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La NASL habla de ascensos y descensos

Bill Peterson

La relación entre MLS y NASL -primera y segunda división del fútbol de América del Norte, repectivamente- es prácticamente nula. Comenzando por el particular detalle de que entre ambas ligas no existe un sistema de ascensos y descensos. Y terminando en los ocasionales estallidos verbales que brotan de vez en cuando en las directivas de ambos torneos o de sus respectivos equipos.

La Major League Soccer intenta no ser asociada con la primera versión de la North American Soccer League, un modelo económico y deportivo que es despreciado de manera expresa por la cúpula de la máxima categoría. Y la NASL y sus franquicias (de manera muy especial en el caso del New York Cosmos) reniegan cada vez que tienen ocasión de hacerlo al ser rotulados y tratados como ‘segunda división’.

U.S. Soccer categorizó a sus tres principales ligas profesionales de acuerdo con la cantidad de equipos participantes, la cantidad de mercados representados en cada uno de esos torneos, la calidad de sus estadios y el presupuesto o el capital que mueven esas competiciones.

Siguiendo esos parámetros la federación estadounidense determinó que la Major League Soccer (MLS) sea la Division I, la North American Soccer League (NASL) sea la Division II, y la United Soccer League (USL) sea la Division III. En un cuarto nivel de importancia encontramos a la National Premier Soccer League (NPSL) y a la Premier Development League (PDL).

En la práctica la USL es hoy una liga de desarrollo para la MLS. Dejando de lado a solamente cuatro de sus franquicias la totalidad de equipos de la United Soccer League son filiales o entidades asociadas a equipos de la Major League Soccer. En menor medida algo similar comienza a ocurrir con la NPSL, de la que participan los equipos juveniles de Atlanta Silverbacks, Carolina RailHawks, Minnesota United y New York Cosmos.

La Major League Soccer se opone a la posibilidad de incorporar un sistema de ascensos y descensos en el futuro. Administrativamente -y en algunos aspectos de su formato de competición- la MLS toma muchos elementos que resultan exitosos en otras grandes ligas norteamericanas, en especial de la NFL y la NBA. Los equipos de esas competiciones no descienden nunca. No manejan esa noción.

Los inversores de la más alta categoría del soccer -que en muchos casos vienen de esos deportes- no están interesados en la posibilidad de, eventualmente, tener que descender a otra división. Una parte importante (quizás mayoritaria) de los aficionados de franquicias de la MLS tampoco pretenden que sus equipos se sometan en algún momento a un sistema de pro/rel.

Pero la NASL -en concreto, su comisionado Bill Peterson– acaba de anunciar en una entrevista concedida a The Telegraph que pretende imponer un sistema de ascensos y descensos en América del Norte, esté la MLS de acuerdo o no. Peterson (en la fotografía) cree que el fútbol -al no ser un deporte creado en Estados Unidos– debería funcionar como lo hace en el resto del mundo. Con una serie de ligas o divisiones, vinculadas entre sí a través de un sistema de jerarquías, con la inclusión de ascensos y descensos.

Desde hace años la NASL trata de mostrarse como la auténtica liga de fútbol internacional de esta parte del mundo. Hablar tan abiertamente de pro/rel (en la actualidad una cuestión que parte aguas en la prensa deportiva y en los aficionados norteamericanos) ciertamente pone a la considerada como segunda división en el centro de atención.

“No creo que (Estados Unidos y Canadá) podamos convertirnos en la usina futbolística que podríamos ser hasta que cada comunidad esté vinculada con el sistema profesional a través de un sistema de divisiones que contenga ascensos y descensos. Cuando eso ocurra nos convertiremos en la mayor economía del fútbol, por encima de cualquier otra”, señaló Peterson al periódico.

No todo el mundo tiene que participar, este es un país libre”, comentó el comisionado, sabedor de la dura oposición que encontraría en la MLS. “Pero vamos a continuar insistiendo. Y comenzaremos a actuar para -en algún momento- entrar en acción y comenzar a construir.”      

“Es necesario identificar a las organizaciones existentes, como la NPSL u otras ligas en este país que tengan interés en los ascensos y descensos y luego pensar adónde ir. Será un proceso que tomará algo de tiempo, pero no es imposible.”

Bill Peterson quiere una NASL con 20 equipos. Un proyecto que hoy resulta una expresión de buenos deseos. En la actualidad la liga cuenta con 11 franquicias, y en 2016 se agregarán Miami FC (propiedad de Paolo Maldini) y Puerto Rico FC (una inversión de Carmelo Anthony). Al mismo tiempo, la directiva del torneo parece haber bajado el pulgar de manera definitiva al ingreso de Virginia Cavalry FC y Oklahoma City FC.

Mientras la North American Soccer League plantea públicamente la incorporación de ascensos y descensos en el fútbol norteamericano todavía no pudo convertirse en una competición verdaderamente federal. La NASL no cuenta con ningún equipo en la Costa Oeste. En suelo canadiense su franquicia más occidental es el FC Edmonton; en tierra estadounidense es San Antonio Scorpions FC.

“Esperamos poder hacer algunos anuncios este año con respecto a nuevos equipos radicados en la Costa Oeste, así que estaríamos llegando a los 15, 16 o 17 equipos pronto”, adelantó un optimista comisionado. “Dentro de los próximos 18 o 24 meses anunciaremos a nuestro equipo número 20. Tendremos una interesante presencia en la Costa Este y el Oeste y completaremos el centro del país y también Canadá.”

La carencia de franquicias en la Costa Oeste no es un tema menor para la NASL. Sin una pronta presencia en esa zona la liga podría correr el riesgo de perder la condición de Division II, pretendida de manera expresa por la USL. Pese a que Peterson asegura que todavía cuentan con mucho tiempo para cumplir con las exigencias federativas la presión sobre la competición que él preside es concreta.

Mientras la NASL intenta hacer pie en el Oeste -donde la MLS es muy fuerte- ambas ligas ya compiten de manera directa en New York (donde el Cosmos intenta ser visible en una escena dominada por Red Bulls y NYCFC), y pronto lo harán en Atlanta (donde los Silverbacks convivirán con el United) y en Miami (ciudad a la que llegarán las franquicias de Paolo Maldini y David Beckham).

A eso hay que sumar la fuga de la NASL que pronto debería protagonizar Minnesota United -equipo que recientemente ganó una franquicia en la Major League Soccer– y el abierto interés de San Antonio Scorpions en mudarse a la máxima categoría en las próximas temporadas.

Si bien Peterson manifiesta que la expansión de la MLS no afecta a su liga la sensación a la distancia es otra. La liga de primera categoría depreda en los mercados más atractivos de la segunda categoría. Los de Minneapolis y Atlanta son ejemplos claros de los ataques estratégicos que la liga dirigida por Don Garber parece estar dispuesta a repetir. Más que pensar en el pro/rel muchos insiders creen la NASL debería plantear un plan estratégico de supervivencia frente a una Major League Soccer cada vez más poderosa y omnipresente.

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