Joel Qwiberg llega a San José Earthquakes ‘tirando centros’ a sus raíces

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Por: John E. Rojas – @jrojasa75

Para muchos jugadores, las posibilidades de ser campeón, recibir más dinero, asegurar el futuro, representar una camiseta amada, jugar o ser dirigidos por grandes estrellas, entran en los argumentos para decidir el equipo con el que firman. Para otros, hay aspectos que van más allá de su propio ser, tocan las fibras de su identidad.

Ese puede ser el caso de Joel Qwiberg, lateral izquierdo quien acaba de firmar con San José Earthquakes en MLS.

En lo externo, Qwiberg sigue dando pasos para crecer en su carrera, acaba de salir campeón con IF Brommapojkarna, equipo de la segunda división sueca. Es decir, ganador del ascenso.

“Soy un líder, un jugador de equipo. Es importante para mí ver bien a todos mis compañeros”, le dijo Qwiberg a Jugador Franquicia tratando de describirse. “trabajo duro, soy veloz, con una pierna izquierda bien educada”.

De donde viene y cómo juega 

Con 60 partidos para el IF Brommapojkarna, es entendible que el desarrollo fuera una de sus prioridades. El equipo es reconocido por ser la organización en Europa con mayor número de equipos en todas las categorías (247 equipos y más de 3000 jugadores en 2017). Es conocido como el Ajax de Suecia.

El entrenador campeón con la plantilla de la que Qwiberg hizo parte fue Erik Olof Mellberg, aquel defensor central que brillara en el Racing de Santander, Aston Villa y Juventus.

Qwiberg mejoró con Olof Melberg su pegada, su lectura de las pelotas paradas y en general recobró su confianza.

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“Soy bueno con los servicios, no suelo estar en el área para la pelota parada. Pero cobrar los tiros libres y de esquina con perfil izquierdo es natural para mí”.

Obviamente, su aporte en la ofensiva no puede limitarse a ello, los cruces y las apariciones sorpresa hacen parte de su arsenal. “Todo depende de los jugadores que se tengan, pero recientemente he jugado también a caer al segundo palo en las pelotas paradas, para aprovechar mi velocidad llegando”.

Joel no es un tipo muy grande, mide 1 metro 73 centímetros (5 píes 8 pulgadas), pero sabe como balancearlo. “Los jugadores en Suecia son muy grandes, por ello hay que compensarlo con inteligencia y velocidad”.

Estos atributos estarán ahora al servicio de San José Earthquakes y la MLS, pero su llegada a Estados Unidos estará también al servicio de un fin ulterior.

Sueco en todo, menos entre pecho y espalda 

Joel creció con un padre militar, una madre maestra y una hermana menor. Pero con una diferencia que él mismo notó desde siempre. Es adoptado y sus raíces son de Colombia. Por ello su baja estatura, su color de piel, e incluso hasta un estilo de fútbol medio sudamericano que lleva por dentro.

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“Tenía seis meses cuando fui adoptado, pero no recuerdo ni siquiera cuándo me lo contaron. Es algo que yo siempre entendí. Nunca tuve problemas con el hecho de ser adoptado”.

Qwiberg nunca ha estado en Colombia, no habla español, pero su amor por el país suramericano sobrepasa algunos límites. “Soy muy orgulloso de mis raíces, para mí soy colombiano, Colombia es mi país”, contó Joel Eduardo.

La conversación se dividió en dos días, para poder lidiar con las diferencias horarias y para poder tocar los temas con tranquilidad y precaución, pero si de algo estaba Joel dispuesto a hablar y hasta mejoraba su entusiasmo era de Colombia.

“Tengo un tatuaje grande en mi pecho que dice Colombia y otro en mi brazo derecho que dice Santa Fé de Bogotá”, obviamente refiriéndose a la ciudad en la que nació.

Su hermana es hija biológica de sus padres adoptivos y él insiste en que su niñez fue genial pero se siente colombiano.

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“Me veo como un colombiano viviendo en Suecia y no un sueco con algo de colombiano”.

San José como puente

Ahora que Joel tiene su carrera encaminada, el plan para acercarse a Colombia fue creciendo “Tenía planes para ir con mi novia este fin de año, pero tras la firma con San José decidí que estaba todo muy encima y preferimos aplazar la idea”.

El anuncio de su contratación por el equipo de MLS se dio hace unos días, él deberá hacerse presente los primeros días de enero para los exámenes de rigor y comenzar la pretemporada a partir del 20 del mismo mes.

