La ‘desaparición técnica’ de la NASL

MIAMI FC

Mientras la MLS -la primera división de Estados Unidos– inicia este fin de semana la temporada 2018 y la USL -la segunda categoría- hará lo propio el 16 de marzo, la North American Soccer League anunció días atrás la cancelación del curso de este año.

Durante 2017 la United Soccer League y la NASL fueron dos competiciones consideradas como ligas de segunda división. Antes de que finalizara el año pasado la federación estadounidense anunció que retiraría a la North American Soccer League esa condición. La categoría de plata en América del Norte quedaría en exclusividad para la USL, una liga con más de una treintena de equipos ubicados en Estados Unidos y Canadá.

La NASL tiene la manzana rodeada

La web oficial de la NASL hoy muestra que es un circuito con cuatro participantes: Jacksonville Armada FC, Miami FC (no confundir con el equipo que David Beckham tendrá en la Major League Soccer), New York Cosmos y Puerto Rico FC. La liga -que ciertamente vivió momentos más promisorios no demasiado tiempo atrás- demandó a fines de septiembre de 2017 a la federación, con la esperanza de lograr que la U.S. Soccer revirtiera su decisión original y le restituyera su estatus de segunda división. Al no lograrlo, la North American Soccer League anunció la cancelación de su temporada 2018.

¿Desapareció la NASL? Técnicmanente, no. Pero a sus dirigentes les resultará muy complicado volver a activarla. Pese a que en una declaración formal la liga se mostró dispuesta a volver al ruedo en 2019, la pérdida de credibilidad y de equipos han dañado -quizás de manera permanente- a la heredera histórica de la antigua máxima categoría, en la que brillaron Pelé, Franz Beckenbauer y Johan Cruyff, entre otros.

La NASL: la liga de Raúl

 

Mientras Puerto Rico FC busca una solución particular para esta situación -que para el equipo quizás pase por unirse a la Liga Nacional boricua-, Jacksonville, Miami y el Cosmos anunciaron que se sumarán (al menos por este año) a la National Premier Soccer League, considerada como un torneo de cuarta división.

San Diego 1904 FC (el equipo propiedad de Eden Hazard y Demba Ba, entre otras figuras del fútbol internacional) no podrá debutar este año en la NASL y ya negocia con la USL para incorporarse a esa liga en 2019. Sobre el California United FC -otro de los equipos que iba a ingresar a la North American Soccer League en 2018- poco o nada se sabe, más allá de que controla a un filial que ya compite en la NPSL.

El Rayo OKC no fue el único problema sobre la mesa de la NASL

El derrumbe de la NASL ha sido sensible y sostenido en las últimas temporadas. En 2016 el torneo contaba con 12 participantes:

San Francisco Deltas: debut, campeón de la NASL y despedida

A este panorama hay que sumar el caso de San Francisco Deltas. El conjunto californiano entró en competición en 2017, fue campeón de la North American Soccer League en esa misma temporada, y a fines del año pasado fue disuelto.

Fotografía: Miami FC se prepara para jugar en la NPSL este año. (Crédito: Facebook | Miami FC)

El New York Cosmos en crisis, la NASL teme por su supervivencia

cosmos

En más de una ocasión en Jugador Franquicia hemos hablado de los serios problemas por los que atraviesa la NASL, la liga de ‘segunda división’ de Estados Unidos y Canadá. Nadie podrá decir que éste y otros medios advierten desde hace tiempo sobre la situación casi terminal en la que el torneo y muchos de sus equipos participantes están metidos desde hace tiempo.

El Rayo OKC se apronta para salir de escena

La condición se agravó de manera contundente en 2016. Problemas económicos serios en un equipo histórico como Fort Lauderdale Strikers. Un virtual escenario de debut y despedida para el filial del Rayo Vallecano en Norteamérica. Y el éxodo de otros clubes. De manera anticipada y ordenada hacia la MLS, como se dio en el caso de Minnesota United. Un poco a la desesperada y de última hora, buscando refugio en una liga en teoría menor, pero mejor administrada -como sucedió con Tampa Bay Rowdies y Ottawa Fury, que en 2017 competirán en la USL, la ‘tercera división’-.

Con apenas una decena de equipos en su circuito la North American Soccer League no podrá mantener por mucho tiempo el sello de Division 2 dentro de la pirámide del fútbol estadounidense. De hecho hay rumores que aseguran que en los primeros días de diciembre ese reconocimiento será quitado a la NASL para que a partir de 2017 lo luzca la United Soccer League, una competición en franco proceso de expansión, que cuenta con más de una treintena de franquicias participantes.

