La NASL tiene la manzana rodeada

NASL

De acuerdo con lo establecido meses atrás por la federación de Estados Unidos, la North American Soccer League perderá en diciembre la condición de liga de segunda división. La D-2, entonces, quedará -de acuerdo con lo pautado por U.S. Soccer- en exclusiva para la United Soccer League.

La NASL perderá la condición de liga de segunda división en la temporada 2018

Distintos criterios objetivos sostienen que la NASL está muy lejos de alcanzar los requisitos federativos -las condiciones existentes en Estados Unidos, que no son las mismas que existen en la gran mayoría del panorama internacional del fútbol- para mantener la categoría de segunda división. Disconforme con la decisión de las autoridades deportivas, la NASL decidió llevar su reclamo a los tribunales.

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El sábado por la mañana la jueza Margo Brodie -a cargo de esta cuestión- tomó una decisión. La magistrada no hizo lugar a la petición de la NASL de suspender la decisión de la federación de Estados Unidos. Por ende -y hasta que se produzca alguna novedad- la liga no tiene más opción que asumirse como un campeonato de tercera división en 2018.

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En sus considerandos, Brodie explicó que la NASL estaba “buscando más alterar que mantener su statu quo” dentro del fútbol estadounidense. La jueza también explicó que no veía en las normas federativas sobre el otorgamiento de divisiones y categorías un elemento que de manera inherente atacase el principio de competitividad, como había asegurado la North American Soccer League en su reclamo.

 

Según lo que puede leerse en el fallo, “la asignación de divisiones se establece año tras año. Pese a haber sido designada como una liga de División II para 2017, ese estatus se le había denegado ya para 2018. El reclamo efectuado por la parte demandante interrumpiría ese statu quo al exigir a la parte demandada que revocara su negativa anterior”.

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Sin embargo, Brodie parece dar la razón a la NASL cuando la liga manifiesta haber sido objeto de un daño irreparable al perder la categoría de Segunda División.

“La parte demandada entiende que la pérdida de la categoría puede de hecho ‘asestar un golpe mortal a la NASL. Dada la posible pérdida total de sus negocios, la parte demandante ha establecido que es un daño irreparable”.

 

 

Además, la jueza reconoció un conflicto de intereses entre la MLS y la federación de Estados Unidos, aunque no encontró pruebas suficientes para demostrar la existencia de una conspiración en contra de la North American Soccer League. Brodie consideró que las evidencias aportadas fueron circunstanciales y no probaron que la decisión de U.S. Soccer se tomó antes de la votación final, cuyo resultado fue de nueve votos contra uno en contra de la NASL.

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¿Qué pasará de aquí en adelante con la North American Soccer League? ¿Aceptarán equipos como Miami FC, New York Cosmos o Indy Eleven participar de una liga de tercera categoría? ¿Decidirá alguno de ellos ‘mudarse’ a la USL?

De momento, lo único que ha hecho la NASL es emitir el siguiente comunicado:

“Estamos muy desilusionados por la decisión de la Corte de denegar nuestra petición. Nos mantenemos firmes en el intento de entablar un reclamo por actividades monopólicas en contra de la Federación de Fútbol de Estados Unidos y tenemos confianza en que finalmente se hará justicia. A la luz de la extrema dureza que esta decisión implica para la NASL, nuestros equipos, nuestros jugadores, nuestros entrenadores y nuestros aficionados, comenzaremos de inmediato a revisar todas nuestras opciones legales, incluyendo la posibilidad de apelar este fallo”.

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Posteriormente, la federación estadounidense respondió con esta declaración oficial:

“La responsabilidad de U.S. Soccer es la de asegurar la estabilidad y la sostenibilidad de todas las ligas profesionales que operan en Estados Unidos, así como también las de los equipos que compiten en esas ligas. Luego de conceder a lo largo de los años numerosas oportunidades a la NASL para que cumpliera con las condiciones establecidas para las ligas profesionales -o al menos para que facilitara una hoja de ruta para alcanzar esos requisitos- los miembros de la Junta de Directores de U.S. Soccer (elegidos e independientes) tomaron finalmente la decisión de no considerar a la NASL como una liga de División 2. La decisión fue tomada teniendo en cuenta el mejor interés del fútbol en los Estados Unidos, y el fallo judicial confirma que fue una decisión acertada. U.S. Soccer está comprometida a encontrar maneras para mejorar la viabilidad de todas las ligas y equipos a largo término. Y, al hacerlo, se compromete a trabajar con la NASL mientras ésta considera su futuro”.

