Chicago Fire: la ‘carga’ del Toyota Park y el interés de potenciales compradores

Toyota Park

Apenas superada la primera mitad de la temporada 2016 Chicago Fire está completamente fuera de competición en la MLS. El conjunto de la camiseta roja ocupa la última plaza en la Conferencia Este y la clasificación general. Nada anticipa que el equipo de Veljko Paunovic pueda salir de manera contundente de la actual situación, salvo que se produzca un profundo cambio en el rendimiento del campeón de liga en 1998.

La crisis de Chicago no es novedad sino que es un fenómeno que se reitera en los últimos años. La franquicia cada vez llama menos la atención y hace años que no cuenta con alguna de las principales figuras de la liga. Por eso es cada vez mas frecuente ver muchos espacios vacíos en las gradas del Toyota Park, el estadio que usa en sus encuentros como local.

El periodista Guillermo Rivera revela en Fire Confidential algunas de las cuestiones por las que esa instalación es -cada vez más- una carga para el club de Chicago.

El Toyota Park es un estadio con capacidad para 20.000 espectadores, ubicado en la Villa de Bridgeview, en las afueras de la ciudad de Chicago. Bridgeview fue la sede elegida en 2005 ante la completa falta de interés de ‘la Ciudad del Viento’ en contar con instalaciones para una franquicia de la MLS.

El soccer-specific stadium es propiedad de la Villa de Bridgeview. Las autoridades comunales, la MLS y la empresa AEG -por ese entonces propietaria de Chicago Fire– firmaron un convenio de 30 años de duración que detalló las condiciones de uso del Toyota Park. Estas son algunas de las cláusulas más destacadas de ese acuerdo:

  • El Fire se compromete a pagar 300.000 dólares por año a la Villa de Bridgeview por el uso de las instalaciones. La cifra se incrementa en un 2% cada temporada.
  • El ‘naming right’ (el derecho de dar una denominación comercial al estadio) pertenece a la Villa de Bridgeview.
  • El contrato  de patrocinio con la automotriz japonesa expiró hace meses, y sigue en pie gracias a un convenio temporal. Si pronto no se consigue un sustituto el complejo pasará a llamarse “Bridgeview Stadium”.
  • Por contrato Chicago Fire no puede jugar como local ningún partido (oficial o amistoso) fuera del Toyota Park. Si lo hiciera debería resarcir económicamente a la Villa de Bridgeview.
  • Si por cualquier motivo el Fire desapareciera ningún equipo que se instalase en el área de Chicago podría jugar en otro estadio que no fuera el Toyota Park.
  • La venta de boletos y de productos dentro de estadio es controlada por la Villa de Bridgeview, aunque los beneficios económicos son compartidos con Chicago Fire.
  • El mantenimiento del terreno de juego corresponde a la Villa de Bridgeview.

Este último punto es el que podría abrir -llegado el caso- una cuestión de incumplimiento del contrato. El césped del Toyota Park (tiempo atrás entre los mejores de la liga) deja en el presente bastante que desear. El extécnico Frank Yallop cuestionó públicamente la situación en reiteradas ocasiones y, según el artículo de Rivera, el Fire alentó a sus rivales a presentar informes negativos sobre la superficie de juego a la Major League Soccer.

El estadio -hoy poco atractivo, alejado para los aficionados que viven en Chicago y que genera pocas ganancias para el club- no lo era años atrás, cuando el Fire podía alinear a figuras internacionales como el mexicano Cuauhtémoc Blanco. Desde hace meses el club acumula fondos TAM y GAM y se supone que en enero, con la apertura del primer mercado de transferencias de 2017, el Fire podría anunciar la llegada de algún futbolista relevante.

Andrew Hauptman -cofundador del fondo de inversión Andell Holdings y propietario de Chicago Fire– está frente a una encrucijada donde encuentra tres opciones. Invertir más en el equipo y volver a convertir al estadio de Bridgeview en un foco de atención; romper su vínculo con la comuna y buscar un nuevo lugar donde construir otro estadio específico (y, según Chicago Now, desde hace un año el grupo Andell está abocado a esa tarea); o vender su franquicia de la MLS.

La propia liga habla de elevar la ‘cuota de entrada’ de futuros equipos hasta los 200 millones de dólares, un valor que supera con creces a los 35 invertidos por Hauptman cuando adquirió al Fire. Desde un punto de vista exclusivamente económico una venta del equipo podría ser un excelente negocio para su actual dueño.