Qwiberg no está activamente en la búsqueda de su familia biológica, pero puede llegar a ser uno de sus objetivos más adelante. Por ahora, llegar a Estados Unidos es una escala más en su reencuentro con las raíces.

“Una de las razones para ir a Estados Unidos también tiene que ver con estar más cerca de Colombia, de la cultura. Poder aprender español con los compañeros de equipo y la comunidad en la ciudad. Son parte de mis objetivos”, contó.

En lo deportivo, llegar a la MLS significa para Joel lo que muchos jugadores han visto en los recientes años de la liga. “Es reconocido ya el profesionalismo de los clubes en MLS. Lo jugadores sabemos que vamos a preocuparnos solo por entrenar y jugar porque las instalaciones, las organizaciones, el cumplimiento, todo es de clase mundial”.

San José siguió a Qwiberg por un largo periodo y eso también convenció al jugador del interés real del equipo por sus servicios. “Esas cosas son importantes y me ayudaron a decidirme por MLS en lugar de algunas opciones en equipos importantes de Suecia y otro par de países en Europa”.

Soñando con lo más complicado

Qwiberg tuvo presencias con el seleccionado Sub 17 y Sub 19 de Suecia y tras un par de años de altas y bajas por lesiones, desapareció del panorama internacional. Sus tres más recientes campañas han visto el resurgir de su fútbol y la vuelta de su nombre a los primeros planos. Pero él tiene otro sueño.

“Muchos jugadores con doble nacionalidad en Escandinavia suelen buscar el seleccionado que más fácil les abra la puerta para jugar” aseguró. “En mi caso, yo sé perfectamente que sueño con algo muy complicado algo que futbolísticamente es difícil por el gran juego que tienen, la cantidad de jugadores de gran nivel. Pero aún así mi gran sueño es jugar con la selección Colombia”.

Obviamente la contra pregunta fue si entendía perfectamente que hablar en público de este sueño le cerraba las puertas del seleccionado Sueco. “Claro que lo entiendo”.

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“Hay que ser honesto con uno mismo. Si tuviera la opción – es solo un pensamiento – de jugar en ambas selecciones, mi decisión sería jugar con Colombia. Es lo que me pide mi corazón”.

Joel aclaró que nunca a ningún nivel, gente de la Federación Colombiana de Fútbol o entrenadores de cualquiera de sus equipos nacionales ha tenido algún contacto con él. “Realmente creo que van a saber que soy colombiano ahora que empiece a jugar en MLS”.

Si Joel cumple o no sus sueños con Colombia fuera y dentro del terreno de juego está por verse. Lo cierto es que su historia llegará a partir de enero a la MLS con todo y su corazón.

“Entiendo que para mucha gente estas decisiones no tienen mucho sentido o no las entiendan. Pero para mí es fácil responder a estas cuestiones. Soy honesto conmigo mismo. Quiero seguir creciendo, quiero acercarme a mis raíces y en ambos sentidos estar en San José Earthquakes es el mejor lugar donde puedo estar a partir de ahora”.

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Charla mano a mano con el nuevo entrenador de ‘Toros’ en USL

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Otro entrenador latino llega al circuito profesional de los Estados Unidos. Esta vez, en la USL (United Soccer League). Específicamente a Rio Grande Valley (RGV) ‘Toros’, el equipo filial de Houston Dynamo (MLS).

El colombiano Gerson Echeverry llega a la dirección técnica de ‘Toros’, tras sus experiencias como entrenador en la Academia de US Soccer y el fútbol universitario.

Echeverry habló de su carrera, su relación con Wilmer Cabrera (Houston Dynamo) y Oscar Pareja (FC Dallas), así como de los temas de actualidad en el fútbol estadounidense (Draft, desarrollo juvenil, etc) y la filosofía que piensan implantar en la organización de Toros-Dynamo.

Aquí puede escuchar la entrevista completa:

Jugador Franquicia mano a mano con Gerson Echeverry

 

Copa MLS: Seattle Sounders se sacude presión y Toronto FC no quiere aceptarla

 

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El ‘mundo MLS’ a la expectativa por un nuevo enfrentamiento entre Toronto FC y Seattle Sounders. Y mientras muchos esperan que hombres como Giovinco sea la gran figura. Los españoles Víctor Vázquez y Víctor Rodríguez pueden ser cartas ‘tapadas’ para un mejor fútbol del visto en la final de 2016.

Por: John E. Rojas – @jrojasa75

Para nadie en ningún lugar del mundo es un secreto que el equipo que juega la final de un torneo en su casa, a un solo partido, tiene la presión más fuerte. Ahora, si el caso es el de Toronto FC este 2017, jugando por segunda ocasión consecutiva por el título de MLS en su casa, y habiendo perdido en 2016, ser campeón es una obligación. Sin embargo Gregg Vanney, el entrenador del equipo canadiense no acepta la presión.