¿Podrá la NASL mantener la condición de ‘segunda división en 2017?

La NASL puede estar a punto de recibir el tiro de gracia en las próximas horas. Empire of Soccer -una web especializada en el fútbol del área triestatal– publicó el lunes un artículo que habla de la grave crisis económica que estaría atravesando New York Cosmos, campeón de tres de las últimas cuatro temporadas y buque insignia de la liga.

El Cosmos no genera dinero y ha perdido visibilidad en un mercado competitivo y dominado por dos equipos que son protagonistas en la MLS: New York City FC y New York Red Bulls. Si 2015 forzó a una reducción importante del presupuesto y las inversiones, la temporada 2016 no hizo más que agravar la situación. De acuerdo con EoS parte del personal administrativo se vio forzado a tomar vacaciones sin goce de sueldo y las perspectivas de que esos empleados regresen a una situación normal es mínima.

New York Cosmos desmiente (por ahora) su mudanza a Brooklyn

Sin un estadio propio y sin acuerdo de alquiler con ninguna instalación en su área de influencia el New York Cosmos no puede vender abonos para la temporada 2017. Mientras otros equipos de la NASL comenzaron en agosto su campaña de recaudación de cara al año próximo el club verdiblanco no registra ingresos. Por si fuera poco varios jugadores del plantel estarían registrando retrasos importantes en el pago de sus sueldos.

Como mínimo, parece complicado imaginar en este punto que el Cosmos pueda competir en 2017 al nivel que nos tiene habituados dentro de una liga de la que es el máximo referente. Los rumores abundan, y hablan desde una reducción enérgica del plantel profesional hasta el cierre completo de la operación del equipo en los próximos días.

Si la North American Soccer League pierde a su equipo más importante gran parte de su atractivo -que no es mucho, conviene decirlo- se diluye. La liga mantiene por estas horas una Junta de Gobernadores, en lenguaje llano, un cónclave entre los propietarios de los equipos y las autoridades de la competición. Muchos creen que si el Cosmos se rompe, la NASL también se rompe de manera irremediable. Y no les faltan argumentos para sostener esa posición.

La NASL suma la cobertura mediática de beIN SPORTS

El actual Cosmos no tiene formalmente nada que ver con el Cosmos que décadas atrás dominara la escena del fútbol norteamericano. Ambas versiones históricas comparten el nombre, los colores y una buena porción de su afición. Pero la conexión se rompe allí.

Pese a ese nexo tan débil el equipo actual tiene cierto tipo de pretensiones. New York Cosmos nunca se consideró un club de segunda división y desde hace años mantiene una batalla dialéctica sobre el valor competitivo de la NASL con respecto a la Major League Soccer. Si la federación degrada a la North American Soccer League al tercer escalón del fútbol profesional será difícil para el Cosmos mantenerse allí.

La liga se ve forzada a encontrar de manera inmediata (o sea, en los próximos días) alguna salida elegante. Ya sea anunciando la llegada de al menos un par de nuevos clubes en 2017 o practicando algún tipo de fusión con la United Soccer League que facilite a sus franquicias mantenerse dentro de una competición más activa y potente.

Pero ni siquiera ese esfuerzo puede ser suficiente para NYC. A nadie escapa que la USL está fuertemente vinculada con la Major League Soccer. De hecho, una gran cantidad de equipos filiales de clubes de la MLS compiten allí. ¿Está dispuesto el Cosmos a jugar dentro de un circuito plenamente integrado con la ‘primera división’, aunque sin opciones de ascenso? Los antecedentes más recientes nos hacen pensar que eso puede ser difícil.

La opción de crear una liga propia, independiente, también aparece como una opción compleja. ¿Cuántos clubes podrían acompañar esa iniciativa del Cosmos? ¿Qué entidad tendrían las franquicias que participen en esa liga? ¿Cómo sería considerada esa competición por la federación estadounidense?

Pelé quiere un Cosmos diferente

La incertidumbre es completa, tanto para New York Cosmos como para el resto de la NASL. A día de hoy el club de ‘la Gran Manzana’ no hizo el depósito que le permitiría jugar el año próximo. A buen seguro la liga será paciente hasta donde pueda con el conjunto que es ‘la joya de la corona’. Pero los problemas del que fuera el equipo de Pelé y Franz Beckenbauer parece ir más allá de una pasajera falta de liquidez.

