eso fuerza -por primera vez en el marco de un partido de la MLS– a que New York City FC haya tenido que buscar un escenario alternativo para su choque con Houston.

El estadio alternativo seleccionado es el Pratt & Whitney Stadium, en East Hartford, en el estado de Connecticut. Un complejo que está a dos horas de distancia en automóvil desde el Yankee Stadium, con superficie de juego natural y capacidad para algo más de 40.000 espectadores, propiedad de la Universidad de Connecticut.

El Pratt & Whitney Stadium ha albergado partidos de fútbol de las selecciones masculinas y femeninas de Estados Unidos y es considerado por New York City FC como una alternativa de primer nivel ante la situación que se le ha presentado.

La situación no es ideal. Y puede volver a reiterarse en el futuro de manera más frecuente si los Yankees y NYCFC avanzan a los playoffs de sus respectivas ligas. Desde su incepción el equipo de la MLS está buscando de manera activa un terreno dentro de los confines de la ciudad de New York donde pueda levantar su propio estadio específico. Casi tres temporadas se han consumido y no existen novedades oficiales vinculadas a la posible ubicación de su futuro terreno de juego.

Fotografía: Patrick Vieira y el atacante costarricense Rodney Wallace, durante un entrenamiento de New York City FC. (Crédito: Facebook | New York City FC)