Si bien nadie ha manifestado públicamente que quiere vender o comprar al Chicago Fire Guillermo Rivera señala a tres potenciales interesados en el equipo.

Richard Levy: Un empresario sudafricano afincado en Chicago desde hace años, fundador del fondo de inversión Victory Park Capital.

Majeed Ekbal: Vinculado al desarrollo de negocios en el área de los bienes raíces en el área de Chicago.

Bridgeview Group: La Villa de Bridgeview planea hacer reformas y mejoras a la zona que rodea al estadio, pero no cuenta con Chicago Fire para hacerlas. Fuentes cercanas a ese emprendimiento mencionan que propietarios de Sacramento Kings -equipo de la NBA– estarían interesados en entrar en la ecuación.

El conjunto de baloncesto (al menos parte de sus accionistas) estarían vinculados también con la candidatura de la ciudad de Sacramento para albergar a una futura franquicia en expansión de la Major League Soccer.

Fotografía: Chicago Fire SC

 

Con Carlos Vela la ‘Ola Verde’ podría seguir creciendo en la MLS

Carlos Vela

Más de un analista asegura que la selección de México es el equipo más grande de Estados Unidos. Esa visión no está demasiado lejos de la realidad. Es difícil encontrar a una franquicia de cualquiera de la grandes ligas norteamericanas que genere tanto dinero, tenga tanto apoyo popular en cualquier gran ciudad estadounidense y venda tantas entradas como hace el Tri cada vez que juega partidos oficiales o amistosos al norte de la frontera.

La MLS no es ajena a ese fenómeno. El vínculo entre la liga (y sus empresas asociadas) y la FMF acumula varios años de existencia. Muchas son las estrellas mexicanas que han pasado por las filas de los clubes de la Major League Soccer en el pasado (entre ellos, Cuauhtémoc Blanco, Rafa Márquez y Pável Pardo) y la llegada de Giovani dos Santos a Los Angeles Galaxy parece estar dando luz verde a una nueva ola de talentos aztecas en la primera división de Canadá y Estados Unidos.

Además de Dos Santos, Erick el Cubo Torres (que destacó en Chivas USA y este año se sumó a Houston Dynamo) hace que el aficionado mexicano siga cada vez con más atención a la MLS. Javier Hernández -que tuvo alguna opción de llegar a Orlando City en el mercado de verano- parece predestinado a llegar a la liga en algún momento de su carrera. Y Carlos Vela -listo para dejar la máxima categoría española en cualquier momento- puede ser el próximo en poner pie Estados Unidos.

Vela vivió días de altísimo nivel en la Real Sociedad. Sus actuaciones en el club donostiarra lograron que la directiva txuri-urdin decidiera pagar los 12 millones de euros que el Arsenal FC pidió por el atacante. Pero mucho ha cambiado recientemente. El mexicano no marca goles, no lidera a su equipo y nada hace suponer que su actitud pueda cambiar a lo largo de la temporada europea. El desgano y la ¿incomodidad? que el delantero nacido en Cancún muestra durante los que parecen ser sus últimos meses en el fútbol español pueden haber sentenciado su futuro.

Dos franquicias emeleseras acercaron ofertas al entorno de Carlos Vela en el pasado. San Jose Earthquakes y FC Dallas son los mismos que hoy quisieran incorporarlo antes del inicio de la temporada 2016. Ambos equipos de la Conferencia Oeste podrían duplicar el salario que hoy le paga la entidad de San Sebastián.

El presidente de la Real SociedadJokin Aperribay– y el gerente del club, Iñaki Otegi, estuvieron días atrás en Estados Unidos, donde se habrían entrevistado con funcionarios de la MLS (nunca hay que olvidar que todos los contratos pasan por la liga y están a su nombre). Los que siguen de cerca la actividad del club del norte de España aseguran que Otegi únicamente se traslada fuera del ámbito local cuando va a cerrar una operación. La Ola Verde puede estar en crecimiento en el circuito de 20 equipos de la Major League Soccer.

 

Chicago Fire: ¿Llega el “Piojo” Herrera?

piojo-herrera-chicago-fire

Son tiempos complicados para la hinchada del Chicago Fire. En una temporada en la que nada salió como estaba planeado, y en la que los buenos resultados no abundan, el equipo necesita un nuevo entrenador y una inyección anímica. Al parecer, la dirigencia del club está sondeando a alguien capaz de proveer ambas cosas.