Fotografía: New York Cosmos

Beckenbauer: “Schweinsteiger tendría que haber ido a la MLS”

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Franz Beckenbauer -presidente de honor del Bayern Munich y embajador del New York Cosmos– no está de acuerdo con la llegada de Bastian Schweinsteiger al Manchester United.

El volante alemán de 30 años dejó el club bávaro para firmar por el equipo hoy entrenado por Louis van Gaal.

El Káiser cree que Schweini puede haberse equivocado al cambiar la Bundesliga por la Premier League, y considera que la Major League Soccer podría haber sido una opción mejor para el campeón del mundo en Brasil 2014.

“Es muy valiente de su parte tomar una decisión como esta a su edad”, señaló Beckenbauer al periódico Passauer Neuen Presse. “El público conoce al Schweinsteiger del Bayern y sabe qué puede hacer. Ese no será el caso en Inglaterra. Tendrá que poner a prueba su valía desde cero.”

“Basti tiene 30 años. Le deseo todo lo mejor y espero que pueda representar bien al fútbol alemán en Inglaterra. No demasiados jugadores lo han conseguido.”

Conocedor del mercado internacional, Beckenbauer cree que un salto hacia América del Norte hubiera sido más conveniente para el mediocampista. Que se marchase a la MLS hubiera tenido mayor sentido para mí. Tiene que volver a ponerse a punto y recargar sus baterías. También tendría que dejar de mirar tantos partidos de tenis…”, en referencia a la serbia Ana Ivanovic, actual pareja del futbolista.

 

Hudson River Derby: ¿El nacimiento de un clásico?

Derby

En el estricto sentido deportivo la ciudad de New York siempre te obliga a optar, a tomar una decisión que -generalmente- es de por vida. ¿Giants o Jets? ¿Knicks o Nets? ¿Yankees o Mets? ¿Devils, Islanders o Rangers? Tal vez ningún otro mercado ofrezca tantas opciones para el aficionado, que ahora tiene la posibilidad de volver a optar. La Major League Soccer presentó este año al New York City FC, su segunda franquicia en la zona. El domingo, por primera vez, los dos clubes de fútbol de primera división de la ciudad se ven las caras. En la antesala del Hudson River Derby el interrogante ya está en el aire… ¿Red Bulls o el City?

New York Red Bulls es el único equipo local de primera categoría que muchos neoyorquinos conocieron en toda su vida. Sin embargo, por momentos pareciera ser una franquicia a la que se la obliga a vivir a la sombra de otros clubes de la zona. Cuando NYRB se llamaba MetroStars -uno de los equipos fundadores de la liga- permanentemente se lo comparó (y, consecuentemente, se lo menospreció) con el recuerdo idílico del New York Cosmos de Pelé, Beckenbauer y Chinaglia. En 2015 -desde fines de 2014, en realidad- vio como la atención de casi todos los medios especializados del área triestatal se concentraban en el recién llegado New York City FC, que prometió convertirse en el equipo dominante de la ciudad y sus alrededores.

En veinte años de historia -y pese a haber contado con muchos buenos jugadores durante esas dos décadas- los Red Bulls jamás han sido campeones de la Major League Soccer. De hecho, hasta 2013 (temporada en la que obtuvo el Supporters’ Shield) no había podido alzar ningún trofeo oficial. Con ese logro llegó a su fin la llamada Maldición de Caricola, iniciada en 1996, en el primer partido oficial como local de los MetroStars. Ese encuentro frente a New England estaba destinado a finalizar sin goles, pero en una desafortunada jugada el defensor italiano Nicola Caricola terminó marcando un gol en contra. Para muchos ese error del exjugador de la Juventus dio apertura a la prolongada sequía de títulos ‘grandes’ que todavía sigue vigente.

En estos primeros días de mayo de 2015 podemos afirmar dos cosas. El New York Red Bulls -que ya tiene 20 años de vida- supera en duración al Cosmos original (fundado en 1971, desaparecido en 1985). Nada hace pensar -se mantenga la bebida energética al frente del club o no- que el equipo que hoy conocemos como NYRB desaparezca de escena en lo inmediato. Y la realidad deportiva de los Toros Rojos -sin dar por sentado que lo del plantel de Jesse Marsch es una maravilla- supera con comodidad a lo que hoy vive el nuevo vecino, New York City FC.