La liga de Raúl

A primera vista, hay muy poco -por no decir nada- que la North American Soccer League pueda hacer para cambiar esta situación. Un par de equipos, no más, podrían generar golpes de efecto y anunciar contrataciones de brillo. Un recurso que la liga ya empleó al fichar años atrás a Raúl González Blanco. Pero eso no podrá contrarrestar a mediano plazo el hecho de que la competición será una D-3, en toda regla. Con media docena de clubes (alguno de los que hoy están en el circuito desaparecerá, o se unirá a la Canadian Premier League o a la USL) es difícil pensar cuánto más puede resistir la NASL que tiene ‘la manzana rodeada’. O, mejor dicho, que hizo todo para que se la rodearan. La loca aventura que fue la liga en los últimos años -y el caso del Rayo OKC es un gran ejemplo de ese desmadre- en algún momento tenía que parar la pelota y replantear todo.

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Señor Juez, ¿Cuál es la segunda división de Estados Unidos?

Miami FC vs New York Cosmos

¿Dónde está la segunda división del fútbol estadounidense? Por disposición de la federación local, dos ligas profesionales compartieron el rótulo de D2 en 2017: la NASL (North American Soccer League) y la USL (United Soccer League).

Durante la temporada que entró en su último trimestre, tanto la NASL como la USL fueron consideradas ligas de segunda división de manera provisoria, bajo la condición de que ambas deberían subsanar falencias y cumplir de manera total con los requisitos que la U.S. Soccer establece para que una competición pueda ser homologada como Division II.

Hace apenas unas semanas -durante el mes de septiembre- la federación estadounidense decidió revocar a la NASL su condición de liga de segunda división de cara a 2018, una sello que había podido exhibir en exclusiva entre 2011 y 2016.

Desde el punto de vista reglamentario, la North American Soccer League presenta enormes dificultades para poder cumplir que los requerimientos determinados por la federación. Una liga de segunda división debe contar con un mínimo de 12 equipos participantes. La NASL tiene a 8 participantes dentro de su circuito y no se ve capaz de aumentar su número en lo inmediato.

En el octeto de actuales participantes hay un club que parece tener todo definido para mudarse a fin de año a la USL: North Carolina FC (el antiguo Carolina RailHawks). Además, el no habría que descartar que FC Edmonton decida adherirse a la Canadian Premier League y que San Francisco Deltas -un equipo que debutó en 2017- baje sus persianas al llegar diciembre.

Aún sumando a las prometidas franquicias californianas en San Diego y Orange County, la NASL podría iniciar su temporada 2018 con menos equipos de los que actualmente tiene.

Antes de ser despojada de su condición de segunda división, la NASL comunicó a la federación estadounidense que mantenía negociaciones con varios potenciales inversores y que necesitaría cerca de tres años para cumplir con el requisito de tener 12 equipos participantes.

Al conocer la decisión de la U.S. Soccer, la North American Soccer League decidió entablar una demanda contra la máxima autoridad del fútbol de Estados Unidos. En la misma adujo que la federación “usó una estrategia que de manera selectiva aprobó o denegó dispensas sobre normas para de esa manera elevar a la USL hacia una posición monopólica en la Segunda División, diseñada para finalmente destruir a la NASL como potencial competidor de tanto la MLS como de la USL”.

En lenguaje más llano, la North Americab Soccer League sostiene que la federación estadounidense usó a su normativa de manera discrecional para perjudicar a la NASL y, al mismo tiempo, beneficiar tanto a la USL como a la MLS.

En el marco de este alarmante panorama, el núcleo duro de la North American Soccer League queda reducido a tres ‘potencias’: el ordenado Indy Eleven, el histórico y resucitado New York Cosmos y el financieramente todopoderoso Miami FC.

La USL busca ser la segunda división en exclusiva

El lunes de esta semana la United Soccer League presentó su solicitud para ser considerada como campeonato de segunda división en 2018. La vitalidad es el signo más característico de la USL, que ahora cuenta con 30 equipos participantes y que en la próxima temporada podría presentar hasta cinco nuevos participantes adicionales.

Tres de los cinco equipos que se sumarían a la USL en 2018 son Fresno FC, Las Vegas Lights y Nashville SC. A habría que agregar a North Carolina FC -en fase de huída de la NASL– y a un nuevo equipo en expansión del que todavía no se han brindado detalles.

