El Rayo OKC opera bajo mínimos

Rayo OKC

Días atrás hablamos del impacto que se generó en el seno del Rayo OKC tras la salida del técnico Alen Marcina y del grupo inversor estadounidense que operaba la franquicia de la NASL. Las noticias recientes que llegan desde Oklahoma City no mejoran ese panorama. El club -ahora conducido de manera directa por el Rayo Vallecano– contaba hasta hace un par de días con apenas dos empleados.

De acuerdo con NewsOK el equipo madrileño envió de urgencia a Estados Unidos al dirigente Alberto Gallego para hacerse cargo del retoño en la ‘segunda división’ norteamericana. Al llegar a su nuevo destino Gallego supo que ocho de los diez empleados que tenía el club estadounidense habían abandonado su empleo luego de que se les pidiera recortar sus salarios entre un 25 y un 40%.

“Teníamos metas financieras que no se estaban cumpliendo”, explicó Gallego al medio local, para luego copiar al milímetro el argumento empleado recientemente por Raúl Martín Presa, accionista mayoritario de ambos equipos. “El grupo propietario presentó una nueva dirección para el club. Y el técnico Alen Marcina y la directiva local quisieron ir en otro sentido.” Tanto el entrenador como los inversores que operaban al Rayo OKC de manera cotidiana (Brad Lund y la empresa Sold Out Strategies) citaron “diferencias irreconciliables” para justificar su distanciamiento con el Rayo Vallecano.

El Rayo de Oklahoma City no volverá a jugar como local hasta el sábado 20 de agosto, día en el que recibirá en el diminuto Miller Stadium a Miami FC. ¿Tendrá el club para esa fecha el personal necesario para que el encuentro se pueda disputar en condiciones normales? ¿Requerirá asistencia de la North American Soccer League para poder lograrlo? ¿Contará con empleados eventuales? A esta altura nadie lo sabe a ciencia cierta.

“Todo esto me tomó por sorpresa, es una gran decepción para mí”, se quejó Sean Jones, el accionista minoritario del Rayo OKC, quien no tiene otra opción más que aceptar lo que ocurre dentro del club. Según lo publicado por NewsOK Jones comentó que fue el propio Marcina quien pidió a sus ya exfutbolistas que no renunciaran y se mantuvieran en el equipo hasta la finalización del año.

Quedan algo menos de 100 días para el término de la temporada 2016 y hay quien ya pone en duda el regreso del equipo en 2017. El único optimista parece ser Gallego. “Cada vez que me comunico con Presa hablamos del futuro. Todo lo que hacemos es para construir el futuro del equipo.”

Ver para creer.

Fotografía: Rayo OKC

Rayo Vallecano busca formas para “replegar velas” en Oklahoma City

 

Rayo OKC

El Rayo Vallecano, un histórico y humilde club del fútbol español, sorprendió al anunciar el 10 de noviembre de 2015 que tendría un equipo filial en Estados Unidos. Presentado como un modelo a seguir en América del Norte, el Rayito prometió que su sucursal se instalaría en la exótica sede de Oklahoma City -decididamente, un mercado futbolístico menor- y que la franquicia jugaría en la North American Soccer League, el equivalente no del todo exacto a lo que en América Latina o Europa sería una liga de segunda división.

Poco más de un semestre más tarde las cosas no son como eran. El Rayo Vallecano ya no habita más en la primera división española y el presupuesto reducido por la pérdida de la categoría hace que la aventura norteamericana se vuelva casi prohibitiva para los franjirrojos.

Eso es lo que quedó plasmado en la Junta General de Accionistas del Rayo Vallecano celebrada el martes en Madrid. En ella comparecieron el presidente Martín Presa y el director general Luis Yáñez.

Las palabras de Presa dejan poco espacio a la especulación con respecto al futuro del equipo de la NASL. “Fui a Nueva York para analizar la situación con el Rayo OKC”, explicó el presidente. “Es un proyecto bonito, pero valoramos todas las opciones al haber descendido”, agregó. “Buscaremos en Oklahoma lo mejor para el Rayo en el futuro. No hay preacuerdo con nadie para deshacernos del Rayo OKC”, concluyó Presa. “Se buscan fórmulas para replegar velas”, añadió Yáñez.

Parece que Rayo Vallecano quiere desprenderse cuanto antes de su vástago. Sin tiempo para disfrutarlo o padecerlo, sin efectuar evaluaciones profundas. Más una chapuza que una estrategia de crecimiento real del club.