El equipo celeste –una sociedad conjunta entre los propietarios del Manchester City y los New York Yankees– ha encadenado en estos primeros meses de vida una serie de hechos poco afortunados. El primero de ellos fue la fallida llegada de Frank Lampard al equipo a inicios de 2015. El jugador inglés fue presentado en 2014 como el primer fichaje del NYCFC; luego nos enteramos que -técnicamente hablando- el volante no había firmado para la franquicia estadounidense y que se quedaría por un buen tiempo jugando en la primera división de su país, demorando su estreno en la MLS.

El segundo hecho negativo es la sucesión de lesiones que han apartado a David Villa (el segundo Jugador Franquicia del club) de las canchas; las estadísticas demuestran lo importante que ha sido el español cada vez que ha iniciado un encuentro para New York.

Y el tercer punto negativo deriva inmediatamente del segundo. NYCFC ha perdido sus últimos tres partidos, y hace siete jornadas consecutivas que no gana un encuentro. Los entrenados por Jason Kreis necesitan de manera desesperada una victoria para comenzar a reconstruir los sueños de entrar a los playoffs en su temporada inaugural.

Con la desaparición de Chivas USA (rival y vecino de Los Angeles Galaxy) el Hudson River Derby es el único enfrentamiento local de toda la ligaEn muchos sentidos, esta rivalidad será difícil de replicar dentro de la MLS. Comenzando por el sencillo motivo (no tan trivial dentro de la geografía de Estados Unidos y Canadá) de que desde el Yankee Stadium uno puede trasladarse al Red Bull Arena en tren subterráneo. Con un trasbordo de por medio el aficionado puede unir ambas sedes del clásico que comienza a tomar vida esta semana. Extrapolando lo que ocurre hoy en día en la MLB entre Mets y Yankees, la Major League Soccer ha encontrado en Red Bulls y New York City su propia Subway Series.

Ambos equipos tienen un especial interés en el primer derbi de toda su historia. El NYRB quiere ganar para intentar borrar de una vez el mote de “equipo segundón” que flota en el aire desde hace años. También para vengar sobre la cancha la fuga de muchos antiguos aficionados que este año optaron por arropar al nuevo equipo en el Bronx. Expectante en la lucha por las primeras posiciones de la Conferencia Este, con nuevas incorporaciones en carpeta, sería muy duro para NYRB que un por ahora débil recién llegado lo derrote en casa en el capítulo inicial de una rivalidad deportiva que puede instalarse entre las más interesantes de toda la liga a futuro.

Si el New York City FC hubiera hecho una campaña razonable hasta el momento podría llegar al clásico frente a Red Bulls con poco peso en la espalda. Un equipo flamante por completo, sin historia previa en categorías inferiores, con fichajes interesantes, con un técnico campeón de liga y con 16.000 abonos de temporada vendidos. Casi todo perfecto. Con la importante excepción de que el equipo parece estar lejos -por varios motivos- de una situación competitiva ideal. Una victoria en el Red Bull Arena podría ser el remedio ideal para los males que achacan al equipo celeste. El derbi frente al rival al otro lado del río Hudson puede ser el estimulante buscado por el achacado plantel del nuevo equipo de la Gran Manzana.

 

Pelé quiere un Cosmos diferente

Pelé y Beckenbauer

Décadas después de su máximo momento de gloria el New York Cosmos sigue siendo considerado en muchas partes del mundo como el nombre más reconocido del fútbol estadounidense a nivel internacional. Prueba de ello son los partidos que el club ha jugado recientemente en Asia y Centroamérica, y el proyectado encuentro frente a la selección cubana en La Habana. El Cosmos sigue funcionando a la perfección como representante del antiguo star system del que formó parte en los setenta y los ochenta. Todavía retiene esa capacidad de atracción.

Aquel equipo, el que construyó la épica y el carácter mítico de su juego y sus conquistas, fue indudablemente el mejor de Estados Unidos durante la era dorada de la primera versión de la North American Soccer League. El New York Cosmos de 2015 no solamente no es el mejor representante del fútbol norteamericano en la actualidad, sino que es el tercero en importancia -con distancia- en el área triestatal, por detrás de New York Red Bulls y New York City. Del mismo modo, la actual NASL dejó de ser la liga más importante de Canadá y Estados Unidos para quedar relegada al estrato de Division II dentro del organigrama de US Soccer.