La liga -aliada estratégica de la Major League Soccer– intenta pasar sin problemas el análisis técnico de la federación, pese a que no puede presentar un ‘formulario’ completamente limpio.

Mejor dicho, la liga en sí -su administración, su circuito- está absolutamente en línea con las directrices de la U.S. Soccer, pero algunos de sus equipos no cumplen con todos los requisitos. Ocho conjuntos de la United Soccer League juegan en estadios que no cuentan con la capacidad mínima establecida para equipos que juegan en una liga de segunda división (5.000 asientos). Entre los ‘infractores’ están dos clubes independientes –Charlotte Independence y Pittsburgh Riverhounds– y seis filiales de franquicias de la MLSVancouver Whitecaps 2, Toronto FC II, Swope Park Rangers (Sporting Kansas City), Seattle Sounders 2, New York Red Bulls II y LA Galaxy II-.

La United Soccer League ha asegurado a la federación estadounidense que todas estas situaciones estarán resueltas antes del inicio de la temporada 2018. Los equipos en cuestión agregarían asientos adicionales a sus actuales infraestructuras o podrían mudarse a los estadios de sus equipos ‘madre’ en la MLS.

Además de esta situación, la USL habría pedido cuatro dispensas reglamentarias, todas ellas vinculadas con los estadios o los terrenos de juego de cuatro de sus franquicias. Dos de esos equipos juegan en la actualidad sobre superficies artificiales no certificadas por la FIFA, mientras que otros dos son locales en estadios con terrenos de juego que no cumplen con las medidas reglamentarias.

La USL estableció una hoja de ruta por la cual en el lapso de dos años las superficies de juego artificiales serán reemplazadas por turf homologado por la FIFA y los dos casos de estadios/canchas no reglamentarios serán sustituidos por la construcción de sendos estadios específicos para la práctica del fútbol, con capacidad para más de 10.000 espectadores.

Bajo la promesa de tener todas estas cuestiones subsanadas en la temporada 2020, la United Soccer League confía ser certificada como liga de segunda división antes de que finalice el mes de octubre. Días más, días menos, sobre esos mismos días se realizaría en un tribunal neoyorquino la primera audiencia por la demanda antimonopólica que la NASL impulsa en contra de la Federación de Fútbol de Estados Unidos.

Fotografía: Miami FC y New York Cosmos, dos de los únicos equipos fuertes que quedarían en una NASL con rumbo incierto. (Crédito: Miami FC)

La NASL perderá la condición de liga de segunda división en la temporada 2018

PRFC Cosmos

La decisión no es oficial -o 100% oficial, mejor dicho-, pero al menos se ganó el estado de oficiosa. La U.S. Soccer Federation denegó a la North American Soccer League la posibilidad de mantener su condición de liga de segunda división en la pirámide del fútbol vigente en los 52 estados de la Unión a partir de 2018.

La primicia fue del sitio FiftyFive.One, ratificada a través de un comunicado publicado este martes en la web oficial de la NASL. En la práctica, la medida adoptada por la federación obliga a la North American Soccer League a aceptar ser considerada como un campeonato de tercera división, fusionarse con alguno de los otras ligas de D-3 que estarán vigentes en Estados Unidos en 2018, o desaparecer.

La NASL vive, ¿y ahora qué?

¿Cómo se llegó a esta situación?

En enero la U.S. Soccer decidió que en la temporada 2017 existirían en Estados Unidos dos campeonatos de segunda división: la NASL y la USL. Durante el transcurso del año ambas ligas debían elaborar un plan estratégico para demostrar que habían alcanzado o que estaban en camino de alcanzar los objetivos y criterios establecidos por los reglamentos federativos para ser consideradas torneos de D-2.

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Si bien la federación estadounidense todavía no ha dado a conocer de manera pública los motivos por los cuales ha rechazado el pedido de la North American Soccer League, la liga ha tenido severos problemas para mantener su presencia en la geografía norteamericana. A finales de la temporada pasada Minnesota United dejó la NASL para sumarse a la MLS como equipo en expansión. Tampa Bay Rowdies y Ottawa Fury migraron hacia la USL. Y Rayo OKC y Fort Lauderdale Strikers simplemente dejaron de competir y redujeron aún más el contenido de la liga.

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La baja de esos cinco clubes se contrarrestó en parte con la incorporación de San Francisco Deltas, que entró en competición en 2017, mientras que California United FC -un equipo que se instalará en las afueras de Los Angeles y otra franquicia en la ciudad de San Diego se comprometieron a ingresar en 2018. Ocho equipos compitieron en 2017 y la promesa/esperanza es que 10 sean parte del próximo curso.