Según reporta Esto, el flamante manager Nelson Rodríguez estableció contactos con Miguel “Piojo” Herrera, ex entrenador del seleccionado mexicano, para que se haga cargo del equipo a partir de la próxima temporada.

Herrera, ex entrenador de Monterrey, Atlante y América, entre otros, estuvo a cargo del Tri entre 2013 y el presente año, siendo responsable de la clasificación del equipo nacional a Brasil 2014 luego de unas pobrísimas eliminatorias. Su mandato al frente del seleccionado era considerado exitoso, pero tuvo un final abrupto luego de un incidente que supuestamente incluyó escenas de pugilismo con un periodista crítico.

Su potencial llegada a la Ciudad de los Vientos, además de significar un verdadero batacazo por la envergadura del DT en cuestión, representaría un movimiento natural para una franquicia con un fuerte acompañamiento de la colectividad mexicana. Un club, además, que supo ser a los largo de los años casa de jugadores importantes del Tri como Cuauhtémoc Blanco, Pavel Pardo y Nery Castillo (este ultimo con escaso éxito).

Recordemos que el Fire quedó huérfano de DT luego de que la directiva perdiera la paciencia con Frank Yallop. Brian Bliss asumió interinamente la conducción del equipo que marcha ultimo en la tabla general, con 27 puntos en 30 partidos disputados.

En la fecha que acaba de finalizar, el equipo cayó por segunda vez consecutiva contra el Montreal Impact, la franquicia que le birló nada menos que a Didier Drogba. Distinto sería, casi con seguridad, el presente del Fire si hubiese podido sumar al crack marfileño, que tuvo un impacto inmediato en el club quebequense con 5 anotaciones en igual cantidad de partidos disputados.

Shaun Maloney, el Jugador Franquicia fallido

Shaun Maloney

Shaun Maloney ha dejado Chicago Fire para regresar al Hull City, equipo que actualmente está en la segunda categoría del fútbol inglés. Desde su llegada a Norteamérica en enero el volante ofensivo escocés estuvo lejos de lo esperado por el técnico Frank Yallop y por la afición del equipo de la Ciudad del Viento.

Dentro de una mala temporada para el equipo Maloney fue una de las mayores decepciones del Fire modelo 2015. Tan mal están las cosas en el club del estado de Illinois que los hinchas organizados comienzan a reclamar cambios de fondo en el plantel y en la administración de la franquicia.

El saliente número 10 fue hasta el jueves el futbolista mejor remunerado de la actual versión de Chicago Fire. Con un sueldo de más de un millón y medio de dólares por temporada y su condición de Jugador Franquicia, todo el proyecto de Yallop giraba alrededor del creativo británico. Maloney llegó al equipo para -por fin- conseguir borrar el recuerdo del paso de Cuauhtémoc Blanco, el mejor enganche que tuvo en club en tiempos recientes. Y para asistir a los delanteros David Accam y Kennedy Ignoananike.

El internacional por Escocia nunca se acostumbró a la Major League Soccer. Jamás consiguió adaptarse al juego físico de la liga, su imagen estuvo distante del estado atlético que ofrecieron sus compañeros y rivales a lo largo de todo el año. Las lesiones y las convocatorias con su selección no permitieron que Maloney lograra asentarse. Y él aparentemente tampoco hizo demasiado para conseguir que esa sensación cambiara.

El volante deja a Chicago Fire en la última posición de la temporada regular de la MLS, con escasísimas opciones de conseguir el pase a los playoffs. Apenas jugó 14 partidos de los 23 que el club disputó en liga. El pobre saldo del debut y despedida de Shaun Maloney en la máxima categoría norteamericano es de tres goles y dos asistencias.

El lugar de Maloney será ocupado seguramente por Harry Shipp, uno de los más interesantes prospectos con los que cuenta la liga. El futbolista de 32 años se marcha “por razones familiares”, de acuerdo con Frank Yallop. “Shaun ama a este equipo. Le encanta Chicago. Pero tiene que resolver algunas cuestiones y tiene que estar allí (en el Reino Unido) con su gente. No deseaba que Shaun se marchara, pero las cosas son como son, y en un punto hay que entender el aspecto humano.”

Chicago Fire no brindó información acerca de la cifra en la que Shaun Maloney fue vendido al Hull City.

En un 2015 en el que los nombres de Jugadores Franquicia como Sebastian Giovinco, David Villa o Kaká causaron un impacto positivo en la Major League Soccer en su primer año de actividad, el paso de Shaun Maloney quedará registrado como un fallo en la política de fichajes de jugadores de supuesto alto nivel para la liga.

