Internacional

La Copa América Centenario como rehén

Copa América

Nadie sabe dónde se jugará la Copa América Centenario. Tampoco queda claro si existe real interés en llevarla a cabo en el norte del continente. El FIFAgate alteró de manera definitiva los planes originales, que establecían que la primera competición oficial para selecciones de CONMEBOL y CONCACAF se llevaría a cabo en Estados Unidos.

En diciembre dimos cuenta de un informe proveniente de Brasil, en el que se hablaba de las posibles sedes de ese torneo. Los principales mercados futbolísticos de Estados Unidos (exceptuando a las ciudades de Miami y Atlanta) estaban en esa lista preliminar. Todo auguraba el éxito mediático y económico de la iniciativa, en el mayor momento de popularidad del fútbol en la historia del país norteño.

Pero las investigaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos y el FBI que ponen en jaque a la directiva del fútbol internacional cambiaron el libreto. No porque la Copa América Centenario estuviera per se manchada, sino porque sus principales organizadores y las empresas que iban a financiar el torneo están en la mira de fiscales y detectives en New York y Washington.

No en un sentido figurado, sino concreto. Varias de las máximas autoridades de ambas confederaciones fueron acusadas de ser parte esencial de un esquema de tráficos de influencias y sobornos a nivel internacional. Varios de los principales nombres de la dirigencia del fútbol latinoamericano están procesados, e incluso detenidos. Lo mismo ocurre con las principales promotoras/productoras de eventos deportivos en el continente, Traffic, Torneos y Full Play -quienes iban a financiar la edición extraordinaria de la Copa América-.

La U.S. Soccer es, hasta que se anuncie algo en contrario, la federación huésped de la Centenario. Pero hace mucho tiempo que ninguna noticia surge desde las oficinas que la asociación tiene en Chicago. El FIFAgate -una cuestión sobre la que federación ya ha tenido que dar respuestas ante el Senado estadounidense- ha convertido a la Copa América 2016 en un evento políticamente incorrecto para el presidente Sunil Gulati y sus colaboradores. Los ideólogos del certamen (una cantidad de ellos, al menos) están acusados de haber cometido delitos perseguidos por la justicia federal, lo que los convierte en ‘indeseables’ para cualquier corporación que opera en América del Norte.

Así como el presidente de FIFA Joseph Blatter ha dejado claro que no volverá a pisar el territorio estadounidense (o sus países aledaños) por temor a ser detenido por enviados del FBI, los jerarcas de CONMEBOL (especialmente ellos, más que la directiva de CONCACAF) no desean entrar en Estados Unidos por temor a tener que afrontar una situación similar. Eso es lo que desde Asunción la Confederación Sudamericana hace trascender a través de distintos medios de prensa regionales.

Si U.S. Soccer no demuestra demasiado entusiasmo con ‘su’ Copa América y quienes mandan en CONMEBOL no tienen en su agenda la posibilidad instalarse en Estados Unidos durante lo que dure el certamen las versiones (no confirmadas) de que el torneo finalmente no se llevará en la Unión parecen tener bastante lógica.

Rápidamente las distintas federaciones sudamericanas se apresuraron a postularse como sedes sustitutas. Ecuador, Colombia, Chile y Uruguay fueron algunos de los países mencionados como probables organizadores. También surgió el nombre de México, un país que cuenta con una muy buena infraestructura en estadios y hotelería, y que podría aportar económicamente a la cita gracias al impulso que le daría el ingreso al negocio de Televisa y TV Azteca, sus dos grandes televisoras.

Pero las versiones que llegan desde el Distrito Federal indican que la Federación Mexicana de Fútbol tampoco estaría interesada en hacerse cargo de la cuestionada Copa América Centenario. De momento la única reacción oficial ante esta serie de rumores es la confirmación de un cónclave entre las máximas autoridades de CONMEBOL y CONCACAF, que se llevará a cabo el 17 de septiembre el la capital mexicana.

El periodista Martín Fernández publica en Globoesporte.com la breve respuesta que Juan Ángel Napout, presidente de la Confederación Sudamericana, le dio en las últimas horas sobre este tema. “La CONMEBOL apoya al 100% a los Estados Unidos”. El jerarca sorprendió al dar una nueva vuelta de tuerca sobre este cada vez más tortuoso asunto. El paraguayo fue un punto más allá al comentar que “todas” las federaciones afiliadas a la CONMEBOL quieren que el torneo se celebre en Estados Unidos.

Contradicciones, verdades y mentiras dichas a medias que minan (todavía más) la credibilidad de quienes mandan en el fútbol latinoamericano. La integridad, un valor escaso en las dos confederaciones americanas, vuelve a estar en juego y tiene al que de manera vigente es el torneo de selecciones más antiguo del planeta como rehén.

 

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