La reacción oficial de la North American Soccer League

A través de un comunicado oficial, la NASL fijó su posición ante la decisión de la federación estadounidense.

“Desde su debut en 2011, la North American Soccer League ha trabajado de manera diligente para impulsar el crecimiento del fútbol a través de la creación de una liga en la que los clubes lleven la emoción del fútbol profesional a los aficionados de toda América del Norte”, comienza el documento.

“A pesar del progreso hecho por la NASL, la Federación de Estados Unidos ha decidido negarse a aprobar a la liga como un campeonato de División 2 para la temporada 2018. La NASL está decepcionada con la decisión y cree que la Federación no actuó en función del interés del deporte. Esta decisión afecta de manera negativa a muchos actores en el fútbol: aficionados, jugadores, entrenadores, árbitros, socios comerciales y propietarios de clubes de la NASL, que han invertido decenas de millones de dólares en la promoción del deporte. Esta decisión pone en riesgo a los miles de empleos creados por la NASL y sus clubes miembros”.

¿Podrá la NASL mantener la condición de ‘segunda división’ en 2017?

“Si bien en los últimos días se han producido algunos resultados desafortunados para el fútbol de Estados Unidos, tanto dentro como fuera del campo, la NASL sigue comprometida con el crecimiento del deporte y está explorando múltiples opciones mientras sigue planeando su futuro. La NASL sabe que sus seguidores continuarán mostrando un apoyo eterno para sus clubes, y aguarda con interés el tramo final de la temporada 2017 y mira más allá. El fútbol es más grande que cualquier decisión, resultado, persona, liga, división o federación. La NASL continuará su trabajo para asegurar que los días más brillantes para el fútbol de Estados Unidos estén por llegar”.

¿Qué va a ocurrir con la NASL?

La decisión de la U.S. Soccer es una bomba de profundidad para la North American Soccer League. No hay cómo maquillarlo. De hecho, este parece ser el final -una vez más- de la NASL tal como la conocimos hasta ahora. Mientras esta nota se escribe, varios equipos de la ya exliga de segunda división están buscando la manera de integrarse a la que seguramente será pronto oficializada como la única División 2 en el fútbol estadounidense: la USL.

El primero en moverse y dar a entender que su mudanza se producirá pronto fue North Carolina FC. A través de las redes sociales la franquicia que espera llegar a la Major League Soccer en los próximos años explicó que el club se encuentra “completamente comprometido a jugar en el más alto nivel posible en 2018 y el futuro”. Además, asegura que está “explorando todas las opciones posibles para proveer una continuidad competitiva para su equipo profesional masculino”.

Al conjunto de North Carolina pronto podrían seguirlo Indy Eleven y las dos franquicia californianas que tenían previsto entrar a la NASL en 2018. ¿Qué camino tomarán los dos ‘tanques’ de la liga, Miami FC y New York Cosmos? Pocos imaginan que el club del estado de Florida -con un alto nivel de inversión- pueda jugar en una liga de tercera división. Y el nuevo propietario del Cosmos ha dicho en más de una ocasión que su equipo no participará de una competición menor. ¿Hay lugar para ellos también en la United Soccer League?

La federación debe redefinir a la tercera división

Supongamos que -como explicó en su comunicado oficial- la NASL no se extingue y en 2018 se presenta como liga de D-3. Eso implicaría que tendría que ‘competir’ con la NISA, una competición presentada días atrás, y que funcionaría como un torneo independiente de tercera división, dentro del paraguas de la U.S. Soccer. Y, desde 2019 en adelante, se las tendría que ver con la USL – Division 3, la que apunta a ser la tercera división ‘oficial’ a futuro. Una liga destinada a dar espacio a equipos profesionales en nuevos mercados, que cuenten entre 200 mil y un millón de habitantes.

NISA, la nueva tercera división del fútbol de Estados Unidos

Hasta tres ligas de tercera división, entonces, podrían coincidir en el futuro cercano. Así como la federación ordenó el panorama en la segunda división se impone que tome alguna medida similar en el espectro de la D-3.

El establecimiento de un nuevo orden

Si bien nunca hubo debate dentro de la federación sobre la cuestión, la Major League Soccer ratifica su condición de única liga de primera división en Estados Unidos. No demasiado tiempo atrás una NASL más belicosa amenazó con llevar el tema a la justicia y reclamar para sí el rótulo de D-1, algo que finalmente jamás ocurrió.