Fotografía: Chicago Fire

 

La tortuosa relación entre Joseph Blatter y la MLS

Blatter

El vínculo entre Joseph Blatter y la MLS nunca fue sencillo. El renunciado (aunque todavía activo) presidente de FIFA parece haber tenido siempre a mano una lista de duros reclamos hacia la liga americano-canadiese. Y jamás le ha faltado oportunidad para hacer que sus críticas lleguen con toda la amplitud posible a los responsables del torneo.

La Major League Soccer -una competición construida y dirigida por grandes inversores- no ha dado espacio a los grandes homenajes en vida que sí han sido frecuentes para el veterano directivo en otras regiones del mundo, donde estadios, salas de conferencia y hasta alguna cátedra universitaria llevaron (llevan) su nombre. Mucho menos ha permitido que Blatter y FIFA se entrometan en el negocio que la hoy floreciente liga ha conseguido generar.

Varias son las especulaciones que sobre este tema se pueden establecer. Pero parece claro que la MLS jamás fue la liga preferida de Blatter.

En primer lugar, porque la Division I norteamericana no sigue el mal llamado calendario internacional de la FIFA, que es la norma para las ligas europeas. En 2009, dos años después del arribo de David Beckham a la MLS, Joseph Blatter hizo un enérgico llamado para que la categoría principal de Canadá y Estados Unidos se articulara en una liga que se extendiera de agosto a febrero.

El suizo opinaba por ese entonces que la Major League Soccer estaba demasiado atada a la infraestructura de otras grandes ligas. “Hay un problema muy grande allí, y ellos lo saben. Los organizadores saben que mientras no tengan sus propios estadios tienen que usar los de otro deporte, como el football americano. Con una temporada entre marzo y octubre no estás dentro de la llamada ‘buena temporada internacional’. El resultado es que no conseguirán atraer a jugadores estelares de Europa para jugar por solamente seis o siete meses, salvo el caso excepcional de Beckham.”

“Los mejores jugadores (de Estados Unidos) actúan en Europa”, señaló Blatter durante la Copa Confederaciones de 2009. “Tomas a sus 23 jugadores y la mayoría de ellos juega en Europa, o sea que esta no es la solución adecuada para la MLS.”

El máximo jerarca del fútbol a nivel mundial describió en 2009 una situación bastante desfasada, fuera de tiempo. El cuadro que pintó el todavía presidente en ejercicio de la federación internacional correspondía más a la realidad imperante en la segunda mitad de los noventa que al final de la primera década del siglo XXI.

Cuando FIFA concedió a Estados Unidos la posibilidad de organizar la Copa del Mundo de 1994 creó un listado de exigencias. Una de ellas -tal vez la más importante- era la de crear una liga de fútbol profesional de primera división. Tras la debacle financiera de la primera versión de la North American Soccer League, llegó el turno de la Major League Soccer, que vivió su temporada inaugural dos años después de ese Mundial.

En sus primeras temporadas de existencia la MLS utilizó estadios e instalaciones deportivas de universidades y equipos profesionales de football americano y béisbol. Además, la liga se apartó de manera notable de las normas de la International Board con la intención de americanizar al soccer. Así, los partidos que finalizaban en empate eran definidos por penales, y el tiempo de los encuentros se medía con un reloj en cuenta regresiva, al mejor estilo de la NFL y la NBA.

Claramente, la MLS era por ese entonces una oveja negra en el ámbito del fútbol internacional, tolerada por CONCACAF y FIFA. En 1999 la directiva de la liga decidió regresar a las normas tradicionales y dio un paso importante hacia su consolidación definitiva en América del Norte con la construcción del primer soccer-specific stadium. El proceso de crecimiento de la Major League Soccer va desde ese entonces estrechamente ligado a la creación de los estadios específicos, que permitieron la independencia con respecto a las instalaciones preparadas para otros deportes y la generación de recursos propios.

Por eso el reclamo de Blatter en 2009 sobre la pretendida falta de infraestructura propia en la Major League Soccer fue bastante caprichoso. En 2010 la liga contaba con 16 equipos, 11 de los cuales jugaban como locales en estadios específicos. La temporada 2015 incluye a 20 franquicias, 15 de las cuales cuentan con un SSS. El año próximo, con la misma cantidad de clubes, los estadios específicos serán 16, luego de la inauguración del Orlando City Stadium.