El pasado fin de semana el Cosmos jugó su primer partido como local en la Temporada de Primavera de la NASL. Para celebrar el inicio en casa de su tercera participación en la liga desde su resurgimiento en 2010 el club invitó a dos de sus figuras históricas más emblemáticas, Pelé y Franz Beckenbauer (en la fotografía). Los dos exfutbolistas participaron de eventos corporativos, actividades promocionales y benéficas y también hablaron con la prensa local y extranjera congregada para cubrir el inicio de la campaña del club como local.

En medio de toda la fanfarria y el entusiasmo que siempre genera su presencia en New York el astro brasileño realizó algunas observaciones que pueden ser consideradas como bastante críticas con la actual conducción del Cosmos. En pocas palabras lo que O Rei quiere para el club es una mejora del plantel, la construcción de un estadio propio, y la rápida llegada del equipo a la Major League Soccer.

Pelé, en declaraciones al New York Post, trazó una hoja de ruta para este New York Cosmos 2.0. “Primero, tiene que ganar torneos, campeonatos. Segundo, tiene que armar un buen equipo. Por supuesto, en mi época, teníamos a los mejores jugadores, pero el primer año fue un poco complicado. Luego nos organizamos con (Franz) Beckenbauer, Carlos Alberto y Giorgio Chinaglia.”

“Luego el Cosmos se hizo conocido, muy conocido, alrededor del mundo”, dijo el excapitán de la selección de Brasil. “Creo que eso es lo que debe hacer el Cosmos. Tienen que conseguir algunos futbolistas buenos, conocidos, y ganar. Eso es muy importante. Ahora tienen dos buenos jugadores como Raúl y Marcos Senna. Pero creo que eso no es suficiente para armar un buen equipo. Necesitan tener jugadores excelentes.

En 2013 -su primer temporada como equipo ‘reencarnado’- el Cosmos ganó el Torneo de Otoño y el Soccer Bowl (el trofeo de campeón anual) de la NASL. Pero el año pasado el club neoyorquino no obtuvo ningún título. El fichaje de Raúl González Blanco fue pensado como revulsivo y excusa de relanzamiento de un equipo que comenzaba a entrar en una fase de ostracismo y desaparición gradual en los grandes medios que cubren al fútbol norteamericano. Por ahora la presencia del exatacante del Real Madrid funciona en ese sentido.

A Pelé también le preocupa la falta de una casa propia. Actualmente el Cosmos actúa como local en el Shuart Stadium, una instalación rústica, con una superficie de juego artificial, propiedad de la Hofstra University, de difícil acceso desde la ciudad de New York. “Necesitamos un estadio. Desde que jugué aquí el Cosmos tiene el mismo problema”, dijo Pelé. “Lo hemos discutido mucho, y se supone que yo debería ser parte de esto (El brasileño es presidente honorario del club verdiblanco). Es muy importante. Con el nombre del Cosmos, es muy importante tener nuestro propio estadio, sin dudas.” 

Hace años que el New York Cosmos intenta de que su proyecto de estadio en Belmont Park obtenga las autorizaciones administrativas necesarias para iniciar la construcción. La cuestión inmobiliara es realmente complicada para los equipos de la zona. Red Bulls tuvo que esperar 15 temporadas para poder mudarse al Red Bull Arena. Y NYCFC no tiene todavía una fecha estimada de salida del Yankee Stadium, su hogar temporal.

Pelé hurgó todavía más en las heridas que arrastra el Cosmos. El que fuera el mejor futbolista del planeta insiste; si el equipo pretende ser relevante dentro del mercado deportivo de New York es imperativo que sus directivos hagan todo lo necesario para migrar desde la North American Soccer League a la Major League Soccer. Cruzo mis dedos para ver al Cosmos alcanzar alguna vez el mismo nivel que el equipo tuvo cuando yo jugué aquí. Para llegar al nivel más alto tienes que ser un equipo capaz de ganar el campeonato. El Cosmos tiene un gran nombre debido a su pasado, entonces deberían tener ahora un gran equipo también. Deberían estar en la liga más importante porque el nombre del Cosmos es conocido en todo el mundo.

Pelé toca una cuestión urticante. La empresa que controla al CosmosSela Sport, de Arabia Saudí– negoció tiempo atrás con la MLS la posibilidad de hacer ingresar al equipo en el circuito de la primera división. Cuando parecía que las negociaciones estaban bien encaminadas los responsables del Cosmos sorprendieron al anunciar que el club comenzaría a competir en la segunda versión de la NASL. Desde ese momento en adelante la relación entre la Major League Soccer y el New York Cosmos (y por extensión, con la North American Soccer League) se ha tensado al máximo.