Más que nunca, la articulación del fútbol profesional en Estados Unidos estará en sintonía con la liga comandada por Don Garber. Con la USL -la competición en la que participan varios equipos filiales de franquicias de la MLS– como liga de segunda división y con la USL D-3 como nuevo patrón en el tercer escalón, la Major League Soccer se acomoda en el sitial más alto del ordenamiento del fútbol norteamericano. Sin oposición fuerte a la vista. A una distancia abismal de cualquier otro emprendimiento que pretenda hacerle sombra.

Fotografía: Puerto Rico FC ante New York Cosmos, en un partido de la temporada 2017. (Crédito: North American Soccer League | NASL.com)

 

 

 

‘Westworld’: la NASL crece en la Costa Oeste de la mano de figuras europeas

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La NASL se adelantó a la MLS. Y  eso es un hecho excepcional.

Mientras la liga de primera división debate y evalúa la posibilidad de instalar a una de sus futuras franquicias en la ciudad californiana de San Diego -una candidatura que tiene como cara visible a nada más y nada menos que Landon Donovanla North American Soccer League, una de las dos ligas de segunda división con base en Estados Unidos, acaba de confirmar la llegada de un equipo a la ciudad que está en la frontera con Tijuana, en México.

A través de un comunicado oficial la NASL confirmó la llegada de su segundo equipo en la Costa Oeste, tras la incepción de San Francisco Deltas en 2016. Un conjunto que -de acuerdo con la liga- podría entrar en competición en la primavera (boreal) de 2018.

La iniciativa todavía carece de un nombre profesional y de manera provisoria es identificada como San Diego NASL no es una iniciativa cualquiera. El equipo cuenta entre sus inversores a cuatro figuras del panorama actual del fútbol internacional: Demba Ba (volante francés de raíces senegalesas del Shanghai Shenhua), Eden Hazard (centrocampista belga del Chelsea), Yohan Cabaye (mediocampista del Crystal Palace, nacido en Francia) y Moussa Sow (atacante galo-senegalés que jugó en la pasada temporada en el Fenerbahce).

Estos cuatro jugadores se unieron a un grupo inversor local, con la idea de abastecer pronto a una de las grandes ciudades futboleras del sur de Estados Unidos de un equipo de fútbol profesional. “Nuestro objetivo es el éxito”, señaló Ba a través del comunicado oficial de la liga, “ya sea con el club, con la comunidad, con todo lo que hacemos”.

“Uno de nuestros objetivos es contratar jugadores con una gran pasión por el deporte, que sean competitivos y que les encante ganar”, prosiguió Ba. “En toda mi vida como futbolista tuve que competir, y la competición será buena para nosotros y para San Diego”, agregó. “No veo la hora de jugar contra otros equipos de California y con el resto de los equipos de la NASL, así como también contra clubes de la MLS en la U.S. Open Cup. Dependerá de nosotros ser los mejores”.

“La NASL está entusiasmada por poder agregar a San Diego a la liga, y también nos complace poder hacerlo junto a grupo de jugadores profesionales y hombres de negocios”, expresó Rishi Sehgal, comisionado interino. “Confiamos en que el éxito que han tenido sobre el terreno de juego en sus carreras contribuirá al éxito del equipo en San Diego”.

Hasta que encuentre un terreno donde construir su centro de entrenamiento y estadio propio el futuro club jugará como local en las instalaciones de la Universidad de San Diego. Y mientras la directiva decida el nombre y los colores oficiales del club todas las novedades oficiales podrán seguirse a través de la web SanDiegoNASL.com (que sorprende por su calidad, bastante profesional) y de las redes sociales oficiales del conjunto.

El de San Diego será el décimo equipo de la North American Soccer League y el tercero en el estado de California, donde -además de San Francisco Deltas– también estará el futuro equipo de Orange County, que también entraría en acción en la primavera de 2018.

La expansión -que a veces en el caso de la NASL parece algo salvaje- es el único camino a seguir para una liga que a fines de 2016 estuvo verdaderamente a horas de poner fin a sus actividades. En teoría, cuando termine la temporada 2017, la federación de Estados Unidos deberá tomar una decisión definitiva acerca del estatus de liga de Division II que este año comparte la North American Soccer League con la USL (hasta 2016, liga de tercera categoría). ¿Cuál es el futuro para la NASL, cuando la tendencia generalizada del ambiente del fútbol en Estados Unidos parece estar mucho más próximo a la United Soccer League? ¿Aceptar el rótulo de tercera división? ¿Fusionarse con la USL o convertirse en una ‘conferencia’ de esa liga? ¿Desaparecer? La novela está lejos de haber concluido.