Tampoco estuvo acertado el presidente de FIFA en cuanto a su pronóstico de que -de no mediar un cambio de calendario- no llegarían figuras internacionales a la MLS. En 2010 Thierry Henry firmó con New York Red Bulls, Freddie Ljungberg con Seattle Sounders, y Cuauhtémoc Blanco con Chicago Fire. La cantidad de estrellas latinoamericanas y europeas que recalan en la Major League Soccer va en aumento. En 2015 se han incorporado, entre otras, figuras del tamaño de Sebastian Giovinco (Toronto FC), David Villa (New York City FC) y Kaká (Orlando City SC). A falta de nuevos anuncios, en las próximas semanas llegarán los ingleses Frank Lampard (New York City FC) y Steven Gerrard (Los Angeles Galaxy).

Y una importante porción de los titulares habituales de la selección de Estados Unidos han regresado o han fichado por algún equipo de la MLS en las últimas dos temporadas. El caso más reciente es el de Jozy Altidore, actual Jugador Franquicia de Toronto FC.

Pese a que el presidente de FIFA no lo reconoce de manera pública la máxima categoría de Canadá y Estados Unidos se puso al día en materia de estadios. Y su calendario ‘a contramano’ del fútbol europeo no ha sido óbice para que la Major League Soccer haya conseguido acoger a varios futbolistas relevantes de los torneos que se disputan en territorio de la UEFA.

“Tienen que jugar y adaptarse al calendario internacional. Si lo hacen, pueden tener éxito. Lo dije muchas veces. Y hablé sobre esto cuando todavía era secretario general de FIFA, y nada ha cambiado en Estados Unidos”, insiste desde hace años Sepp BlatterSi bien en 2014 Don Garber -comisionado de la MLS– explicó que él y sus colaboradores estudiaron la posibilidad de incorporar un calendario ‘a la europea’ con un par de períodos de receso, el proyecto fue dejado de lado por tiempo indeterminado.

Varios de los actuales mercados de la liga (las tres ciudades canadienses presentes en la MLS, Chicago, New York, Boston, entre otras sedes) hacen muy complicada -por no decir imposible- la práctica del fútbol en estadios al aire libre entre los primeros días de diciembre y el inicio de marzo. Pero el clima no es la única barrera que la Major League Soccer no puede -y seguramente no quiere- romper.

El actual formato de temporada regular (desde inicios de marzo a finales de octubre) otorga una ventana mediática difícil de igualar. Gran parte de la liga -la fracción más importante, con toda seguridad- se lleva a cabo desde el final de la primavera y el inicio del otoño. No solamente eso es sinónimo de buen tiempo, sino de poca competición con otras actividades deportivas. De hecho, la única competición real en los estadios y en las pantallas de TV es la MLB, las Grandes Ligas de béisbol (un torneo con una popularidad decreciente en varios estratos de la sociedad norteamericana).

De adoptar el calendario internacional de FIFA la Major League Soccer tendría que enfrentar una competencia mucho más potente durante todo el año. Concretamente, el baloncesto y el football universitarios, la NFL, la NBA y la NHL (sin dejar de lado a las grandes competiciones de fútbol en Europa y América Latina). Alinearse con el fixture europeo significaría para la MLS perder la actual ventana mediática que acaba de conquistar.

La liga estrenó este año nuevos convenios de TV. Los mismos -en una situación sin precedentes- permiten que uno o dos partidos se vean cada viernes por la noche a nivel nacional a través de las cadenas de Univision, y que dos o tres encuentros se vean cada domingo en todo el país gracias a las transmisiones de ESPN y Fox Sports. La liga -que batalló durante años por tener un lugar ‘fijo’ en la televisión para sus partidos- no parece dispuesta a cambiar el actual estado de las cosas, ni siquiera a instancias de un pedido de FIFA.

El segundo punto de conflicto entre el presidente de FIFA y la liga aparece cada vez que Joseph Blatter se refiere al nivel de popularidad de la Major League Soccer. En 2012 el hoy cuestionado líder del fútbol mundial concedió una entrevista a Al Jazeera TV. Durante la misma el mandatario se despachó a gusto. “Pensé que era una cuestión de tiempo — hicimos allí la Copa del Mundo en 1994. La MLS ya tiene 18 años, así que eso ya debería haber pasado. Pero todavía le cuesta trabajo ser un torneo popular. No existe una liga profesional demasiado fuerte (en Estados Unidos). Apenas tienen la Major League Soccer, pero no tienen ligas profesionales reconocidas por la sociedad americana.”