“No creo que haya presión para nosotros por ganar”, dijo Vanney a los medios este martes. “ Haremos lo mejor que podamos en el partido por producir lo mejor. Al final, nos enfocamos en el proceso y el resultado será lo que sea tras dar lo mejor de nosotros” aseguró.

Para Vanney, el elegido como el Mejor Entrenador en MLS este 2017, las dos finales presentan momentos diferentes para Toronto FC en relación especialmente con el aspecto emocional. Pero no en la presión. “No he notado en el grupo más o menos presión que en 2016. Tenemos claro que se trata de preparar y trabajar cada juego o cada serie y adaptarnos a cada circunstancia. 2016 tuvo más cambios emocionales y 2017 ha sido más directo, más concentrado a hacer lo mejor de nosotros”.

Una visión esta que no comparte Brian Schmetzer, el entrenador de Seattle Sounders FC, campeones en 2016 en casa de Toronto y quien quiere empujar la presión en el rival que s juega todo ante su afición.

“Ellos son los favoritos, juegan ante su afición, por el título y nosotros vamos a ir a una gran ciudad futbolera y a enfrentar a un gran equipo tratando de ofrecer una gran final”, dijo Schmetzer.

Sounders FC también se juega lo suyo, no solo por conseguir el segundo título de la historia, hacerlo consecutivamente, sino entrar en a historia como el tercer equipo que logra ser campeón de MLS en forma consecutiva como lo hicieran Houston Dynamo (2006-2007) y LA Galaxy (2011-2012).

El entrenador reconoce que es un sentimiento que vuela en el ambiente. “No hemos hablado de que entraríamos en historia ganado dos finales consecutivas. Pero sabemos que el tema está en todas partes”. Schmetzer también se refirió a las diferencias internas de las dos temporadas. “En 2016 teníamos que ganar los últimos 5 a 7 partidos para entrar en postemporada. Nos dedicamos a ganar un juego a la vez y ahora esa idea se ha trasladado a este año, a pesar de que nuestra situación es diferente”.

Oraciones por una mejor final

En 2016, el resultado favoreció a Sounders FC tras una serie de lanzamientos desde el punto penal, con 90 minutos y extra tiempo igualados a cero y con muy pocas oportunidades de gol. Especialmente el campeón terminó el juego sin una sola oportunidad de anotar.

Medios, aficionados e incluso directivos esperan que a pesar de que el frío intenso se repetirá este año, el futbol sea diferente. Los entrenadores, al menos en palabra, lo quieren igual.

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Este es el pronóstico del clima para el sábado en Toronto. Temperaturas de CERO grados centígrados, con algo de nieve y vientos de 10 a 15 millas por hora.

“No creo que Sounders vaya a jugar a conseguir un 0-0. No creo que nadie lo haga en una final. Se sale a ganar, aunque sean formas diferentes de buscarlo”, aseguró Vanney.

Obviamente al respecto Schmetzer tenía que ser más fuerte al respecto. “Queremos silenciar a quienes criticaron nuestro título de 2016 por la falta de oportunidades de gol”, aseguró. “Nunca salimos a no marcar gol o a escondernos 90 minutos. En ocasiones pasa por el juego que se da, pero no creo que ningún entrenador en MLS salga a no ganar”.

Para ser campeón Toronto FC debe vencer la historia, Seattle a duplicarla

Final ‘victoriana’

Los entrenadores aceptaron de cierta manera ver el trabajo del rival y sus fortalezas. Los dos están de acuerdo en que las adiciones de los españoles Víctor Vázquez (Toronto FC) y Víctor Rodríguez (Sounders FC) han hecho mejores a sus equipos.

Vázquez con algunos meses más en su equipo, y la posibilidad de impactar la temporada completa de Toronto es más reconocido en MLS que Rodríguez quien llegó en medio de la temporada y ha sido más trascendente en los últimos partidos de la Temporada Regular y los Playoffs.

“Víctor Rodriguez ha hecho un gran trabajo para nosotros”, dijo Schmetzer. “Todos saben lo que Víctor Vázquez ha hecho para Toronto FC . Él es influyente para hacerlos mejor y al tiempo, nuestro Víctor es igual de importante para nosotros”.

