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Pase lo que pase, Atlanta United es uno de los ganadores de la MLS 2017

atlutd.pngAtlanta United surgió de la nada. Literalmente. De la nada. Sus primeros ensayos y partidos de práctica se disputaron en febrero de este año. Cinco meses después de su debut oficial en la Major League Soccer es el equipo que más gente lleva a su estadio, con cifras que lo emparentan a los mejores clubes de fútbol de Latinoamérica y Europa.

En promedio, Atlanta congregó a 46.318 espectadores cada vez que jugó en el Bobby Dodd Stadium, el espartano escenario que cedió la universidad de Georgia Tech a la nueva franquicia de la MLS. Esos más de cuarenta y seis mil aficionados supera con facilidad a la cantidad de gente que acude a los estadios de la NBA, la NHL, la MLB (y al resto de los clubes de la Major League Soccer, por supuesto).

La de Atlanta United no es una revolución tranquila. Todo lo contrario. Es un movimiento rompedor, que destruye la barricada del prejuicio y la forma de concebir a un equipo de fútbol en América del Norte.

Las Cinco Bandas, la nueva cara de la liga

La MLS ‘ordeña’ el concepto del millennial hasta el extremo a veces. Pero en el equipo de Atlanta United FC y en la ciudad de Atlanta todos los requisitos parecen estar completos. El Bobby Dodd y el Mercedes-Benz Stadium -al que el equipo se mudará en septiembre- están en el centro, en medio de todo, con fácil acceso a pie o en transporte público.

Y eso hace una gran diferencia. Especialmente para los adorados millennials, jóvenes profesionales, de buen nivel adquisitivo, que viven en el centro de la ciudad y que culturalmente se alejan cada vez más de los aficionados de las otras grandes ligas deportivas en Estados Unidos y Canadá.

Pero no solamente de esta fracción de seguidores vive Atlanta United. En los partidos en casa es fácil apreciar que la afición del equipo es -esencialmente- diversa. Hipsters, latinos, estudiantes universitarios, eurosnobs, europeos residentes o de paso y, lisa y llanamente, hinchas del fútbol en general. Un paisaje humano que no se repite fácilmente en otros eventos deportivos en el Sudeste de Estados Unidos.

Las Cinco Bandas -o Five Stripes, ese es el apodo del equipo en inglés- llenaron un vacío y dieron sentido desde el aspecto deportivo a algo que faltaba en Atlanta. Hasta comienzo de este año la ciudad más importante de América del Norte sin un equipo en la MLS.

Un éxito instantáneo

Muchos otros núcleos urbanos de Estados Unidos encajan con las características de Atlanta, pero pocos han conseguido lo que el club rojinegro está alcanzando en su temporada inaugural. De hecho, Atlanta United tiene mucho más en común con Seattle Sounders o Portland Timbers -dueños de las dos mayores y más fieles aficiones de América del Norte … Agreguemos a Toronto FC también, si quieren- que con LA Galaxy o New York City FC. La afición y el fenómeno social que se generó a su alrededor hacen del club del estado de Georgia un fenómeno casi único, una clase aparte. El fútbol se ha convertido en religión en esas ciudades-santuario.

¿Cómo ocurrió el milagro en Atlanta?

El propietario del equipo es Arthur Blank, un magnate que es el dueño también de los Atlanta Falcons y fundador de Home Depot. El empresario -que quizás poco debe saber de soccer– vio la oportunidad económica que un equipo de la MLS podía aprovechar en la ciudad. El hecho de que el Mercedes-Benz Stadium ya estuviera en camino ahorró muchos pasos y contratiempos que muchos aspirantes a contar con una franquicia de la liga deben afrontar. Lo más sabio -por último- fue que Blank efectuó fue confiar su proyecto de fútbol a gente con un pasado acreditado en el deporte.

En gran medida, el management de Atlanta United fue importado de Europa. Hasta hace pocos años el presidente del club –Darren Eales– era un alto ejecutivo de Tottenham Hotspur. Blank e Eales confiaron en el poder del mercado, e hicieron una campaña de trabajo hormiga, buscando el respaldo de la afición local en diversos meetings y eventos. Ese fue el punto de disparo que finalizó con la venta de 22.000 abonos de temporada antes de que se pusiera en marcha la campaña de 2017, una cifra que hoy ronda los 35.000 adherentes.

Los escritorios, bien manejados. La cancha, bien manejada. El equipo contrató a Gerardo Martino para comandar el proyecto en lo deportivo. El argentino -más allá de lo que quien escribe o el eventual lector puedan opinar- es una figura reconocible a nivel internacional. En términos objetivos, la Major League Soccer jamás antes había contratado a un entrenador con una hoja de servicios similar a la del argentino, quien llegó inmediatamente después de trabajar para el FC Barcelona y la selección de su país.

Oficina europea, banquillo sudamericano. Una combinación que en Atlanta está resultando en la conformación de una inusual cultura de club. Más que una franquicia, el United es un club. Eales y Martino y Carlos Bocanegra -secretario técnico- acertaron desde el inicio al descartar cualquier opción vinculada al marketing para la conformación de su primer plantel. En lugar de incorporar a pasadas o vigentes glorias del fútbol de Europa, el equipo sumó a tres Jugadores Franquicia de menos de 23 años originarios de Sudamérica.

Atlanta United se propuso no importar estrellas sino -alguna vez- poder exportarlas. Y trajo a Héctor Villalba (atacante de San Lorenzo, ganador de la Copa Libertadores de América de 2014), Miguel Almirón (el mejor enganche de la primera división argentina, figura de la selección de Paraguay) y a Josef Martínez (el goleador ‘vinotinto’ que llegó desde la Serie A de Italia).  Tres figuras para pulir y mostrar. Y que están siendo determinantes este año para Atlanta -que araña la posibilidad de entrar a los playoffs– y que se ganaron el respeto de toda la liga.

Con la decisión de traer a su trío mágico -y a otros excelentes complementos- #ATLUTD dio por tierra con el ‘manual de armado’ de una franquicia en expansión de la MLS. En su nuevo equipo ‘Tata’ Martino está creando una MLS a su manera. Y, tal vez, esté plantando la semilla de una nueva concepción para los equipos por venir. Pocos clubes debutantes en los 22 años de historia de la liga han funcionado tan bien como Atlanta United lo está haciendo ahora.

La proyección del benjamín que todavía es este equipo es insondable. ¿Cuánto pueden tardar Martino y sus jugadores en convertirse un contendiente serio a la MLS Cup? ¿Cuánto pueden empujarlos los aficionados y la ciudad, que pueden haber hallado en la camiseta a bastones negros y rojos una nueva y fiel manera de expresarse? Pase lo que pase en los próximos dos meses y en la postemporada, Atlanta United ya es uno de los ganadores de la MLS 2017.

Fotografía: La afición de Atlanta United en un repleto Bobby Dodd Stadium. (Crédito: Atlanta United FC)

 

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