Pase lo que pase con el Rayo OKC la noticia es mala para la NASL. ¿Dónde está el filtro de la liga al elegir a sus socios o inversores? ¿Sabía de antemano la liga norteamericana que la permanencia del Rayo Vallecano en su circuito dependía de la suerte del club en la Liga BBVA?

Por último, ¿por qué equipos como Rayo Vallecano o SD Eibar son tentados a invertir en la North American Soccer League? ¿Quién o quiénes están detrás de esas propuestas? ¿Por qué la NASL -de manera directa o no- atrae a equipos españoles de un presupuesto limitado, reducido, y no sale a la caza de opciones que parezcan más rentables?

El impacto del anuncio en Estados Unidos

Las palabras de Presa y Yáñez tomaron por sorpresa a los socios de los españoles en Norteamérica. El propietario minoritario de Rayo OKC comentó a la prensa local que lo único que se conversó con los directivos del Rayo Vallecano fue cómo seguir adelante con la franquicia de la NASL tras el descenso del club madrileño.

“Una de las cosas que ellos dijeron en la reunión que tuvimos en New York es que después de la pérdida de categoría ‘tendríamos que considerar cómo reestructurar nuestra inversión, y atraer a otros potenciales inversores'”, explicó Sean Jones al periódico The Oklahoman.

Jones manifestó que esa reunión no se hizo bajo un clima pesimista ni se habló de una ruptura entre ambas partes. La reestructuración de la inversión -mantiene el accionista- no necesariamente implicaría una venta total del equipo, sino quizás un cambio en quién podría ser el dueño mayoritario del Rayo OKC en el futuro.

El equipo de la NASL tiene garantizada su participación en la liga hasta fines de 2016, incluso si Rayo Vallecano se desligara de inmediato de su filial. Jones explicó que Rayo OKC tiene un compromiso de permanencia mínima de tres años en la North American Soccer League, y que se hará todo lo posible para cumplir con ese objetivo.

“Más allá de lo que pase con el Rayo Vallecano encontraremos la manera de seguir avanzando. Este es un compromiso de largo término”, ratificó Jones.

El Rayo no se va… Por ahora

Rayo Vallecano ya busca de manera activa a un comprador total o parcial de su proyecto norteamericano. “Ellos [los españoles] nos dijeron que si conseguimos a un inversor o si nosotros como socios locales queremos adquirir sus acciones están abiertos a realizar esa operación”, dijo Brad Lund -socio gerente de Rayo OKC– a News 9, una emisora de TV local.

Lund confirmó a ese medio que el club madrileño tiene en su poder un 65% de las acciones de la franquicia estadounidense, aunque no reveló cuál es el valor final de ese paquete de bonos. “De ninguna manera ellos se retirarán completamente de Rayo OKC”, explicó Lund. “Esta situación no pone el futuro inmediato de nuestro equipo en riesgo o algo parecido”, agregó.

Además, Lund agregó que Rayo OKC firmó un contrato para seguir jugando en el Miller Stadium de la localidad de Yukon durante al menos dos temporadas más.

Anuncios y declaraciones de lado, Lund y Jones son la ‘cara local’ del Rayo OKC. Con experiencia (no siempre exitosa) en la escena deportiva de Oklahoma City y sin control final sobre el destino del satélite del Rayo Vallecano en la América profunda. A estos dos inversores estadounidenses no les queda otra opción más que decir que nada ha cambiado para sostener la viabilidad de su equipo, a la espera de que nuevos inversores decidan rescatar al que por ahora apunta a ser un efímero proyecto futbolístico.

Fotografía: Rayo OKC

Rayo OKC: Un pedazo de Vallecas en Oklahoma

Rayo Vallecano

Después de más de dos años de limbo e incertidumbre Oklahoma City volverá a tener un equipo en la North American Soccer League. Esta tarde el empresario Brad Lund -al frente de la empresa Sold Out Strategies– dará una conferencia de prensa para oficializar el anuncio.

Lund estará acompañado por Bill Peterson, el comisionado de la NASL, y por representantes del Rayo Vallecano, el club de la primera división española que, finalmente, hará posible el emprendimiento. El equipo madrileño comenzó a trabajar en conjunto con Sold Out Strategies a principios de 2015.

El futuro equipo de la segunda categoría del fútbol profesional en Canadá y Estados Unidos se llamará Rayo OKC, y jugará como local en el estadio de la Yukon High School, una instalación inaugurada hace cuatro años, con capacidad para 6.000 espectadores. El Rayo OKC tiene previsto entrar en competición en 2016.