Una vez más, Blatter vuelve a pecar por ignorante. O, quizás, por malintencionado. El veterano ejecutivo desconoce u oculta el innegable crecimiento que la ‘primera división’ del fútbol norteamericano evidencia, especialmente en los últimos diez años.

La Major League Soccer es hoy tan popular como la Major League Baseball entre los adolescentes de Estados Unidos. Un país que fue el segundo a nivel mundial en ventas del videogame FIFA 14; una gran parte de sus usuarios prefiere jugar con equipos de la MLS antes que con clubes de otras partes del mundo. Y la temporada 2014 arrojó un promedio general de casi 20.000 espectadores por partido, una cifra nada despreciable en comparación con los registros europeos y sudamericanos.

La declaración de Blatter, además, pasa por alto la existencia de la NASL y la USL (consideradas como la segunda y tercera división, respectivamente, en Estados Unidos y Canadá). Podrán gustar más o menos las realidades de estas competiciones, pero lo que el mandamás de FIFA no debería hacer es obviar la existencia de ambas en un medio de comunicación de alcance mundial.

Todo indica que Blatter no está demasiado interesado en la evolución del soccer profesional en Estados Unidos. El directivo no visita el país desde 2011, pese a que la Unión tal vez hoy sea el mayor mercado en expansión desde lo comercial para el fútbol a nivel mundial. Antes de las detenciones de algunos de sus colaboradores más próximos prometió estar presente para la Copa América Centenario de 2016, un torneo de selecciones que, como la máxima plana de FIFA, parece estar disolviéndose en medio de la polémica y las investigaciones policíacas y judiciales.

Ni FIFA ni sus máximos responsables han cuestionado jamás que el torneo de primera división de Brasil se dispute entre mayo y diciembre. Tampoco se han preocupado por el hecho de que la apertura del mercado estival en Europa haya dejado en más de una ocasión a muchos equipos diezmados dentro de la Série A de la máxima potencia sudamericana. Algo más al sur, en Argentina, la nueva liga se lleva a cabo entre febrero y diciembre. A partir de este año, con tres decenas de equipos participantes, luego de un ascenso masivo de 10 clubes a fines de 2014. La jerarquía de la federación internacional cuestionó o cuestiona estas situaciones. ¿Por qué sí lo hacen -especialmente en el caso de su presidente- con la Major League Soccer?

En contra de la realidad, en contra de las posibilidades razonables y de la conveniencia mediática y económica de la MLS, Joseph Blatter se mantiene en su posición hostil ante la más importante liga profesional en Norteamérica. En un movimiento todavía no debidamente explicado el presidente de FIFA aseguró en agosto de 2014 que la MLS había decidido adoptar el ‘calendario europeo’. La explosiva declaración, rápidamente desmentida por la liga, se produjo en Toronto; las palabras textuales del presidente fueron: “la MLS ha tomado la decisión — aunque no se cuándo comenzarán — de adoptar el calendario FIFA”.

¿Qué intereses defienden Blatter y la FIFA en este tema? Definitivamente, no los de la Major League Soccer. La primera división y SUM -su empresa comercial- son actores muy importantes dentro de la explosión de popularidad de la que el fútbol goza en este momento en Estados Unidos, sin demérito por lo aportado por otras ligas, las distintas selecciones nacionales y de los innumerables amistosos internacionales que cada año se disputan en el territorio nacional.

Cada vez que le ha sido posible (aunque no siempre lo ha conseguido) la MLS ha dejado de programar una fecha de su competición local durante una ‘jornada FIFA’. Durante la Copa del Mundo de Brasil la liga realizó un receso de dos semanas para otorgarle máxima visibilidad al evento internacional. Son señales de que, incluso con algún grado de resistencia, los responsables de la Major League Soccer se han mostrado dispuestos a tender puentes con Zurich. Pero, al menos durante la ‘era Blatter‘, esas declaraciones de buena voluntad fueron respondidas con desprecio y hostigamiento de parte del organismo rector del fútbol a nivel mundial.

El jefe del fútbol universal comienza su salida de escena con una estela de situaciones cuestionables, no debidamente aclaradas, sobre sus espaldas. Dentro de las muchas cosas poco entendibles que FIFA ha hecho en años recientes seguramente están la persecución, la poca valoración y la falta de reconocimiento de la que ha sido objeto la Major League Soccer, un torneo que -literalmente- nació de la nada hace veinte años y hoy es un actor de considerable importancia dentro del continente americano.