Hasta llegar al extremo de que las dos máximas autoridades visibles del Cosmos pretenden ignorar el hecho de que su club compite en una liga catalogada como de segunda categoría. El director de operaciones del club neoyorquino Erik Stover cuestionó abiertamente el hecho de que la NASL sea considerada como Division II por la federación estadounidense. “Cuando ves la manera en la que el fútbol está creciendo y cómo a algunos de nuestros mercados les está yendo excepcionalmente bien, esas asignaciones de las divisiones parecen arbitrarias e incluso caprichosas.”

Seamus O’Brien, presidente del Cosmos, fue más allá. “En mi mundo, el global de la FIFA, nosotros somos primera división”, disparó en la presentación de Raúl“Escogimos la liga en la que creemos. Escogimos el modelo de fútbol en el que creemos y que es el que conoce el resto del mundo”. La NASL aspira a ser una torneo de 20 equipos, con una duración de 38 jornadas, al estilo de las mejores ligas de Europa. Un modelo que resultaría en algo bastante distinto al que aplica la Major League Soccer.

Pero la realidad de la North American Soccer League está lejos de su ideal. Hoy es una competición que cuenta con apenas once participantes. Y no tiene una verdadera presencia a nivel nacional; no cuenta con ningún equipo estadounidense al oeste de la ciudad texana de San Antonio, pese a su esfuerzo por asentarse en alguna de las ciudades importantes de la costa del Pacífico. Sin una expansión y sin presencia real en el oeste norteamericano la NASL no puede plantearse pedir su recategorización a Division I. De hecho -de prosperar la iniciativa de la USL– la North American Soccer League podría perder su rótulo de segunda categoría, o podría tener que compartirlo con la que ahora es la Division III en Estados Unidos y Canadá. Hoy la United Soccer League no solamente cuenta con más equipos que la NASL (24 contra 11), sino que está asentada en mercados como Sacramento, Orange County, Phoenix, Seattle, Portland o Los Angeles, donde la NASL no tiene presencia todavía. Además -y esto no es un dato menor- la USL tiene un acuerdo estratégico de cooperación con la Major League Soccer.

En un sistema en el que no existen los ascensos y los descensos la federación de Estados Unidos asigna una división determinada a sus diferentes ligas profesionales de acuerdo con diferentes parámetros. Las variables empleadas para realizar esa asignación tienen que ver con la cantidad de equipos afiliados a un torneo, la calidad de sus estadios, la importancia de los mercados en los que está presente, y los niveles de inversión y las normas de operación exigidas.

En teoría nada impide que la NASL pueda convertirse en el futuro en una liga de Division I. Incluso podría coexistir como torneo de máxima categoría junto a la Major League Soccer en algún momento. Pero hoy está lejos de poder equipararse con la competición presidida por Don Garber. Las diferencas económicas, estructurales, de calidad de juego, de popularidad y de visibilidad entre uno y otro torneo son enormes. Imaginar una North American Soccer League que en un futuro cercano sea capaz de alcanzar el standard de la MLS hoy es mera especulación.

¿Por qué el New York Cosmos eligió a la NASL sobre la MLS? Las explicaciones que el club ha dado a lo largo del tiempo nunca van a fondo. En general se ha expresado que el modelo de negocio que ofrece la segunda categoría (sin topes salariales, sin un sistema de propiedad centralizada, sin que la liga tenga injerencia en los contratos profesionales, sin limitaciones para la figura del ‘agente libre’) se ajusta más a las necesidades y a los objetivos de desarrollo del equipo.

Con sus declaraciones ejecutivos como Stover y O’Brien ponen tierra de por medio entre el Cosmos y la Major League Soccer. El comisionado Garber tampoco se muestra dispuesto a tender puentes con el club neoyorquino. Es más, las dos partes -pese a la hostilidad del mensaje- parecen sentirse a gusto con este estado de cosas. New York Cosmos asegurando que no se siente un equipo de segunda división, y la MLS expresando que no tiene nada que debatir con una franquicia de una categoría inferior.

El deseo de ver al Cosmos en la liga más importante de Norteamérica quizás tenga que esperar. El Cosmos del siglo XXI genera demasiadas preguntas y especulaciones. Actúa en muchos aspectos como un auténtico equipo grande, y al mismo tiempo se atrinchera en una división que lo ata a un ambiente y a un folklore de ligas menores y de escasa trascendencia. Una contradicción que para el mismísimo Pelé aparece como evidente.

 

(Fotografía: http://www.nycosmos.com)