Este anuncio plantea un interrogante a tener en cuenta. ¿Puede el mercado de Oklahoma City sostener a dos equipos profesionales de fútbol? Distintos y prolongados conflictos administrativos, accionarios y societarios impactaron de manera negativa desde hace temporadas en el desarrollo del soccer en la ciudad. Pero desde hace dos años la capital del estado cuenta con el Oklahoma City Energy FC, franquicia que milita en la USL, considerada como la ‘tercera categoría’ del fútbol norteamericano.

El experimento del Energy ha sido bastante exitoso hasta ahora. En 30 partidos jugados en calidad de local ha conseguido vender todas las localidades en la mitad de esos encuentros. ¿Cuenta Oklahoma City con suficientes aficionados como para alentar a dos clubes profesionales?

A ojos del lector latinoamericano o europeo la elección puede parecer sencilla a primera vista. El club de ‘segunda división’ debería conseguir más respaldo y apoyo popular frente a uno de ‘tercera’. Pero en el fútbol norteamericano las cosas no son tan sencillas.

Las tres principales categorías profesionales del soccer en Canadá y Estados Unidos son la MLS (reconocida por la federación estadounidense como Division I), la NASL (considerada como Division II) y la USL (Division III). Pero entre estas tres ligas no existe ningún tipo de relación de jerarquía o subordinación.

En lenguaje llano, el campeón de la NASL no asciende a la MLS — el último clasificado de la MLS no desciende a la NASL. Lo mismo ocurre entre los equipos de la NASL y la USL. La división en categorías es meramente administrativa; los distintos niveles se asignan siguiendo criterios como la cantidad de equipos que cada liga tiene, la presencia en distintos mercados en toda la geografía de Estados Unidos y Canadá, la cantidad de espectadores que cada liga tiene, el dinero que cada torneo genera, etc.

La North American Soccer League cuenta en 2015 con apenas 11 equipos. Y no tiene ninguna franquicia en la Costa Oeste, una de las zonas donde el fútbol más ha crecido en la última década. Esta previsto que en 2016 ingresen a la liga dos nuevos clubes (en Puerto Rico y Miami), a los que se agregarían la filial del Rayo Vallecano y probablemente representantes en las ciudades de Chicago y San Francisco.

Mientras la NASL busca crecer hasta llegar a ser un torneo de 20 equipos algunos de sus miembros establecidos tienen su continuidad en duda o ya tienen decidido marcharse a otras competiciones. El Minnesota United dejará pronto esta competición para convertirse en una franquicia de la MLS. El equipo de Atlanta Silverbacks corre el riesgo de desaparecer frente a la entrada en el mismo mercado de Atlanta United FC, integrante de la Major League Soccer a partir de 2017. Y las últimas noticias que llegan desde el estado de Texas hablan de un San Antonio Scorpions en serias dudas para el año próximo, luego de que su propietario decidiera vender su estadio.

Es en ese contexto de dura batalla de la NASL por su supervivencia en el que hay que analizar la llegada del Rayo OKC al fútbol norteamericano. La ‘segunda categoría’ suma equipos casi al mismo ritmo que los pierde, lo que hace temer por la el futuro de la liga. Si bien los abogados de la North American Soccer League amenazan con ir a los tribunales estadounidenses para obligar a que la U.S. Soccer reconozca a la liga que representan como un certamen de primera división, al mismo tiempo deben cuidarse de los embates de la USL, que buscan quitarle a la NASL el rótulo de Division II.

La USL es un torneo en crecimiento, con 30 equipos y una excelente representación geográfica. Desde 2014 algunos equipos filiales de franquicias de la MLS forman parte del sistema de la United Soccer League, y -algo que tal vez sea más importante para este análisis- casi todas sus franquicias son redituables y generan ganancias para sus grupos propietarios (algo que no siempre aparece de manera tan clara en la NASL).

El Rayo OKC jugará un partido crucial para la NASL. No solamente le ayudará a aumentar el número de equipos participantes (y paliar la sangría de bajas y salidas que se avecina), sino que será el modelo de prueba en un mercado en el que la ‘segunda división’ se siente obligada a disputar (y ganar) a la ‘tercera’. El Rayito del American Southwest tiene -en principio- un valor estratégico en el fútbol profesional de esta parte del mundo mucho más grande del que en primera instancia se le supone.

Fotografía: Rayo Vallecano de Madrid S.A.D.