Por su parte Vanney aceptó que el dinero invertido en Vázquez ha sido muy fructífero e invitó a otros equipos de MLS ha buscar a este tipo de jugadores. “Sí, firmar caracteres como Víctor Vásquez es parte de nuestro gran trabajo de scouting. Todos los equipos pueden hacer eso si lo hacen bien. Eso es parte de lo bueno y difícil de esta liga. Todos tenemos las mismas fuentes para conseguir lo que queremos”.

Llegará el sábado nueve de Diciembre a partir de la 1:00 de la tarde en el Este de Estados Unidos y arrancará la historia. Encontraremos respuesta a si la historia se repetirá, ya sea en el tipo de partido, en el nombre del campeón o en ambos.

Para ser campeón Toronto FC debe vencer la historia, Seattle a duplicarla

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Por: John E. Rojas – @jrojasa75

No será la primera vez que se repita una final en MLS, tampoco será la primera que se enfrenten dos equipos de manera consecutiva, pero este 2017 cuando Toronto FC reciba a Seattle Sounders sí habrán tendencias históricas para romper.

Si los dirigidos por Greg Vanney – elegido Mejor DT de la MLS este año – logran el título, marcarán un verdadero hito y de paso, tumbarán la tendencia histórica según la cual cada vez que dos equipos jugaron finales, el campeón fue el mismo. Es decir, la historia está en favor de Seattle Sounders FC, que de paso llega dejando atrás al único equipo que en la historia de la MLS ha jugado finales consecutivas en dos etapas diferentes.

Los datos

La primera vez que se repitió una Final de MLS fue en 1999 cuando DC United enfrentó al LA Galaxy. Ese había sido el duelo de la primera edición de la MLS Cup en 1996. En ambos, el campeón fue DC United, los dos encuentros realizados en el Foxboro Stadium (hoy Gillette Stadium, sede de New England Revolution).

En 2005 se repitió la misma final de 2002 entre Los Ángeles Galaxy y New England Revolution. En ambas quedó campeón el LA Galaxy. La primera en el Gillette Stadium y la segunda en el Pizza Hut Park (hoy Toyota Stadium, casa de FC Dallas).

Una final LA Galaxy vs New England Revolution se volvió a repetir en 2014, con resultado similar: victoria para LA Galaxy que en esta oportunidad se coronó en su casa de Carson California.

Finales idénticas consecutivas

Pero la primera vez que se efectuaron finales consecutivas entre los mismos rivales, ocurrió en 2006 y 2007 cuando el Houston Dynamo enfrentó al New England Revolution. En ambos, el campeón fue Dynamo. La primera vez en el Pizza Hut Park y la segunda en el RFK Memorial Stadium (casa de DC United hasta este 2017).

Houston Dynamo vs New England Revolution (2006)

2006 Dynamo vs NERevs

Fecha: Noviembre 12

Marcador: 1 (Brian Ching) -1 (Taylor Twellman ) en extra tiempo / 4-3 en definición desde los 12 pasos

Entrenadores: Dominic Kinnear – Steve Nicol

Árbitro: Jair Marrufo

Houston Dynamo vs New England Revolution (2007)

2007 Dynamo vs NERevs

Fecha: Noviembre 18

Marcador: 2 (Joseph Ngwenya / Dwayne de Rosario – 1 Taylor Twellman)

Entrenadores:  Dominic Kinnear – Steve Nicol

Árbitro: Alex Prus

Y la segunda ocasión con finalistas iguales en dos temporadas seguidas se dio en 2011 y 2012. Se enfrentaron LA Galaxy y Houston Dynamo. Ambas oportunidades coronando campeón al LA Galaxy en el Home Deport Center (hoy StubHub Center)

LA Galaxy vs Houston Dynamo (2011)

2011 LA vs Dynamo

Fecha: Noviembre 20

Marcador: 1 (Landon Donovan) – 0

Entrenadores: Bruce Arena – Dominic Kinnear

Árbitro: Ricardo Salazar

LA Galaxy vs Houston Dynamo (2012)

2012 LA vs Dynamo

Fecha: Diciembre 1

Marcador: 3 (Omar González, Landon Donovan, Robbie Keane)  – 1 (Callen Carr)

Entrenadores: Bruce Arena – Dominic Kinnear

Árbitro: Silvio Petrescu

Lo que era LA Galaxy 

La final que más se ha repetido entonces es la de LA Galaxy ante New England Revolution en tres oportunidades, dos de ellas consecutivas.

El equipo en general con más finales es LA Galaxy con nueve presencias en el partido por el título. Cinco de ellas coronándose como Campeón (el de mayor títulos, único con esa cantidad), y una sola ocasión con campeonatos consecutivos.

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DC United (96-97) y Houston Dynamo (2006-2007) son los otros dos equipos con títulos de MLS consecutivos.