La NASL eligió bien al buscar expandirse en San Diego. Pero allí quizás tenga que combatir cuerpo a cuerpo con la MLS (aunque eso está por verse todavía) y le será seguramente difícil escapar a la notable influencia que Xolos de Tijuana ejerce sobre la afición local.

Fotografía: Demba Ba, durante los días de presentación del equipo de la NASL en San Diego. (Twitter | @sandiegonasl)

Un 2017 con dos ligas de segunda división en Estados Unidos

logos-juntosUna solución que no satisface plenamente a nadie. Pero que -de momento- no cancela las opciones de subsistencia o crecimiento de las partes involucradas. La federación de Estados Unidos acaba de resolver que durante la temporada 2017 existirán dos ligas de segunda división, mientras que el estatus de tercera división quedará vacante hasta 2018.

En otras palabras, la NASL -que hasta fines de 2016 era oficialmente reconocida como Division II– mantiene hasta el 31 de diciembre de manera provisional esa condición. y la USL -hasta el año pasado oficialmente la liga de tercera categoría- ‘sube’ de manera temporal al segundo escalón de la pirámide del fútbol estadounidense.

El Cosmos y la NASL, ¿salvados por la campana?

La desfalleciente North American Soccer League recibió la noticia con alegría. El hecho de poder conservar el sello de ‘segunda división’ le permite recuperar a su mayor patrimonio, el New York Cosmos, y con ello reunir el mínimo de 8 equipos que la federación le exigía para funcionar en 2017. La liga tiene por delante el durísimo reto de conseguir que nuevos clubes se sumen a su circuito en esta temporada, tras la sangría y el éxodo de participantes que vivió en tiempos recientes.

La United Soccer League también está contenta. Al menos de manera provisional consiguió lo que se propuso, ser una liga de segunda división. El torneo que ya congrega a una treintena de equipos deberá demostrar que merece más que la NASL la posibilidad de estar inmediatamente por debajo de la MLS.

¿Qué juega en contra de la USL?

– Una buena parte de los equipos que participan de su circuito son filiales directos de clubes de la MLS (New York Red Bulls II, Orlando City B o Portland Timbers 2 son algunos de esos ejemplos).

– Muchos de los clubes de la United Soccer League -se traten o no de filiales- no cuentan con los requisitos mínimos para participar de una liga de segunda división. O sea, los estadios en los que juegan no tienen la capacidad mínima requerida, las canchas de esas instalaciones no reúnen la condiciones o dimensiones exigidas por la FIFA, o sus cuerpos técnicos no cuentan con la titulación necesaria para poder desempeñarse en una liga de segunda división. Alrededor de una decena de los actuales equipos de la USL se encuentran en esa situación.

¿Cuáles son las carencias de la NASL?

– A la North American Soccer League le faltan equipos. La federación local establece que una liga de segunda división debe contar con un mínimo de 12 participantes. De cara a 2017 a la NASL se le permitirá competir con un mínimo de 8 clubes, pero está forzada a encontrar ‘sangre nueva’ para intentar alcanzar una docena de integrantes de cara al próximo año.

– Más allá de que una nueva directiva de la liga (algo que parece estar en camino) logre convencer a nuevos actores, la NASL atraviesa por una grave crisis de confianza interna y externa. A la debacle económica y casi disolución del Cosmos se suma la reciente incorporación de clubes que no estaban preparados para afrontar el peso económico de la competición (como el Rayo OKC) y la fuga de equipos fuertes y estables, como Tampa Bay Rowdies. ¿Quién va a creer en la NASL? Y, más importante quizás, ¿quién va a querer invertir en la NASL?

***

Ambas ligas tienen un año para intentar ponerse al día y enmendar sus fallas. Parece improbable que las dos consigan satisfacer todas las exigencias federativas en apenas una temporada. Al final de este curso la U.S. Soccer deberá volver al punto de partida y evaluar cuánto han hecho la USL y la NASL para acercarse al ideal de lo que debería ser una liga nacional de segunda división en un país de la extensión y la diversidad de Estados Unidos.

Imagen: NASL / USL