Toronto por los récords

Así llegamos a la actualidad en la que Toronto FC recibe por segundo año consecutivo la final de la MLS en su estadio (BMO Field) ante el mismo rival, Seattle Sounders. En 2016, el campeón fue Seattle Sounders. Esta será la segunda final en la historia de ambas franquicias.

Si la tendencia histórica se mantuviera, el primer título consecutivo en la historia de Sounders FC se daría también en casa de Toronto FC. Una gran derrota para la afición canadiense.

Por ello, la misión de Toronto FC va más allá del solo título, de sanar el dolor infringido en 2016, pasa además por romper la historia.

Si lo logra, Toronto FC se convertirá en el sexto equipo en ganar el Supporters’ Shield y el título de la Copa MLS. Y el primero en conseguir el triplete, que para ellos significaría los dos ya mencionados además del Canadian Championship.

Entre los estadounidenses, ningún equipo ha conseguido el triplete (Supporters’ Shield + Copa MLS + US Open Cup). Los más cercanos fueron: DC United 1996, Chicago Fire 1998, LA Galaxy 2005 (ganadores de Open Cup y Copa MLS).

Toronto FC vs Seattle Sounders FC (2016)

toronto vs Sounders 2016

Fecha: Diciembre 10

Marcador: 0-0 (4-5 definición desde el punto penal)

Entrenadores: Greg Vanney – Brian Schmetzer

Árbitro: Alan Kelly

Llegará el sábado 9 de diciembre en la tarde del BMO Field y veremos. La temporada 21 de la MLS dejará como sea un campeón para los libros.

Christian Pulisic abre su corazón tras fracaso de Estados Unidos

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La tituló “1,834 Days”, y es la columna en la que Christian Pulisic ventiló su frustración, su enojo y su esperanza tras no clasificar al Mundial de Rusia 2018.

¿Y por qué es importante?, porque Pulisic, (19 años) cada vez más influyente en el Dortmund de la Bundesliga, es la figura actual y mayor esperanza del fútbol estadounidense.

Así que sin más preámbulo nos dedicamos a traducir (Traducción de @jrojasa75)  la pieza – publicada en The Players Tribune (Aquí el original en inglés) – para que el mensaje que luce honesto, directo y cautivador, llegue a más aficionados.

1,834 Días

En mi corazón, sabía que era el fin cuando caminábamos afuera del campo de juego. Creo que todos lo sabíamos. Existían todos estos escenarios matemáticos complicados, pero conocíamos el más grande: teníamos al menos que empatar. Teníamos que anotar ese último gol. Y luchamos por él como locos, hasta el mismísimo último minuto. Pero no lo conseguimos, y una vez no lo obtuvimos y salimos del campo – Bueno, ahí es cuando básicamente lo supe.

Supe que se había acabado.

Pero aún así tenía que confirmarlo. Le pregunté a uno de nuestros asistentes, ¿cómo quedaron los otros marcadores?

Esa era mi manera de evitar la pregunta que realmente tenía que hacer, pero no era capaz de hacerla. ¿Clasificamos?

Y nunca me voy a olvidar la cara o el tono de su voz, o el sentimiento devastador en mi cuerpo cuando él se giró hacia mí y dijo, “no vamos, no lo conseguimos. No vamos a estar en la Copa del Mundo”.

Final de la Copa del Mundo… Un minuto para terminar.. la pelota para el pie de Pulisic … y … anotaaaaaa.

Durante las pasadas semanas se han presentado muchas opiniones acerca de nuestro fracaso para llegar a la Copa Mundial. Y espero que la gente pueda entender por qué ninguna de esas opiniones ha sido la mía.

Jugar con Estados Unidos en la Copa del Mundo ha sido mi sueño de siempre desde que tengo memoria. Final de la Copa del Mundo… Un minuto para terminar.. la pelota para el pie de Pulisic … y … anotaaaaaa! – Eso era lo que soñaba. Para mí, ese ha sido siempre el pináculo de lo que puedo conseguir en este deporte.

Recuerdo estar viendo el Mundial de 2014 en el sótano de mi primo en Virginia. Hicimos una fiesta para el primer juego de Estados Unidos ante Gana y antes de que me pudiera sentar con mi comida, no lo olvidaré nunca: Clint hizo ese recorte lindo a su derecha, pasó la pelota a su pierna izquierda, remató contra el poste y la pelota fue adentro. 29 segundos del partido, Estados Unidos 1-0. Nos enloquecimos.

No pude creer el ambiente eléctrico tras ese gol. Fue como si el país entero estuviera con nosotros en ese sótano, corriendo alrededor con las manos en el aire, completamente desaforados y gritando a todo pulmón “goooooooooool, goooooooool”.

Fue esta increíble sanción de “wow, el fútbol de Estados Unidos puede hacer eso. Podemos hacer… eso”.

Así que haber recorrido todo esto en los recientes cuatro años desde que se anotó ese gol. Haber conseguido formar parte del equipo nacional y estar a un gol de clasificar… pero luego quedar cortos, duele más de lo que puedo poner en palabras.

Sí, nací con algo de lo que muchos llaman ‘habilidad natural’. Pero también trabajé y sacrifiqué mucho para intentar maximizar eso con lo que había nacido.

Por ello decidí esperar unas semanas y escribir algo como esto en mis propios términos. Tengo muchas ideas acerca del fútbol en Estados Unidos y definitivamente he querido darlas a conocer. Pero también quería asegurarme de que tenía tiempo suficiente, primero para tomar una pausa y reflexionar. Luego, para decidir que cuando quisiera escribir algo sería para mirar al futuro y no al pasado. Será para mirar al futuro.

Lo primero que quiero decir aquí obviamente, es que no soy un experto. Estoy seguro que existen muchas personas que saben mucho más que yo acerca de los programas de fútbol a nivel nacional. Y tengo la esperanza de que esas personas estarán al mando del fútbol en Estados Unidos de cara al próximo ciclo mundialista.

Yo solo soy un joven de 19 años en mi primer año completo como miembro del seleccionado nacional. Así que cualquier reflexión que pueda ofrecer está basada en lo que he experimentado y observado hasta ahora en mi carrera.

La segunda cosa que quiero decir es que no soy un prodigio, o un ‘niño maravilla’ como algunos dicen. Siempre fui en mi infancia un jugador decente. Y sí, nací con algo de lo que muchos llaman ‘habilidad natural’. Pero también trabajé y sacrifiqué mucho para intentar maximizar eso con lo que había nacido. Y creo que es importante recalcar eso.

Creo que es importante dejar en claro que el problema del fútbol en Estados Unidos no es de talento. De hecho, estoy seguro que hay niños que estarán leyendo este artículo que son más talentosos de lo que yo nunca fui a sus edades.

Y la tercera cosa que quiero decir es que amo el fútbol estadounidense. Algo que puede sonar obvio, pero creo que mucha gente tiene esta extraña idea acerca de los jugadores del seleccionado estadounidense que han crecido en Europa. Dicen que de alguna manera somos menos apasionados acerca del fútbol en nuestro país o menos ‘Estadounidenses’ al respecto.

Es una actitud peligrosa en general, tener un punto de vista cerrado de lo que es o no es la constitución de ser estadounidense.

Dicen que somos estos ‘campaneros’ o algo parecido, foráneos traídos como una especie de forma para vencer a los equipos europeos. Y eso no podría estar más lejos de la verdad.

Realmente me frustra gente que dice: “Él es apenas estadounidense”, o “Creció en la academia del Dortmund”, o cosas de ese estilo.

Primero que todo, no es cierto. Hasta que tuve 16 años crecí en el sistema juvenil estadounidense. Hice todos los campamentos, las academias, los programas de residencia, los equipos viajeros y todo lo demás que el sistema ofrece. Seré siempre parte de ese sistema y tendré una deuda eterna con ello.

Segundo, creo que esa es una actitud peligrosa en general, tener un punto de vista cerrado de lo que es o no es la constitución de ser estadounidense. Y tengo la esperanza de que sea una actitud que podamos mantener afuera de esta conversación en el futuro.

Cuando me preguntan cuál ha sido el punto de quiebre en mi carrera, cuando me preguntan cuál es aquel elemento que ha tenido el mayor impacto en mi fútbol hasta ahora. Esa no es una pregunta fácil de responder. He tenido una gran fortuna al contar con padres que me apoyan extremadamente, increíbles academias de fútbol juvenil, increíbles compañeros de equipo y mucho más.

Pero, una cosa que no estoy seguro de que la gente capta cuando hablan acerca de mi carrera, es lo suertudo que he sido de tener un pasaporte Croata y la gran diferencia que ello ha hecho en mí.

Como resultado de mi doble nacionalidad he podido jugar en Europa, entrenar en la academia del Dortmund desde que tengo 16 años.

¿Sin ello?, hubiera tenido que esperar hasta los 18 años. Y para un jugador de fútbol… man, pregúntele a cualquiera y les dirá que esos años de 16 a 18 son todo. Desde la perspectiva de desarrollo, es como el punto dulce. Es la edad en la que prácticamente se interceptan el crecimiento y la habilidad de un jugador. Y cuando, con la dirección correcta, un jugador puede dar el mayor salto de desarrollo hasta entonces.

En el sistema estadounidense, mu frecuentemente el mejor jugador en un equipo de menores de 17 años es tratado como una estrella – sin tener que trabajar tanto por la pelota, es el objetivo de su ataque, etc. Mientras que en esa edad en Europa, el promedio de habilidad alrededor tuyo a esa edad es mucho más alto. Se trata del grupo de jugadores que han sido todos “el mejor”, y cada quien pelea por un puesto en serio cada una de las semanas.

Esto crea la intensidad y humildad que tienes que traer al campo de juego todos los días. Tanto desde el aspecto mental como físico. Justo algo muy diferente a cualquier cosa en la que te puedas apoyar en la experiencia del crecimiento futbolístico estadounidense.

Sin esas experiencias, simplemente no hay forma de que yo estuviera a un nivel ni siquiera cercano al que me encuentro. Así que me imagino: ¿por qué a los jugadores europeos se les permite jugar en otro país cuando tienen 16 años, pero a los no europeos solo se les permite después de los 18?

El camino para que Estados Unidos gane una Copa del Mundo no comienza con tener ‘más talento’, comienza desarrollando, de la forma correcta, el talento que ya tenemos.

¿Por qué no hacemos campaña por una igualdad de competencia en la que nuestros mejores jugadores de 16 años (quienes probablemente no tengan pasaporte europeo, a diferencia mía que lo tengo) puedan ir a jugar a otros países como sí lo pueden hacer los europeos?

Mientras tanto (mientras algunos de nuestros mejores jugadores de 16 años no tienen esas oportunidades que yo tuve) ponemos todo de nuestra parte para asegurarnos que el nivel de competición en Estados Unidos es suficientemente alto para que ellos se sigan desarrollando al máximo de su potencial. De esa manera se siguen desarrollando hasta que se les permita jugar al nivel más alto que su talento permite, donde sea que ello signifique en el mundo.

Entiendo también, por su puesto, que aún con la oportunidad de irse, dejar Estados Unidos puede no ser para todos. Quedarse en casa está bien y yo lo respeto igual. Pero al mismo tiempo, tengo que decirlo: me frustra mucho ver en MLS muchos de nuestros mejores jugadores menores de 17 años (de nuevo, muy talentosos y capaces) puestos en las nóminas pero sin entrar realmente al campo de juego. Cuando veo eso y pienso en como a mí me dieron una oportunidad, una verdadera oportunidad que cambió mi vida. ¿Por qué entonces parecemos tan dubitativos a la hora de permitir que estos otros talentos florezcan?

En fin, no estoy seguro cuáles son las respuestas a todo esto. Pero sigo creyendo que son preguntas valiosas para hacerse.  Y estoy seguro de algo: El camino para que Estados Unidos gane una Copa del Mundo no comienza con tener ‘más talento’, comienza desarrollando, de la forma correcta, el talento que ya tenemos.

Otra cosa en la que he estado pensando es la idea de la cultura de fútbol en Estados Unidos.

Fútbol es… esta forma de vida en otros países, es parte de quienes son y lo que hacen. Hay esa sensación de identidad que creo se hornea en el fútbol global, que toca a todo el mundo y conecta a todo el mundo.

Si el club de tu ciudad está siendo exitoso, o si el equipo nacional es exitoso, hay esa sensación de orgullo personal que viene con ello. Yo vi una chispa de ello con aquel gol de Clint en 2014. Se sintió casi como un momento que cambió el estado anímico de todo el país. Y es difícil de poner en palabras lo poderoso que eso es.

Y por eso es que me siento devastado de que no podremos ofrecer esa sensación a la gente el próximo verano.

Algo que creo es importante de remarcar (aún después de nuestra terrible derrota y aún cuando todo el mundo habla de lo que está mal en el fútbol de Estados Unidos) nuestra cultura futbolística en Estados Unidos va creciendo todo el tiempo.

La MLS ha conseguido grandes avances como liga en los años recientes y han aparecido varios mercados increíbles para el fútbol. Basta con mirar lo que se ha hecho en ciudades como Portland y Seattle; lo que construyen en lugares como Atlanta y Cincinnati; lo que pasa actualmente con el movimiento que intenta mantener el equipo en Columbus. Todo ello es inspirador.

La atmósfera que tuvimos saliendo al campo en Orlando, en ese estadio para nuestro partido de clasificatorios ante Panamá, fue algo como nunca lo había experimentado en Estados Unidos. Esos aficionados fueron increíbles y yo estaba muy orgulloso de ser parte de ese encuentro. Se sintió como si realmente todos estuvieran trabajando juntos esa noche para construir algo especial.

Y no es solo los aficionados estadounidenses de nuestro fútbol ahora que es inspirador. Para mí también lo es la cantidad de personas estadounidenses que viven el fútbol de otras partes. Encontrarse a un niño con una camiseta de Pulisic del seleccionado es una cosa. Y es obviamente emocionante. Pero encontrarse un niño con una camiseta de Pulisic, ¿del Dortmund? Eso es otra cosa completamente diferente.

Cuando empecé a verlo, man, fue cuando verdaderamente caí en la cuenta que este es un país donde la gente comienza a tomar el fútbol seriamente en un nivel global.

Y para mí, el nivel global es el próximo gran paso para nuestro país. Porque es allí donde el fútbol deja de ser esta cosa ‘nueva y de moda’, esta ola que es parte de nuestras vidas cada cuatro años, y se convierte en algo mucho mejor que eso. Se convierte en parte de nuestra cultura.

Cuando chico, mi papá y yo solíamos jugar H-O-R-S-E en nuestro parqueadero, básicamente todas las noches. Yo llegaba a casa de entrenar, tomábamos la pelota de basketball y jugábamos. Juego, tras juego, tras juego. Simpático porque la idea era que fuera solo diversión. Después de un día de tomar el fútbol tan en serio, llegar a casa y lanzar la pelota de basketball para divertirse. Pero, man, yo nunca pude, nunca pude hacerlo solo por diversión, yo tenía que ganar.

Solo quiero que cada aficionado al fútbol en Estados Unidos que lea esto entienda que sin importar las decisiones que se tomen en los próximos años, sin importar los cambios que se implementen, sin importar quien sea el entrenador o cómo luzca la plantilla: voy a estar obsesionado con ganar.

En serio, era como esta cosa que no importaba cuantas veces seguidas mi padre me ganara al H-O-R-S-E una noche cualquiera. Yo tenía que seguir jugando y jugando hasta que al menos ganara una vez. Algunas noches honestamente, lo tomaba incluso más en serio que los entrenamientos de fútbol. No sé como más describirlo sino como obsesión, era una obsesión para mí ganar al H-O-R-S-E.

Y mientras más pienso en ello, saben qué, he sido así toda mi vida. Obsesionado con ganar. No importa lo que haga. No importa si era un juego de H-O-R-S-E con mi papá; o alcanzar la bandera de niño, o jugar FIFA con mis amigos, o un partido con el Dortmund. La idea de necesitar ganar me consume.

Esto no significa que he ganado todo el tiempo, ni siquiera soy tan bueno jugando FIFA. Pero me pone tan malhumorado, me consume tanto. Si hago algo, quiero entonces ser el mejor en ello. No estoy seguro lo que eso significa, pero eso es lo que soy. Es lo que siempre he sido.

Y no voy a mentir, he estado bastante deprimido el último mes. Pensar en esperar otros cuatro años. Solo tener el sabor de perder nuestro último partido clasificatorio, descubrir si vamos a estar en la próxima Copa Mundial, man. Es duro. Cuatro años, se siente como toda una vida.

Es decir, en el fútbol cuatro semanas se pueden sentir como una vida. Miren mis más recientes cuatro semanas: Fallar para clasificar al Mundial, primera derrota en la liga, perder con Bayern en casa y ahora enfrentar el duro compromiso de calificar a la ronda de eliminación directa para la Champions League. Para alguien obsesionado con ganar, recientemente me ha tocado mucha derrota.

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Solo quiero que sepan que sigo igual de obsesionado. Solo quiero que cada aficionado al fútbol en Estados Unidos que lea esto entienda que sin importar las decisiones que se tomen en los próximos años, sin importar los cambios que se implementen, sin importar quien sea el entrenador o cómo luzca la plantilla: voy a estar obsesionado con ganar. Voy a estar obsesionado con hacer mi parte para ayudar a que el fútbol en Estados Unidos salga del bache.

Porque sí, está bien. No vamos a estar en la Copa Mundial. Pero habrá otro Mundial después de ese y otro después de ese y uno más tras ese. Y creo, tengo la esperanza, de que podremos construir algo aquí en el fútbol estadounidense que no será solo acerca de perder un juego o un ciclo mundialista, o un equipo. Será acerca de un país entero, empujando alrededor de un deporte de forma que el movimiento sea duradero.

Así que planeemos para ello, luego, 2022. Alisten sus sótanos y marquen el calendario. Allí estaremos.